
Mónaco despidió al príncipe Rainiero III
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MONACO.- Personalidades del mundo entero y centenares de monegascos participaron este viernes en los solemnes funerales del príncipe Rainiero III, muerto el 6 de abril pasado, a los 81 años, después de 56 años en el poder, entre glorias y desgracias.
El cortejo fúnebre con los restos del príncipe entró en la Catedral seguido por el príncipe heredero Alberto II, las princesas Carolina y Estefanía y Andrea Casiraghi, hijo mayor de Carolina, entre otros nietos de Rainiero, así como por su hermana, Antoinette.
El féretro con los restos de Rainiero, cubierto con la bandera de Mónaco, atravesó la puerta de honor del palacio portado a hombros por diez carabineros, como el mismo soberano deseaba, escoltados a su vez por penitentes negros de la Cofradía más antigua del Principado, donde el catolicismo es la religión de Estado.
Previamente, seis miembros del Palacio habían trasladado el cuerpo desde la capilla palatina, donde ha estado expuesto en los últimos días, al patio de honor, donde fue colocado en espera de la llegada de la familia y donde recibió el homenaje silencioso de todo el personal palaciego, con rosas blancas y rojas, los colores de Mónaco.
Tras la incorporación al cortejo de los hijos de Rainiero, su sucesor Alberto y las princesas Carolina y Estefanía, se inició el desfile, al son de la marcha fúnebre de Beethoven -elegida expresamente por Carolina- antes de los 36 cañonazos de rigor por la muerte de un miembro de la familia principesca.
El cortejo
Alberto, Carolina y Estefanía, cuyos rostros reflejan el dolor por la pérdida de su padre y soberano de Mónaco durante más de 55 años, acompañan en silencio el cortejo, en unas imágenes que recuerdan inevitablemente las exequias, 23 años antes, de su madre, la actriz convertida en princesa Grace Kelly.
El nuevo soberano monegasco, con gesto grave, está flanqueado por sus hermanas, tras las que caminan los tres hijos mayores de Carolina, Andrea, Charlotte y Pierre Casiraghi y dos de los hijos de su actual marido, el príncipe Ernesto de Hannover, actualmente hospitalizado por una pancreatitis aguda.
Un gesto emotivo es la presencia en el cortejo de "Odin", el perro de seis años y medio que Rainiero recibió como regalo del Consejo de la Corona en 1999, con ocasión de sus 50 años en el trono.
Miembros de la cofradía de los "penitentes negros", creada en la época de las pestes para enterrar a los muertos y de la que los Príncipes monegascos son "Cofrades de Honor", abren la marcha portando la misma cruz que sacan en procesión cada Viernes Santo.
El arzobispo de Mónaco, monseñor Bernard Barsi, también integra la parte inicial del cortejo, junto al comandante de los carabineros del Príncipe y su guardia de honor, con el estandarte de Rainiero III, que antecede al féretro.
El secretario de Estado, René Novella, y el médico personal de Rainiero, Jean Joseph Pastor, portando los collares de las órdenes de San Carlos y los Grimaldi, secundan los restos del soberano.
Tras el capellán del Palacio y el chambelán del Príncipe se encuentra la familia, seguida por los dos ayudas de campo de Alberto y la dama de honor Virginia Gallico, amiga de la princesa Grace y al servicio del Príncipe desde hace 25 años.
Los miembros del gabinete de Rainiero, su secretario privado, los jefes del Gobierno, el Consejo de la Corona y el Consejo Nacional y el alcalde de Mónaco cierran el cortejo.
Tras su llegada a la Catedral, se iniciarán los funerales de Estado.
Fuentes: EFE y AFP




