
Murió Bordaberry, el presidente uruguayo que en 1973 instauró la última dictadura
Con problemas de salud, cumplía prisión domiciliaria por delitos de Golpe de Estado
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MONTEVIDEO. El presidente uruguayo que dio el último golpe de Estado en Uruguay, murió hoy a los 83 años, mientras cumplía prisión domiciliaria. Había sido electo presidente en 1971, pero en 1973 junto a las Fuerzas Armadas disolvió las cámaras legislativas e instauró una dictadura, pero tres años después los militares lo cesaron porque se oponía a un plan de restauración de los partidos políticos. Estaba procesado con prisión desde noviembre de 2006 por crímenes de la dictadura y luego se le fueron agregando otros casos e incluso el delito de atentado a la Constitución.
Justo a un día de la fiesta patria por la jura de la primera Constitución del Uruguay, la de 1830, Bordaberry murió en su casa en la que estaba recluido por la vía de los hechos en forma perpetua. La polémica "Ley de Caducidad" que había sido una especie de amnistía para los violadores de derechos humanos durante su dictadura, curiosamente no le dio amparo porque abarcaba a militares y policías, pero no a civiles.
Bordaberry llegó a la política por la vía del gremialismo de productores agropecuarios y en acuerdo con el Partido Nacional había sido senador.
Para 1971, mientras el país vivía tiempos de violencia por las acciones guerrilleras del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) y la represión policial, un sector del Partido Colorado le ofreció una bicéfala candidatura presidencial. Al no haber reelección, el entonces presidente Jorge Pacheco Areco intentó una reforma constitucional para ser reelegido y su sector presentó dós fórmulas, una con Pachecho por si había votos para la enmienda y habilitar la reelección, y otra con Bordaberry para el caso contrario.
Así llegó a la presidencia este ruralista el 1º de marzo de 1972.
En el verano de 1973 los mandos militares desacataron sus decisiones y comenzó un tiempo de poder compartido hasta que el 27 de junio de ese año, Bordaberry firmó el decreto de disolución del Parlamento.
Su relación con los militares no fue buena, porque las FF.AA. querían diseñar un plan para retorno a la democracia y Bordaberry quería eliminar para siempre el régimen de partidos políticos. Fue cesado en 1976.
Uno de sus nueve hijos, Pedro Bordaberry, incursionó en política en el gobierno de Jorge Batlle y ahora como senador del Partido Colorado se erige en uno de los principales líderes de la oposición. Pedro que es abogado, apoyó a su padre en los juicios a los que fue sometido, en el entendido de que las leyes de restauración democrática fueron una especie de punto final al revisionismo; sin criticar a su padre, siempre ha marcado convicciones democráticas.
El abrazo con el entonces presidente Tabaré Vázquez en un acto por el "Nunca más", fue un ícono de los nuevos tiempos de la política uruguaya.

