
Murió el histórico líder palestino Yasser Arafat
Tenía 75 años; Israel autorizó su entierro en Ramallah
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RAMALLAH, Cisjordania.- Al cabo de una extenuante agonía y de momentos dramáticos, murió en la madrugada de hoy el histórico líder palestino, Yasser Arafat, a los 75 años, según confirmó oficialmente el general médico Christian Estripeau, responsable de comunicaciones del servicio sanitario de las fuerzas armadas de Francia, donde se hallaba internado en una unidad de cuidados intensivos. La muerte del presidente de la Autoridad palestina ocurrió a las 3.30 (GMT) y se difundió a la 1.10 hora de la Argentina. Pocos minutos después, el secretario de la presidencia palestina, Tayeb Abdelrahim reconoció en una comparecencia en la Mukata de esta ciudad: ¨Anunciamos hoy la muerte de Yasser Arafat, que unificó OLP y Palestina, y prometemos seguir su camino¨.
Yasser Arafat, de 75 años, símbolo de la lucha por un Estado palestino, se encontraba entre la vida y la muerte en un hospital militar de París, desde hacía 14 días. La noticia de la muerte del rais -que en los últimos días de confusión murió y resuscitó varias veces-, llegó en un clima anticipadamente de duelo aquí, y al cabo de una jornada marcada por los preparativos de su funeral y de su entierro, que se celebrarán mañana, primero en Egipto, y luego en esta ciudad.
Mientras Israel, que hubiera preferido la solución-Gaza, daba luz verde al entierro del agonizante Yasser Arafat en este complejo, se trabajaba a todo ritmo “para tener todo listo”, como explicó a LA NACION un funcionario de la Mukata, el sitio donde el rais estuvo enclaustrado los últimos tres años. Al tiempo que centenares de periodistas aguardaban el anuncio oficial del fallecimiento del líder palestino –cuestión de horas, ya que se encontraba “en la fase final de su vida”-, a las dos de la tarde una fila de bulldozers y camiones con acoplados ingresaron al derruido cuartel general para comenzar a limpiar el sitio donde será enterrado el legendario líder palestino probablemente mañana, después de funerales de Estado en Egipto. Las excavadoras empezaron a sacar una cantidad impresionante de chatarra, montañas de escombros y hierros retorcidos –resabio de violentos combates-, para preparar la tumba del agonizante rais, en momentos en que la cúpula palestina también definía su sucesor provisorio.
Con la imagen de las excavadoras trabajando en la misma explanada en la cual, el 29 de octubre último, se lo vio por última vez a Arafat con vida, mientras abordaba el helicóptero que lo llevó a París, los camarógrafos finalmente pudieron hacerse una fiesta. En el marco del tradicional circo mediático de los “historic events”, las terrazas que se levantan alrededor de la Mukata, con buena vista sobre el futuro mausoleo de Abu Ammar (nombre de guerra de Arafat) fueron tomadas por asalto. Y alquiladas por 1000 dólares diarios, o más, por los grandes networks televisivos.
También los hoteles de esta ciudad de 200.000 almas se llenaron como nunca, en una suerte de “boom” económico por el cual se venden como pan caliente kefias blancas y negras, remeras y chalinas con el rostro de Arafat, y banderas palestinas negras, rojas, blancas y verdes. En la Mukata, al cabo de varias y reuniones, y en un clima de creciente tensión, la cúpula palestina terminó de diseñar la sucesión. Así, en base a la constitución, anunció que será Rawhi Fattuh, actual presidente del Parlamento palestino -pero en verdad un desconocido-, el sucesor temporal del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).
Este deberá llamar a elecciones en sesenta días, algo que los analistas consideran bastante difícil, visto el cerco israelí a los territorios. Más allá de este anuncio de traspaso de poder, que intentó dar cierta legitimidad a lo que vendrá, el poder de facto quedará en manos de los “dos Abu”, es decir, el primer ministro Ahmed Qureia (Abu Ala), y el secretario de la OLP Mahmud Abbas (Abu Mazen).
Dos personajes en verdad nada populares entre la gente de la calle, que los considera “como Karzai, o como Allawi”, los presidentes de Afganistán e Irak “que son títeres de Estados Unidos”. Así decían a LA NACION varios jóvenes de Fatah –el partido de Arafat- y de la universidad de Bir Zeit que desfilaron por la tarde ante la Mukata para expresar su solidaridad con el más muerto que vivo Arafat, y su preocupación por lo que vendrá. “¡Desde Ramallah a París, Arafat es el presidente!”, coreaba un grupo de jóvenes, agitando banderas blancas de Fatah, que también cantaba “con nuestra sangre y con nuestras almas nos sacrificaremos por tí”. Cantito árabe que solían también entonar en Irak los sostenedores de Saddam Hussein. “Nadie va a poder reemplazarlo”, aseguró a LA NACION Musa Kattab, un joven de bigote de 24 años, que contó que había venido porque su hermano, Riad, era un teniente de la inteligencia de Arafat, que murió como “shaid” (mártir) hace dos años, en un ataque militar israelí sobre la Mukata.
“Arafat entonces nos ayudó con dinero. Fue un padre para nosotros”, explicó, sin querer dar detalles sobre las sumas recibidas. Más allá del clima de pesar ante el vacío, los palestinos se acercaban para preguntar sobre el estado del agonizante Abu Ammar. Y no ocultaban su perplejidad ante el extenuante compás de espera por una muerte no anunciada.
“Claro que deseaería que Arafat volviera, que estuviera vivo, porque es nuestro líder, pero esto ya parece una farsa”, lamentó Aisha Musa, una mujer de 55 años que pasó a ver si había novedades. “Desde hace más de una semana que nos están preparando psicológicamente para su muerte, las noticias dicen que los funerales de estado serán en Egipto el viernes, pero aquí no nos dicen la verdad”, agregó, molesta.
“La ANP juega con nuestros nervios, nosotros queremos saber qué pasa”, dijo por su parte Abed Ahmed Alí, un adolescente de 16 años de la escuela Mustaqbal (“Futuro”, en árabe) que, como otros compañeros, ostentaba debajo de su uniforme una remera con el rostro de Arafat. Esta tenía inscripciones en árabe que decían “Tú eres el camino”, y una frase histórica del líder palestino: “El viento no moverá la montaña”, que significa que “nosotros no nos iremos nunca de nuestra tierra”, explicó el chico. En medio de un ir y venir incesante de personalidades, la visita del gran muftí de Jerusalén, Erkima Sabri, aumentó el clima de confusión.
Ataviado con el habitual gorro cilíndrico blanco, y un sobretodo negro, Sabri, máxima autoridad religiosa islámica de la ciudad santa, explicó que había venido para recordar a la dirigencia palestina “que no está permitida desde el punto de vista religioso la eutanasia”.
Las excavadoras que preparaban la tumba del rais, el nombramiento de su sucesor, la autorización de Israel a un entierro en esta ciudad, eran señales inequívocas de la agonía que llegaba a su fin.
El nuevo gobierno
Rawhi Fattuh
Ahijado político de Arafat, como presidente del Parlamento quedará durante 60 días al frente de la ANP, hasta la convocatoria a elecciones generales. Tiene 55 años.
Salim Zaanún
Actual presidente del Consejo Nacional Palestino, participará también del gobierno transitorio. Pero el poder real recaerá en las figuras de Qureia y Abbas.
Ahmed Qureia
Más conocido como Abu Ala, el premier Qureia, de 66 años, es un candidato firme a suceder a Arafat. Pero a diferencia del líder palestino, carece de carisma.
Mahmoud Abbas
Número dos de la OLP, fue premier durante un breve período en 2003, hasta su renuncia por una disputa de poder con Arafat. De 69 años, tiene poco respaldo popular.





