Murió sor Lucía, la pastorcita de la Virgen de Fátima
A los 10 años presenció las apariciones
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LISBOA.- La religiosa sor Lucía, la última sobreviviente de los tres pastores que en 1917 presenciaron las apariciones de la Virgen María en un campo cerca de la ciudad portuguesa de Fátima, murió ayer a los 97 años.
Depositaria de los secretos de la Virgen, sor Lucía falleció en un convento de la orden de las Hermanas Carmelitas en Coimbra, en la zona central de Portugal, donde vivía desde 1948.
Lucía de Jesús dos Santos, nacida el 22 de marzo de 1907, apenas tenía diez años cuando dijo haber visto por primera vez a la Virgen María el 13 de mayo de 1917, aparición de la que también fueron testigos sus primos, los hermanos Francisco y Jacinta Marto, ambos fallecidos hace tiempo.
"Los tres pastorcitos de la Virgen", como se los conoce según el relato de la Iglesia Católica, fueron centro de conjeturas y numerosos estudios por parte de teólogos y otros especialistas.
Según la tradición católica, los tres niños vieron sobre una encina la imagen brillante de la Virgen María, quien les ordenó que regresasen a ese lugar en los meses siguientes.
El 13 de cada mes, en seis oportunidades, los tres niños presenciaron las apariciones de la Virgen, que les reveló tres famosos secretos: el primero sobre el fin de la Primera Guerra Mundial (1914-1918); el segundo, sobre la muerte prematura de Francisco y Jacinta, y el tercero, que sólo fue contado por Sor Lucía al papa Juan Pablo II.
Según revelaciones de la Iglesia, el tercer secreto está relacionado con el atentado sufrido por el Pontífice el 13 de mayo -día de la festividad de Fátima- de 1981. El Papa atribuyó a la Virgen haberle salvado la vida cuando el turco Alí Agca le disparó en la plaza de San Pedro del Vaticano, y durante su pontificado viajó tres veces al santuario de Fátima.
Sin embargo, en los primeros años, la jerarquía católica se mostró escéptica ante las afirmaciones de los niños y sólo en 1930 aceptó oficialmente que las apariciones eran dignas de crédito.
En 1941, la hermana Lucía comenzó a escribir los tres secretos revelados por la Virgen y en 1955 se los entregó al Vaticano. El entonces papa Juan XXIII abrió la carta de la religiosa portuguesa, pero prohibió la difusión de su contenido, por lo que aumentaron las especulaciones en torno a los mensajes de Fátima, que fueron develados con cautela a través de las décadas.
Con apenas 14 años, sor Lucía entró en el monasterio de las Hermanas Doroteas, en la localidad portuguesa de Vilar. En 1928, se trasladó a la ciudad española de Tui, donde tomó el hábito y adoptó el nombre de María Lucía de los Dolores. Ese mismo año, hizo sus votos temporales y, en 1934, los perpetuos.
En 1946, regresó a Portugal y dos años después ingresó en el Carmelo de Santa Teresa, en Coimbra, donde tomó el nombre de hermana María Lucía del Corazón Inmaculado. El 1° de mayo de ese año hizo sus votos solemnes. El Papa beatificó en 2000, ante 700.000 personas, a Francisco y Jacinta Marto, que hoy se encuentran en proceso de canonización.
Un lugar reverenciado
La aparición hizo de Fátima uno de los lugares de peregrinaje más reverenciados por los católicos y miles de creyentes del mundo entero se dirigen allí año tras año para orar y pedir milagros. El año pasado acudieron a Fátima 3.750.000 de peregrinos de todo el mundo.
El primer ministro portugués, Pedro Santana Lopes, expresó ayer todo el respeto de su gobierno por la memoria de sor Lucía y afirmó: "Su desaparición constituye un momento impresionante para Portugal y para todo el mundo".
Los restos mortales de la religiosa serán conducidos hoy a la catedral de Coimbra. El obispo de la diócesis, Antonio Cleto, oficiará los funerales pasado mañana.
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