
Murió Suharto, que gobernó Indonesia con mano de hierro
Fue considerado uno de los mandatarios más corruptos
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YAKARTA.- Luego de tres semanas de agonía, el ex dictador de Indonesia y uno de los líderes más corruptos del mundo Muhammad Suharto murió ayer a los 86 años en un hospital de Yakarta.
Suharto, que llegó al poder por medio de un golpe de Estado contra el ex presidente Sukarno en 1967, dirigió una masiva operación de represión de simpatizantes comunistas, en 1965, en la que habrían muerto medio millón de personas. Aliado de Estados Unidos durante la Guerra Fría, el ex mandatario también comandó la brutal invasión de Timor Oriental, en 1975, que causó la muerte de unos 200.000 timorenses.
Obligado a renunciar en 1998 tras haber dirigido durante 32 años una de las dictaduras más sangrientas del siglo XX, Suharto encabezaba las listas de dirigentes más corruptos del Banco Mundial y de la organización Transparency International, que lo acusaba de haberse quedado con entre 15.000 y 35.000 millones de dólares del Estado. Sin embargo, nunca enfrentó ningún juicio en su país, debido a su avanzada edad y al delicado estado de su salud.
Pese a las acusaciones, Suharto gozaba todavía de gran poder y popularidad en Indonesia por haber impulsado el crecimiento económico del país, el control de la inflación, la sustitución de importaciones e importantes avances en alfabetización, servicios de salud y esperanza de vida.
El general retirado de cinco estrellas falleció en un hospital de Yakarta, en donde había ingresado 23 días antes. Sufrió una insuficiencia en riñones, corazón y pulmones y estaba en estado de coma desde anteayer. El gobierno decretó siete días de luto nacional. El presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, expresó ayer sus condolencias y pidió a sus compatriotas que rezaran por Suharto. "Que el pueblo rinda su último homenaje a uno de los mejores hijos de Indonesia, un líder nacional que ha prestado un servicio muy grande a su amada nación", declaró Yudhoyono.
"Mi padre falleció en paz. Que Dios lo bendiga y perdone sus errores", dijo Tutut, la hija mayor de Suharto.
Otros líderes de la región se sumaron para rendir tributo al ex presidente, para muchos el "padre del desarrollo" de Indonesia. "Nunca será olvidado", dijo Gloria Macapagal Arroyo, presidenta de Filipinas, que subrayó su "duradero legado".
Sin embargo, para muchos el legado de represión y sangre es lo que más identificó al gobierno de Suharto, calificado de asesino de masas por las organizaciones de derechos humanos.
"Cuando Indonesia finalmente mire su pasado y reorganice su historia [su pueblo] se percatará de que Suharto es responsable de algunos de los peores crímenes contra la humanidad cometidos en el siglo XX", dijo Jeffrey Winters, profesor de economía política en la Universidad Northwestern, en Estados Unidos. Además, agregó, el resultado del desvío de recursos estatales para fines personales "le robó a Indonesia su mejor oportunidad para pasar de ser un país pobre a uno de clase media".
Carrera militar
Hijo de campesinos, Suharto comenzó su carrera en el ejército y alcanzó la cúpula de la organización. Asumió el gobierno cuando las tropas que dirigía desbarataron un supuesto golpe de Estado comunista y derrocaron al fundador del Estado indonesio, Sukarno.
La crisis asiática de 1997 fue el principio del fin del gobierno de Suharto. El gobierno se vio forzado a acordar un paquete de ayuda por 43.000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que encareció los precios de los alimentos y el combustible.
Una ola de masivas protestas siguió al acuerdo con el FMI, hasta que el 21 de mayo de 1998 Suharto dimitió bajo la presión popular y en medio de una aguda crisis económica.
Su salida dejó libre el camino para la llegada de la democracia a Indonesia, el cuarto entre los países más poblados del mundo, con 235 millones de habitantes.
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