Nada más que codicia y más codicia
Por Art Buchwald
1 minuto de lectura'
WASHINGTON.- Hoy hablaremos de la codicia, de lo que es y de lo que le hace a la gente. Codicia significa desear más de lo que uno puede darse el lujo de tener.
Uno no tiene que ser deshonesto para ser codicioso. Algunos de mis mejores amigos son codiciosos. Y van a misa todos los domingos.
La codicia puede manifestarse de diversas formas, desde robarle a alguien dinero de la billetera hasta aceptar regalos que uno no debería aceptar de parte de cierta gente. También puede afectar a una persona cuando entra en un casino de Las Vegas o cuando juega en una máquina tragamonedas de una reserva indígena. Y algunas de las personas más codiciosas que conozco esperaban ganar un dineral invirtiendo en la Bolsa.
Donde la codicia tiene mucha gravitación es en la política. Cuanto más dinero consiga un candidato en su camino a la presidencia tanto más importante será su viaje hacia el poder. La codicia puede ser el afrodisíaco más potente para alguien que aspire llegar a la presidencia.
La codicia es también importante en los deportes. Vince Lombardi expresó que "ganar no es todo; es lo único". Los norteamericanos harían cualquier cosa para ganar un torneo de golf, un partido de tenis o un partido de béisbol en las ligas menores.
La codicia también gravita cuando llega el momento de pagar impuestos. Y levanta su repulsiva cabeza cuando uno trata de figurarse mil y una maneras de evadirlos.
Hasta en el amor
Incluso cuando se trata del amor, la codicia ejerce cierta gravitación. Uno le dice cosas a otra persona que suenan verosímiles, pero que uno realmente no tiene intenciones de expresar. Nadie va a parar a la cárcel por esa clase de codicia a menos que trate de hacer de la persona amada un objeto deducible de impuestos.
No hay mucho que se pueda hacer cuando la codicia se apodera de la vida de uno. Algunas personas codician ropa, otras codician casas o automóviles. Una vez que ataca, es difícil deshacerse de ella.
Me he referido al tema porque tanto los diarios como los medios electrónicos están repletos de noticias que ilustran casos relacionados con la Gran C.
Entre ellos, uno de los más notables es el del anterior presidente de los Estados Unidos, que no hizo nada ilegal, pero a quien toda la gente considera un hombre codicioso. Realza ese pensamiento la cuestión de Marc Rich, que fue perdonado por ese presidente. La gente no sabe mucho de Rich salvo que fue acusado de ser codicioso y que huyó a Suiza en lugar de pagar el pato en los Estados Unidos. Acaso sea ahora multimillonario, pero no será bien recibido en los salones de Manhattan porque los demócratas más selectos se niegan a tratar con alguien que lleva la palabra "codicia" escrita en su cuerpo.
Acaso lo que el lector se esté preguntando sea lo siguiente: "¿Soy una persona codiciosa?" Probablemente, pero ni más ni menos que el resto de los compatriotas.
Personalmente, envidio a la gente que tiene más cosas que yo, pero cuando las personas me preguntan hasta dónde llega mi codicia, siempre les digo que hablen con mi abogado.
- 1
2Una pista, una llamada clave y suerte: cómo un fotógrafo logró la imagen del expríncipe Andrés que dio la vuelta al mundo
3Japón: la historia de Punch, el mono bebé del zoológico que lleva a su peluche por todos lados
- 4
Conmoción en Italia: murió un niño de dos años que había sido trasplantado con un corazón “quemado”
