
"Nos presentamos enamorados", dijo el príncipe Felipe
Presentó a su prometida, Letizia Ortiz
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MADRID.- Todo marcha y de la mejor manera para la futura reina de España. Letizia Ortiz, la periodista de 31 años que cubrió la guerra de Irak como enviada de la televisión española, cumplió el sueño de Cenicienta y ayer entró pública y formalmente en la historia de España al aparecer como la prometida del heredero al trono junto a su novio, el príncipe Felipe, y a los reyes de España, Juan Carlos y Sofía. Todos, parte de una misma familia.
Fue, muy a tono con los gustos de la realeza, en un concierto en el Teatro Real, de esta ciudad. El maestro Rostropovich dirigía la orquesta con un programa de Prokoviev y Rimsky Korsakov en honor de los 65 años de la reina Sofía, y allí estaba ella, Letizia, radiante en sus pantalones negros pegados al cuerpo, como aspirante a sucederla.
El concierto empezó, como siempre, a las 20.30. Pero desde dos horas antes centenares de españoles abarrotaron el poco espacio alrededor de la entrada del teatro para ver a su futura reina de la mano del príncipe Felipe. Esperaron en el frío el instante en que la futura princesa levantó su mano, en el primer saludo que dirigía al pueblo con el que ya estrecha lazos. Fue su primer saludo. Y le esperan millones iguales.
El operativo mediático montado desde la Casa Real funciona y, al igual que durante todo el fin de semana, ayer la prensa española estuvo pendiente de la pareja. Y ellos no los defraudaron. Con el ingrediente de la sorpresa -que se ha mostrado eficaz en el proceso de presentación pública-, ambos aparecieron poco antes del concierto ante un reducido grupo de periodistas e hicieron sus primeras declaraciones.
De la mano
"Hemos querido mostrarnos juntos y agradecer las muestras de afecto. Me produce mucha alegría poder transmitir nuestro compromiso y mostrar lo enamorado que estoy de Letizia, transmitir lo importante que es para nosotros la idea del matrimonio", dijo Felipe de Borbón, al recibir a los periodistas en el jardín de lo que será su futura casa, en el mismo predio que ocupa el Palacio de La Zarzuela, residencia de los reyes.
La presentación de la pareja tuvo todos los ingredientes de los cuentos rosas. Aparecieron tomados de la mano, entre miradas arrobadas y sonrisas de felicidad. El, de traje azul. Ella, con pantalones negros -uno de sus tonos preferidos-, chaqueta blanca y el pelo suelto y cayendo sobre los ojos.
Pero la estrella de la tarde era Letizia, era a ella a quien querían ver los españoles. Esperó pacientemente su turno y, luego de que Felipe terminara, soltó entonces su breve parlamento. "Entiendo la sorpresa que ha causado la decisión. Pero es una decisión madura, fruto de una reflexión intensa y del peso y la solidez del profundo amor que nos tenemos", dijo.
Apareció el amor y con eso se derritieron los corazones. Ella siguió para abordar los cambios que le esperan a su vida de ex periodista. "Empecé muy joven a trabajar en mi profesión. Hasta los 31 años que tengo la he ejercido con ganas, ilusión y fuerza, y de ese mismo modo ejerceré el proyecto común que iniciamos", dijo Letizia. Y no dijo más. Sí soltó, claro, un suspiro antes, mientras escuchaba decir al príncipe lo enamorado que estaba de ella.
Todo duró menos de cinco minutos y en ellos el futuro Felipe VI exploró el sentido institucional del paso que acaba de dar.
"Como heredero de la corona -dijo- tengo la seguridad de que Letizia reúne todas las cualidades y capacidades necesarias para asumir las funciones de princesa de Asturias y futura reina de España."
Y fue más lejos, para zanjar toda duda. "Nuestro enlace permite que siga la monarquía parlamentaria como consagra la Constitución. Nos presentamos enamorados, comprometidos e ilusionados y, por supuesto, entregados al servicio de España y los españoles", dijo el heredero.
La felicidad de la familia real
Todo fue sorpresivo y breve. Fue una vez más el rey Juan Carlos quien, con su conocida campechanía, tuvo las bromas más elocuentes para transmitir el alivio y la felicidad que sentía la corona. "Estoy tan contento que hasta he engordado de felicidad. Tendréis que sacarme más fotos", desafió a los periodistas gráficos.
Luego llegó la noche y el debut de la pareja en su primera aparición oficial. En el teatro, para que no quedaran dudas, la infanta Elena -hermana mayor de Felipe- recibió a su futura cuñada con un abrazo tan grande como el de un oso. La familia real no cabe en sus vestidos de tanto gozo, y los españoles no dejan de contagiarse.
Pasado mañana, la fiesta renacerá con el pedido formal de mano en el Palacio de La Zarzuela.
Mientras, toda España suspira y empieza a soñar con el enlace real que hace años espera. Tanto, que el ayuntamiento de Madrid consideraba ayer detener obras públicas para que la ciudad no estuviera "patas para arriba" cuando, a mediados del año próximo, llegue lo que se llama -sin eufemismo alguno- la boda del siglo.
Repercusiones
Le Soir: el diario belga se refirió a la "reina sorpresa", y señaló, como "símbolo de modernidad", que es "divorciada y plebeya".
La Repubblica: "Felipe encuentra a su reina, una periodista divorciada", tituló el periódico italiano.
Le Monde: el diario francés destacó que Letizia Ortiz, a quien describió como "periodista-vedette", será la primera reina española de España en más de cien años.




