Ovelar: "La nueva realidad requiere la mirada de una mujer"
Dijo que ella representa la alternancia real
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ASUNCION.- Su candidatura está a tono con la tendencia de la región. Pero en una sociedad predominantemente machista y conservadora como la paraguaya, imaginar a una mujer al frente del Poder Ejecutivo no es sencillo. Blanca Ovelar no se deja amedrentar por eso, ni por las encuestas que la ubican en segundo lugar, y afirma: "Por primera vez una mujer será presidenta de este país".
Ex ministra de Educación y hoy candidata por el Partido Colorado, Ovelar opinó que la nueva realidad social requiere una mirada más comprensiva, "la mirada de una mujer". Ella confía en sumarse el domingo a la lista de mandatarias de América latina, como Michelle Bachelet, en Chile, y Cristina Kirchner, en la Argentina, para "humanizar" la política.
Para ello, cuenta con el respaldo del presidente Nicanor Duarte Frutos, aunque adelanta, ante quienes la acusan de ser su "títere", que no se dejará manipular por nadie.
Por escaso margen, los últimos sondeos pronostican un triunfo del ex obispo opositor Fernando Lugo, de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), sobre Ovelar, por lo que la candidata también enfrenta el desafío de retener el gobierno que los colorados ejercen desde 1947. Los siguen el general retirado Lino Oviedo, de la Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace), y el empresario Pedro Fadul, del partido Patria Querida.
En este complejo escenario político y pocos días antes de los comicios, la candidata oficialista recibió ayer a LA NACION en su centro de campaña en Asunción con un traje discreto color azul y un maquillaje que esconde el desgaste físico de la campaña electoral.
-¿Cómo se explica que, siendo la candidata oficialista de un partido con seis décadas en el poder, se presente como candidata del cambio?
-El cambio no significa un cambio de color ni de partido, sino un cambio en el concepto de política. La oposición ha tenido espacios de poder y no demostró capacidad de transformación.
-Pero en el nivel nacional nunca tuvo poder
-Ha tenido espacios de poder en departamentos y en la capital, que tiene bastante autarquía, y no demostró nada. Lo que aquí hace falta es cambiar el enfoque de la política.
-¿A qué tipo de cambio se refiere concretamente?
-Han emergido sectores, actores y minorías que por mucho tiempo fueron invisibles a los ojos del Estado. Esa nueva realidad social, con nuevas demandas, requiere una mirada más comprensiva y amplia. Yo diría que requiere la mirada de una mujer. Por eso, nosotros proponemos el cambio y yo represento esa alternancia, porque por primera vez una mujer va a ser presidenta de este país.
-¿Cómo comienza ese cambio?
-Tenemos el profundo compromiso de apuntar a una transformación, pero sobre la base de una estabilidad lograda. El gobierno de Nicanor [Duarte] es por lejos el que, comparado con los otros gobiernos de la transición, mejores resultados ha logrado. Nuestra economía se ha estabilizado, la inflación ha sido controlada y hemos crecido sostenidamente. Hay, además, aspectos muy importantes en la política y en la institucionalidad de Estado que este gobierno ha instalado como punto de partida. Sobre eso hay mucho que corregir. Yo voy a construir un camino nuevo, afirmando la institucionalidad democrática del Estado. Voy a garantizar que el Estado llegue a los ciudadanos como sujetos de derecho y no como clientes.
-¿Con qué herramientas piensa combatir la corrupción estatal?
-A la corrupción se la combate con voluntad política, con institucionalidad y reducción de la discrecionalidad. Yo enfrenté la corrupción burocrática en el Ministerio de Educación, y soy la única ministra en la historia de Paraguay que denunció, logró la condena y la devolución de lo defraudado.
-¿Cómo explica la permanencia de los colorados en el gobierno?
-El partido se mantiene en el poder porque siempre fue oficialismo y oposición al mismo tiempo. Ese ha sido el juego para mantenerse en el poder, ante la ausencia de una oposición sólida.
-En este caso, sin embargo, su candidatura ha salido del oficialismo y no de la oposición del partido, y muchos dicen que usted será manejada por Duarte Frutos
-Esa no es más que la expresión de un pensamiento machista, de menoscabo a la mujer. Ha habido muchos presidentes que han estado absolutamente manejados por otros, como el caso de [Raúl] Cubas con [Lino] Oviedo, y sin embargo no han dicho de él lo que dicen de mí. De todas formas, están muy equivocados. Quien asume el compromiso con la patria soy yo. Y jamás voy a excusarme en otros actores para no hacer lo que tengo que hacer.
-¿Cómo se distancia del legado de la dictadura de Alfredo Stroessner?
-Yo fui una víctima de Stroessner. Mi padre fue un perseguido. Stroessner usurpó el nombre del Partido Colorado para instalar una dictadura. Muchos colorados se prestaron a eso, pero muchos otros fuimos víctimas. No tengo nada que ver con esa historia.
-El domingo usted podría unirse al concierto de mujeres que lideran América latina. ¿Cómo explica el ascenso de la mujer en la política?
-Es un momento inédito en la historia de América latina, donde tres mujeres van a ser presidentas. Creo que la emergencia de la mujer en la política tiene que ver con la distribución del ingreso. Esta no es la región más pobre, sino la más desigual. Y esta desigualdad representa un desafío político y ético, que requiere una mirada más humana. Las mujeres venimos para humanizar la política.
-Hay gran tensión sobre lo que puede pasar el domingo, y muchos hablan abiertamente de fraude. ¿Va a respetar el resultado?
-Dos meses atrás, cuando los sondeos mostraban que la Alianza tenía muchos puntos de ventaja, nadie hablaba de fraude. Pero a medida que fue creciendo mi intención de voto, la oposición empezó a sembrar miedo. Los paraguayos sabemos hacer elecciones limpias y transparentes. Las últimas tres elecciones nacionales han sido incuestionables. ¿Por qué se habla entonces de fraude? Yo nunca seré partícipe de ningún artilugio que signifique escamotear la voluntad popular en las urnas. Y voy a respetar el resultado de las elecciones aun si pierdo por un voto.




