
Para el Vaticano, el alma no es clonable
Advirtió que la manipulación genética humana puede transformarse en una trágica parodia de Dios; debate teológico
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CIUDAD DEL VATICANO, 24 (ANSA).- El Vaticano pidió hoy la interrupción de todos los proyectos de clonación humana porque violan el principio de igualdad y no discriminación sobre los que están basados todos los derechos humanos.
Según la Pontificia Academia para la Vida, un clon tendría un "alma espiritual" diferente y ajena a la del donante y, por eso, la imposibilidad de reproducir el alma induce a "redimensionar el halo de omnipotencia que acompaña a la clonación".
La clonación de los seres humanos "puede revelarse como una trágica parodia de Dios Todopoderoso", afirmó la Pontificia Academia, en un documento divulgado hoy en la Santa Sede.
La clonación lleva intrínseca la idea de que "un puñado de hombres pueda dominar totalmente la existencia de los demás, programar la identidad biológica y seleccionar en nombre de criterios arbitrarios o de explotación", agregó el documento.
La distinción teológica sobre el alma de los clones no elimina las preocupaciones éticas sobre la utilización y los resultados que pueden tener los experimentos, expresó el documento.
El Vaticano afirmó que con la clonación humana se pueden llegar a "pervertir las relaciones fundamentales entre los seres humanos: una mujer podrá ser la hermana gemela de su madre, no tener un padre biológico y ser la hija de su abuelo".
La concepción selectiva que implica la clonación, según el documento, "desarrollará la convicción de que el valor del hombre y de la mujer no depende de su identidad personal, sino sólo de las cualidades biológicas que pueden ser apreciadas y, por lo tanto, seleccionadas".
Por ello, la Pontificia Academia para la Vida juzgó "negativamente" la clonación humana también desde el punto de vista de la dignidad de la persona clonada, que existiría sólo como "copia" de otro ser.
Esa concepción "puede acarrear un enorme sufrimiento al ser clonado, cuya identidad psíquica corre el riesgo de resultar comprometida por la presencia real o virtual de su otro".
El Vaticano instó, por lo tanto, a "recomponer la armonía entre las exigencias de la investigación científica y los valores humanos imprescindibles".
El alma y los teólogos
La discusión sobre el "alma" de los clones involucró a teólogos de todo el mundo. En Estados Unidos, el tema enfrentó a teólogos católicos y partidarios de la metempsicosis, la teoría de la transmigración de las almas, para quienes el clon se apropia del alma de quien suministró la célula para la clonación.
Para los católicos, en cambio, el alma se funde en el momento en el cual se forma una identidad biológica diferente de la célula de origen y sería, de todos modos, un alma nueva, según el teólogo moralista Gino Concetti.
De acuerdo con esta concepción, la actividad creativa de Dios dota al nuevo ser de un alma y, por ello, la clonación no produce un individuo exactamente igual al inicial.
"Aún cuando el ser clonado fuera físicamente idéntico al organismo original -argumentó Concetti- el alma influiría sobre la personalidad y contribuiría a constituir la irrepetibilidad de la persona humana".
A las mismas conclusiones llegó el teólogo Giordano Muraro, quien desde las páginas de Familia Cristiana observó que "no habrá nunca dos personas idénticas, porque la persona humana es más que su genoma".
Murano agregó que "el alma, con su capacidad de libertad de pensamiento, no es clonable, pero la predeterminación de la base genética puede significar un fuerte condicionamiento de la persona en todas sus expresiones".
A puertas abiertas
PARIS, 24 (ANSA)- Algunos científicos franceses, desafiando el coro general de rechazo a la clonación de los seres humanos, opinaron que todas las puertas deben permanecer abiertas y que "ninguna prohibición debe ser definitiva".
La Academia de Ciencias, interpelada por el presidente Jacques Chirac, no pudo recoger un voto unánime en torno de un documento que declara "inaceptable en nivel ético" la creación de seres humanos mediante la clonación "con objeto reproductivo".
Algunos académicos manifestaron su "oposición" y otros, sus "reservas".
La Academia "no debe tomar posición sobre cuestiones ontológicas", es decir, sobre la naturaleza esencial del ser humano, sostuvieron los partidarios del "liberalismo científico".
Una prohibición, si realmente se la quiere hacer, "debería estar subordinada a la evolución de los conocimientos", opinaron algunos académicos.
El texto, aprobado pese a los votos contrarios, afirma que conviene "valorar las consecuencias científicas y las potenciales aplicaciones en el reino animal" de la clonación experimentada en Gran Bretaña con ovejas.
"Pero su extrapolación a la especie humana -subraya el texto - es inaceptable en el nivel ético."
La Academia de Ciencias añade que "conviene dejar una puerta abierta a investigaciones susceptibles de encontrar aplicaciones beneficiosas", sobre todo en el campo de la salud humana.
Pero afirma que la clonación con fines reproductivos, que equivaldría a fabricar deliberadamente copias de seres humanos, "abriría la puerta a toda forma de abusos eugenísticos".
La condena de la clonación de los seres humanos se detendría, por lo tanto, en la clonación "con fines reproductivos".
Por su parte, el comité de ética de la Academia de Medicina francesa, también interpelada por Chirac sobre el tema, fue terminante y afirmó que "la clonación humana suscita una condena ética vehemente, categórica y definitiva".



