
Para la reina Noor, ex porrista y extranjera, el futuro es incierto
Popular: sólo en los últimos tiempos la monarca se ganó el respeto del pueblo por permanecer junto al rey en su lecho.
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AMMAN.- Con su esposo moribundo y en medio de un pueblo desconfiado y hostil, el futuro de la reina Noor, de 47 años, parece incierto.
Algunos dicen que será una reina madre respetada, que podrá continuar con sus obras de caridad. Sin embargo, siempre ha sido un desafío para Noor encontrar un papel popular entre los jordanos, muchos de los cuales aún la miran con sospecha, como una extranjera más.
El rey Hussein dio la impresión de tener el propósito de asegurar un lugar en Jordania para su esposa tras su muerte. "Ella trajo felicidad y cuidó de mí durante mi enfermedad con el máximo afecto", escribió. "Ella, la jordana, que pertenece a este país con cada fibra de su ser, mantiene en alto la cabeza en defensa y al servicio del interés de su país".
Nacida en los Estados Unidos como Elizabeth Halaby, ha sido acusada de gastar con suma libertad y de pasar demasiado tiempo en el mundo del jet-set. Su madre era de origen sueco y su padre, Najeeb Halaby, de ascendencia sirio-libanesa, fue un importante directivo de la aerolínea Pan Am.
Lisa Halaby fue porrista y en su juventud protestó por la Guerra de Vietnam. En 1974 se graduó de la Universidad de Princeton con un título de arquitecta.
Cuatro años después conoció en Jordania al rey Hussein, que acababa de perder a su tercera esposa en un accidente. A la presentación siguieron comidas en el palacio, presentaciones a los hijos de sus matrimonios anteriores, así como paseos en motocicleta junto al rey.
"Luz de Hussein"
Ese mismo año se casaron. Fue la unión de una alta rubia con el aspecto de una reina y la ascendencia pequeña pero real del profeta islámico Mahoma. Lisa Halaby se convirtió al islamismo y cambió su nombre a Al-Hussein Noor, que significa "Luz de Hussein".
A Noor no le resultó fácil adaptarse a Jordania, dependiendo de un selecto círculo de amigas que desafiaban los estereotipos árabes acercándose a ella. Sin embargo, claramente existía una brecha cultural que sortear.
Desde la muerte de la princesa Diana de Gales, ha dirigido el impulso internacional para lograr la prohibición de las minas antipersonales.
Arriesgándose a crear polémica en una sociedad que se fundamenta en sus tradiciones, habló también en contra de los "asesinatos de honor", en los que los hermanos o los padres jordanos a veces asesinan a miembros femeninos de la familia que sostienen relaciones fuera del matrimonio.
En los últimos tiempos, Noor logró vencer la frialdad inicial con que fue recibida por un pueblo que parecía no poder perdonarle haber nacido en Occidente, sabiéndose conquistar el cariño de los jordanos por la dedicación que mostró a Hussein en la dura lucha contra el cáncer.
Pero la contribución más grande a la aceptación de los jordanos se la ofreció justamente el rey cuando no dudó en afirmar: "Nos transformamos en un solo cuerpo y una sola alma".




