
Pese a la oposición de EE.UU., la OEA alcanzó un acuerdo
El bloque manifestó su "rechazo" al bombardeo colombiano en Ecuador
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WASHINGTON.- Tras más de 17 horas de farragosas negociaciones, los cancilleres de la región alcanzaron un acuerdo que dejó en soledad a Estados Unidos en el seno de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que "rechazó" como bloque hemisférico el bombardeo colombiano en Ecuador y reafirmó que el territorio de cada país es inviolable, sin excepciones.
La resolución sólo resultó posible cuando las delegaciones de Colombia y Estados Unidos comenzaron a ceder posiciones, luego de haber planteado durante todo el día que el polémico bombardeo colombiano del 1º de marzo había sido "en legítima defensa" y contra una organización "terrorista", lo que abría las puertas para que se repitiera en el futuro.
El número dos del Departamento de Estado y jefe de la delegación norteamericana, John Negroponte, lo había planteado de manera explícita, cuando sostuvo que las tropas colombianas "actuaron de una manera justificable" contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombiana (FARC), lo que caldeó la discusión.
Ya entrada la madrugada de ayer, no obstante, y con el subsecretario para las Américas, Tom Shannon, al mando, la delegación norteamericana sacó bandera blanca frente al consenso del resto del hemisferio para asumir como posición propia de la OEA el acuerdo alcanzado 10 días antes en el Grupo de Río. La diferencia de visiones quedó plasmada en el modo en que cada uno interpretó la resolución.
Para la mayoría representó "un verdadero triunfo para América latina", según el canciller argentino, Jorge Taiana. "Pudimos reafirmar el principio de la soberanía territorial y se rechazó cualquier pretensión de violar [ese principio]", dijo.
En la práctica, la OEA aprobó "rechazar la incursión de fuerzas militares y policiales de Colombia en territorio de Ecuador". Además, se acordó "combatir las amenazas de seguridad provenientes de la acción de grupos irregulares o de organizaciones criminales, en particular de aquellas vinculadas a actividades del narcotráfico".
Ese compromiso resultó relevante, pero quedó lejos del reclamo de Colombia y Estados Unidos de que América latina calificara a las FARC como un "grupo terrorista", tal como lo hacen ellos, Canadá y la Unión Europea (UE), con las consecuencias jurídicas nacionales e internacionales que seguirían a esa decisión.
La delegación norteamericana apoyó la resolución "para construir confianza entre Colombia y Ecuador", pero expresó también una reserva, en soledad, dado que Colombia optó por no romper lanzas con el resto de la región. Lo hizo con una nota al pie en la que destacó que no se había incluido "el derecho a la autodefensa", una caja de Pandora, según los cancilleres latinoamericanos, que podría conllevar la aceptación implícita de los "ataques preventivos".
Anoche, el presidente norteamericano, George W. Bush, fue más allá y reiteró que su país respaldaba firmemente a Colombia "en su lucha contra los terroristas", y referirse a las acusaciones sobre los vínculos de Caracas con las FARC. Bush dijo que la computadora hallada en el campamento de la guerrilla en Ecuador "sugiere" relaciones "mucho más estrechas" de las que se creían entre ambas partes.
Principios
"Una cosa es decir que todos debemos cooperar para combatir el terrorismo, pero no se puede hacer del terrorismo una guerra santa, a tal punto que justifique liquidar todos los principios del derecho internacional", había argumentado durante el encuentro en la OEA el canciller brasileño, Celso Amorim, que durante todas las negociaciones conformó un bloque con Taiana y con su par chileno, Alejandro Foxley.
El texto final aprobado por la OEA contempló ese argumento y reiteró la "plena vigencia del principio de soberanía territorial", al tiempo que Colombia terminó expresando su "compromiso" de que ataques como el ocurrido el 1º de este mes "no se repetirán en ninguna circunstancia".
Aún así, y mientras todavía estaba fresca la tinta de la nueva resolución, cada delegación salió a festejar lo que consideró su victoria. El canciller colombiano, Fernando Araújo, afirmó que había logrado sus objetivos, "que son una cooperación con Ecuador en la lucha contra los delincuentes, contra los insurgentes y contra los terroristas", y su par ecuatoriana, María Isabel Salvador, replicó que el texto era "un claro triunfo de la verdad".
Esas diferencias se acentuaron durante una sesión que organizó pocas horas después el centro Interamerican Dialogue, en la que Salvador insistió en que su gobierno hace lo posible en la frontera común, pero que la responsabilidad mayor es de Colombia.
Las diferencias son tan grandes que los cancilleres optaron por apenas "tomar nota" de las recomendaciones de la comisión de la OEA que viajó a ambos países y que lideró su secretario general, José Miguel Insulza. Esa comisión recomendó restablecer las relaciones diplomáticas, pero con la conformación de varios mecanismos de alerta, diálogo y consulta bilaterales.
Pero los cancilleres decidieron no debatir el informe como paso previo a su aprobación formal, para que los ecuatorianos y colombianos no reavivaran sus diferencias y dinamitaran el compromiso alcanzado.
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