
Piñera, incomodado por su familia
Los hermanos del mandatario chileno provocaron varios sobresaltos políticos en los últimos meses
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SANTIAGO, Chile.- Al cumplir sus primeros 100 días de gobierno, el presidente Sebastián Piñera puede realizar un positivo balance, pese a los variados obstáculos que ha tenido su administración.
Entre estos, están los traumáticos coletazos del brutal sismo del 27 de febrero, el complejo proceso de reconstrucción y la intransigente postura de la oposición para retrasar la aprobación de recursos en el Congreso, como también algunos conflictos específicos, como la renuncia del ex embajador en la Argentina, Miguel Otero, tras elogiar a la dictadura de Pinochet.
Sin embargo, existe otro factor, un tanto más solapado, que ha incomodado a Piñera: la independencia y explosiva personalidad de sus tres hermanos, quienes le han dado numerosos dolores de cabeza en los últimos meses.
Los Piñera Echenique provienen de una familia en la cual su padre, el ex embajador José Piñera Carvallo, siempre promovió la competitividad entre los hombres.
Eso marcó la infancia del futuro presidente, el tercer hijo, por detrás de Guadalupe y de José (ministro de Trabajo y Minería de la dictadura de Pinochet) y por delante de Pablo (economista, militante democristiano y gerente general del BancoEstado), Miguel (cantante y estrella local de la farándula, quien se describe a sí mismo como la "oveja negra" de la familia), y María Teresa (estrecha colaboradora del presidente).
"Son grandes hermanos y se quieren mucho; se tienen un profundo respeto. Existen sus diferencias, pero en la diversidad está su valor", dice a LA NACION el empresario Pedro Pablo Díaz, histórico amigo de la familia Piñera y flamante embajador en Australia.
Las vidas de los hombres comenzaron siendo muy cercanas por una infancia común en Bruselas y Nueva York -el padre fue embajador en Bélgica y en la ONU-. Pero luego se distanciaron de golpe durante el gobierno militar de Pinochet. Se volvieron a encontrar tras el retorno a la democracia, en 1990. Mientras Sebastián asumió como senador por Renovación Nacional, Pablo ocupó el cargo de subsecretario de Hacienda de Patricio Aylwin, y José comenzó a proyectar una candidatura presidencial que lo llevaría a enfrentar al propio Sebastián en 1993, pese a que este último debió bajarse antes de tiempo por un escándalo de espionaje telefónico.
El más querible
Esa primera parte de la década del 90 dejó dos conclusiones: la relación entre los hermanos nunca volvió a ser la misma y, sorprendentemente, el más popular y querible de la familia seguía siendo Miguel, el "Negro", quien se paseaba por la TV y los boliches de moda exacerbando su fama de hippie y juerguero.
La última campaña refirmó esa primera sentencia. Miguel apoyó públicamente la candidatura de su hermano y contribuyó con su presencia en algunos shows. Pero Pablo asistió, en 2009, a la proclamación oficial del candidato concertacionista, Eduardo Frei, hecho que el entonces oficialismo se preocupó de difundir e interpretar como una crítica velada al capitalismo a rajatabla de Sebastián.
José, en tanto, nunca dejó clara su posición. Primero defendió a Sebastián cuando se lo acusó falsamente de haber estado preso por desfalco durante la dictadura y luego lo criticó por la "guerra sucia" desatada en campaña. Todo esto, a través de Twitter, su canal de comunicación.
Para cuando Piñera ganó la presidencia y se pensaba que los conflictos quedaban atrás, un confuso choque de autos terminó con Miguel internado en la clínica Las Condes, parte de cuya propiedad estaba por entonces en manos del presidente, sin que se le practicara el examen de alcoholemia.
Pocos meses más tarde, la oposición acusó al nuevo ministro de Salud y ex director de la clínica, Jaime Mañalich, de haber "arreglado" la problemática noche de juerga del cantante.
Luego, el silencioso Pablo quiso en algún momento renunciar a la gerencia general de BancoEstado tras una seguidilla de críticas por su parentesco con el presidente.
No era todo. José, tras un largo período de silencio, se lanzó en las últimas semanas contra la Argentina y contra el gobierno de Salvador Allende .
Para la celebración del Bicentenario, posteó una fotografía de la presidenta Cristina Kirchner en la Casa Rosada, junto con los mandatarios latinoamericanos invitados -incluido su hermano-, posando con retratos de Perón y Allende, con una sugerente leyenda: "Foto del Tercer Mundo: dos destructores de América latina, homenajeados por Madame Kirchner y sus siete fans ". Días más tarde, trató a Néstor Kirchner de "político deshonesto y chavista".
El golpe de gracia lo dio al comparar al gobierno de Salvador Allende con el régimen de Adolf Hitler y enfrentando al ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter. La oposición dirigió sus quejas contra el presidente. "Lo que dice José es lo que está en el alma de los Piñera. No pueden evitarlo", dijo a LA NACION un parlamentario de oposición.





