
Polémica en EE.UU.por visas tramitadas en la Argentina
WASHINGTON.- "Me trataron como si fuera una asesina. Tengo aún los tobillos lastimados por las esposas y las cadenas", dice.
Quien así habla es una enfermera de 51 años que, desde su casa en la zona cuyana de nuestro país, cuenta a LA NACION la experiencia que no sabe si podrá olvidar alguna vez en su vida: tres semanas presa en una cárcel de los Estados Unidos por haber mentido en los datos con que obtuvo la visa oficial del consulado norteamericano en Buenos Aires para viajar a Miami.
No quiere dar su nombre verdadero ni el de ninguna de sus otras dos compañeras de desventura.
"¡Tengo tanta vergüenza!", confiesa. Y llora en el teléfono.
Su caso es sólo uno de los tres que acaban de detectarse con la misma modalidad: mujeres argentinas que, en lo peor de nuestra crisis, fueron, durante varios años, residentes indocumentadas en los Estados Unidos.
Luego, volvieron a la Argentina y, en un intento por regresar a los Estados Unidos con la situación normalizada, apelaron a los oficios de una "gestora" que, para obtener el ansiado visado, les preparó carpetas con documentación falsa. Y las entrenó en el arte de sortear el interrogatorio consular.
El truco valió, porque cada una de ellas obtuvo el visado de rigor. Sólo que, al llegar al aeropuerto de Miami, fueron detectadas, arrestadas y enviadas a la cárcel, donde soportaron vida de calabozo, revisiones físicas vejatorias y aprendieron a caminar con cadenas en los tobillos.
"Nunca vimos tanta dureza. Antes, frente a situaciones similares, a la persona se la enviaba de regreso, deportada. Esta vez, se hicieron cargos federales y hubo cárcel. Es algo muy serio", dijeron a LA NACION en el consulado argentino en Miami.
Hay quien se pregunta si, por debajo de todo esto, yace un mensaje político de las autoridades de los Estados Unidos de endurecimiento frente a la inmigración indocumentada. Más allá de la respuesta, lo que sí hubo fue una advertencia para que a nadie se le ocurra repetir el truco, sin estar al tanto de las posibles consecuencias. La historia tiene aún sus matices. Consultada por LA NACION, la gestora en cuestión reconoció haber ayudado a ex residentes indocumentados. Pero aseguró que no hizo nada ilegal (ver aparte).
La versión de Clara -la ex detenida que no quiere dar su real identidad- es bien distinta. "Yo no fui inocente. Yo sabía que en la carpeta que presenté había información falsa. Todo me lo preparó esta mujer. Para eso se le pagaba. Si no, ¿de qué otra manera podía tener yo una visa de los Estados Unidos, si fui residente ilegal y si no tengo propiedades ni nada?", dijo, en su diálogo con LA NACION.
Asegura que lo suyo no fue ingenuidad. "Me consta de muchas personas que entraron con los visados de Nancy y que esto viene ocurriendo desde hace muchos años", dice. Por eso, no termina de entender la vuelta que hizo, primero, que descubrieran su caso. Y segundo, que la metieran presa "como si fuera una asesina".
Dos días en el aeropuerto
Clara logró la visa el pasado 10 de junio. Pero la pesadilla empezó 13 días después, el 23. Ese día viajó, feliz. Hasta que, al llegar a migraciones, comenzaron los interrogatorios.
Pasó casi dos días en el aeropuerto, sometida a preguntas cada media hora. "¿Cómo obtuvo la visa?", la interrogaron una y otra vez. Finalmente, le leyeron sus derechos. Y fue a la cárcel. Vivió con asesinas y drogadictas, y también "con gente buena que me ayudó mucho".
Había algo que alejaba a Clara de la posibilidad de obtener una visa por ventanilla. "Yo viví más de seis años en los Estados Unidos como indocumentada, entre 2001 y 2007", dijo. Y había algo que la hacía volver: "Mi hija estaba embarazada de siete meses y quería ir para ayudarla", contó. La experiencia terminó en la cárcel. Y con la familia desecha de angustia. "Soy pobre, pero honrada; soy enfermera, no merecía esto", dijo. Regresó el 10 de julio a Buenos Aires, "con lo puesto". Esto es: el uniforme verde de presa y una bolsita de papel marrón con sus documentos adentro. "Fue todo lo que me dieron los policías" que la llevaron al aeropuerto "con las manos esposadas".
Las otras dos detenidas tienen historias similares. Fueron residentes ilegales, retornaron a la Argentina e intentaron volver a los Estados Unidos para ver a su familia. Una de ellas ya se encuentra también en la Argentina, y la otra, madre de un hijo norteamericano, inició anoche el proceso de deportación.
"Yo sé que hice mal. Pero lo hice por amor. Quise ver a mi hija", dice Clara. Ahora, intenta olvidar. Y no puede. "Escucho ruido de llaves y tiemblo." Tampoco es capaz de dormir con la puerta del cuarto cerrada. Y no quiere ni oír hablar de los Estados Unidos. Por el contrario, dice que ha aprendido a querer a la Argentina "como nunca antes".
1- 2
Videos y fotos: reportan incendios y ataques en México tras la muerte del narco “El Mencho”
- 3
Más presión para la monarquía británica: revelangastos personales que Andrés pagaba con fondos públicos
- 4
Dónde queda Jalisco, el estado mexicano en el que fue asesinado El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación

