
Polémica por caricaturas de Mahoma
Fueron publicadas en la prensa escandinava; el mundo árabe llamó a un boicot
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EL CAIRO.- Un conflicto entre varios países árabes y Dinamarca, originado por unas caricaturas danesas sobre Mahoma consideradas ofensivas para el islam, alcanzó ayer su pico de mayor tensión con la toma de una oficina de la Unión Europea (UE) en la Franja de Gaza, una creciente ola de condena de países musulmanes y llamados a boicotear los productos de Dinamarca y Noruega.
El diario Jyllands-Posten, el primero en publicar las caricaturas, se disculpó ayer ante la comunidad musulmana. Los dibujos "no violaban la ley danesa, pero evidentemente ofendieron a muchos musulmanes, por lo que queremos disculparnos", dijo el editor del periódico en su página web.
Las 12 caricaturas de la polémica, una de las cuales mostraba al profeta con un turbante en forma de bomba, habían sido publicadas en septiembre de 2005 por el Jyllands-Posten, pero el debate se reanudó la semana pasada, tras la reaparición de los dibujos en la revista noruega Magazinet. El islam prohíbe toda representación de Mahoma.
Extremistas palestinos armados tomaron ayer una oficina de la UE en Gaza, un día después de que las Brigadas Mártires de Al Aqsa distribuyeran volantes en los que urgían a los ciudadanos de los países nórdicos a abandonar los territorios palestinos en un plazo de 72 horas.
Las protestas llevaron a los cancilleres de los países nórdicos a advertir a sus ciudadanos sobre visitas a la Franja de Gaza o Cisjordania.
El líder espiritual de los Hermanos Musulmanes, Mohammed Mehdi Akef, instó a los musulmanes de todo el mundo "a boicotear los productos de Dinamarca y Noruega". El movimiento islámico Hamas, vencedor de las recientes elecciones legislativas palestinas, también instó a los musulmanes a "boicotear los productos daneses".
Durante todo el fin de semana las protestas se extendieron desde el norte de Africa hasta el Golfo, pasando por Siria, Jordania y el Líbano. Libia decidió anteayer cerrar su representación diplomática en Copenhague y la población saudita emprendió un boicot de los productos daneses.
El primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, dijo que "el gobierno no puede influir de ningún modo sobre los medios de comunicación" y tampoco "puede ser considerado responsable de lo que escriben los periódicos independientes".



