
Por amor, Goering no atacó una ciudad rusa
Nadia: cartas recientemente descubiertas revelaron que el ex jerarca nazi tenía una novia en Rusia, lo que explicaría por qué no fue bombardeada la zona de Lipetsk durante la Segunda Guerra.
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MOSCU (ANSA).- El romance del número dos del Tercer Reich, Herman Goering, con una joven rusa en los años veinte explica el misterio de una ciudad soviética "salvada" de los bombardeos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.
Las cartas que prueban el noviazgo entre el ex jerarca nazi Herman Goering, fundador de la Gestapo, y una joven rusa fueron publicadas anteayer, en parte, por el diario Komsomolskaia Pravda, que incluye también otros testimonios.
La bella y rubia Nadiezhda Gorieceva tenía 18 años cuando en Lipetsk, en la Rusia central, conoció a Goering, que tenía 33 y que había fundado el partido nazi junto a Adolf Hitler cuatro años antes .
Nadia, hija de un empleado postal, se enamoró de Goering cuando éste se adiestraba en Lipetsk con otros pilotos alemanes.
Según algunos historiadores, el romance sería la clave del misterio de la estrategia aérea alemana en el frente ruso durante la Segunda Guerra Mundial.
En efecto, durante décadas, distintos historiadores y expertos en tácticas de guerra aérea buscaron, en vano, la razón por la cual la ciudad de Lipetsk se había mantenido indemne.
Lipetsk, aunque tenía un aeropuerto y estaba en la línea de la ofensiva alemana, no fue bombardeada por la fuerza aérea que dirigía Goering.
El jefe de la Luftwaffe, cuentan ahora ancianos de Lipetsk que conocieron a Nadia, partió del lugar con la promesa de volver a buscar a su novia rusa, aun cuando estaba casado.
Triste final
La promesa no fue cumplida, pero el jerarca siguió escribiendo a la muchacha hasta 1940. Muchas de estas cartas terminaron en el archivo de la KGB y anteayer el diario moscovita publicó una respuesta de Nadia escrita a fines de los años veinte.
"Mi dilecto Hera (diminutivo ruso de Herman): estoy dispuesta a guardar en mi corazón el amor que siento por ti durante toda la vida", dice la carta de Nadia, para quien comenzaron los problemas apenas estalló la guerra.
La policía de Stalin registró Lipetsk y sus alrededores a la caza de ciudadanos soviéticos que hubieran mantenido cualquier tipo de relaciones con los antiguos huéspedes alemanes.
Nadia fue arrestada y durante seis años no se hallaron sus huellas.
Según los ancianos de Lipetsk que la conocieron, la policía no la fusiló porque quería conservarla para un eventual contacto con el número dos del Tercer Reich.
Cuando le permitieron volver a su casa, en 1946, Nadia había perdido la razón. Nunca se supo si su locura fue por los años de cárcel o por las penurias de un amor imposible.
La leyenda de un as del Reich
Herman Goering fue uno de los personajes más curiosos y controvertidos del nazismo. Aficionado a la caza y a los trenes de juguete, ostentó un poder sólo superado por el del propio FŸhrer.
Goering, que había sido un as de la aviación alemana durante la Primera Guerra, acompañó a Hitler desde un principio y tuvo a su cargo el rearme y la posterior conducción de la Luftwaffe, la poderosa fuerza área del Reich.
En 1945, cuando la derrota alemana era inminente, Goering, creyendo que Hitler había sufrido un colapso, se apresuró a transmitir un telegrama en el que indicaba que tomaría la dirección de las operaciones. Pero el FŸhrer aún sobrevivía y, sintiéndose víctima de una traición, ordenó su arresto y fusilamiento, lo que nunca se cumplió.
Durante el juicio de Nuremberg no logró convencer a los jueces de que desconocía el Holocausto y las atrocidades nazis. Fue encontrado culpable de crímenes contra la humanidad y condenado a morir en la horca.
En el proceso quedó demostrada, además, su responsabilidad en el incendio del Reichstag, el Parlamento alemán, en 1933. Pero Goering escaparía del cadalso suicidándose con cianuro la noche anterior a su ejecución.
En sus últimas horas escribió una carta a su esposa, Emmy, pero la difusión de su contenido no fue permitida por los aliados, que temían que su publicación fuera "utilizada como propaganda e iniciara así una leyenda".


