Por el acoso, vuelven en Tokio los vagones sólo para mujeres
Como protección ante molestias sexuales
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Tokio (EFE).- Las mujeres de Tokio volvieron a tener vagones exclusivos en los trenes nocturnos, para protegerlas del acoso sexual al que diariamente están sometidas por borrachos, pervertidos y otros desequilibrados que habitan en la metrópoli.
La empresa ferroviaria Keio retoma esta medida, utilizada por última vez en la capital japonesa en 1973, para tratar de frenar el aumento de los abusos que sufren las pasajeras de sus trenes en las horas de mayor congestión.
"Con una acción así es difícil terminar con el problema, pero esperamos que la gente tome conciencia", dijo Takao Tabira, vocero de la empresa Keio. En Osaka, al oeste del país, la empresa metropolitana Keihan ha empleado vagones sólo para mujeres en algunos de sus trenes desde 1954 con buenos resultados.
Tras realizar una encuesta en la que el 70 por ciento de las viajeras se mostró en favor de la medida, que en principio será experimental, Keio optó por poner un vagón sólo para mujeres al final de los trenes que parten a medianoche de Shinjuku, uno de los barrios capitalinos en los que la diversión nocturna termina con los primeros rayos del sol.
"Expreso de la Cenicienta"
El último tren de la noche, utilizado por una gran cantidad de mujeres que abandonan apresuradas las discotecas o los restaurantes en los que se encuentran, es conocido por los habitantes de la capital japonesa como el "Expreso de la Cenicienta" (Cinderella Express).
Aunque los vagones pueden transportar a más de doscientos viajeros, en las horas pico su capacidad sobrepasa el 250 por ciento ayudados por los "empujadores", empleados que provistos de impecables guantes blancos contribuyen al hacinamiento, aunque su verdadera misión es permitir que se puedan cerrar las puertas.
El gentío permite que algunos varones se escuden en el anonimato y abusen de las chicas, generalmente las más jóvenes, ya sea con un contacto sutil o con un insistente y abierto manoseo.
La mayorías son sumisas y optan por aguantar la humillación sin rechistar hasta que les llegue el turno de bajarse o hasta que la muchedumbre le permita cambiar de vagón.
El acoso sexual en los trenes, ejercido a veces por señores de apariencia respetable que fingen ir concentrados en el diario matutino, ha dado lugar a una pintoresca industria de dispositivos que van desde llaveros que producen descargas eléctricas y alarmas, hasta marcadores indelebles que dejan señalada la mano del culpable durante varios días.
En los últimos años van en aumento las denuncias públicas contra los varones, 351 el año pasado frente a 271 en 1998, indica Keio, aunque se presume que el número real de afectadas está muy por encima de esas cifras.
Borrachos bajo custodia
Pocas son aún las afectadas que se atreven a arrastrar hasta el andén de la estación a los infractores, llamados "chikan", para que los empleados de las compañías de transportes los pongan a buen recaudo.
Las empresas se limitan a aprehender al "chikan" y, para evitar problemas de responsabilidad y supuestos malentendidos, lo entregan a la policía.
El vagón de Keio llevará un cartel que dice "Sólo mujeres" y estará custodiado por dos guardas para impedir que los borrachos hagan de las suyas.
La elección de diciembre para lanzar esta campaña está justificada por el aumento de los abusos que sufren decenas de mujeres por parte de varones que empinan el codo más de la cuenta en las fiestas de fin de año que organizan las empresas.
Cada año las compañías de transporte japonesas hacen millonarias campañas disuasorias -Keio, cinco al año- en las que piden a los varones que respeten a las chicas, sobre todo las más jóvenes, que muchas veces son menores de edad.

