Por el gas murieron 115 rehenes en Rusia
La “victoria” de Putin, cuestionada
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MOSCU.– La muerte de 115 rehenes por causa del gas usado por las fuerzas especiales rusas, en el intento de liberar anteanoche a las cerca de 700 personas retenidas en el teatro Dubrovka por un comando checheno, arroja sombras sobre la “victoria” del presidente Vladimir Putin. La prensa empezó a preguntarse si la razón de Estado no prevaleció sobre la seguridad de los prisioneros.
Fuentes oficiales rusas confirmaron ayer que los rehenes internados en hospitales, la gran mayoría afectada por efectos del gas, son 646, de los cuales 115 murieron por la misma causa, excepto dos que fueron baleados. Además, 150 están en terapia intensiva y otros 46, en estado crítico.
Si tantas víctimas es un número aceptable para los aproximadamente 650 rehenes sobrevivientes es un tema que será debatido. Pero el hecho de que las muertes hayan sido provocadas por un gas –probablemente nervioso– de guerra química del cual se debían conocer las características, siembra el interrogante sobre si la prioridad era la vida de los rehenes o la victoria sobre el terrorismo.
La mayoría de los familiares de los sobrevivientes y de los rehenes que salieron de los hospitales parece aprobar la operación de las fuerzas especiales rusas.
“Si no hubieran intervenido, en lugar de cien muertos habría cien sobrevivientes”, dijo Nikolai Pimenov, cuya esposa e hija están internadas en un hospital por efecto del gas.
La radio Eco de Moscú, en tanto, difundió las diversas opiniones de los oyentes, al tiempo que se preguntó, al igual que algunos diarios, como Kommersant, sobre la naturaleza del gas y el desarrollo real de la operación.
La misma emisora difundió un llamado de dos jóvenes rehenes, Natalya y Anna, que el sábado se habían comunicado para advertir sobre el ingreso del gas en el teatro y para pedir la "suspensión" de la operación. Según las jóvenes, los guerrilleros no tenían la intención de matar a nadie.
Slata, de 30 años, cuyo hermano sobrevivió al ataque, dijo: "Esta historia del asalto de fuerzas especiales y el gas no me convence. Pienso que habría que hallar una solución a la guerra en Chechenia".
La mayor parte parte de las versiones de los sobrevivientes parece confirmar que poco después del asalto ruso se produjo una balacera en el teatro, pero no que se tratara del inicio de las ejecuciones, sino de una reacción incontrolada de los rebeldes.
Por su parte, el sitio oficial de la guerrilla, Chechenpress, publicó un artículo en el cual negó que el comando de Movsar Barayev hubiera comenzado a fusilar a los rehenes y afirmó, en cambio, que respondió al inicio de la operación de las fuerzas especiales.
Y el presidente independentista Aslan Masjadov puso en duda el sábado que el "baño de sangre" fuera inevitable, al sostener que una "solución pacífica" era posible.
Para aumentar aún más la confusión, la agencia rusa Interfax publicó declaraciones de los agentes rusos que participaron del asalto del teatro, según las cuales, cuando ingresaron, buena parte de los guerrilleros "estaba plenamente consciente" y había opuesto "una fuerte resistencia armada".
Cómo queda Putin
Quienes desmienten que el gas haya sido mortal no pueden explicar por qué causó tantas muertes entre los rehenes. Tampoco explican por qué los rebeldes no hicieron explotar los artefactos poderosos, que según los servicios secretos estaban listos dentro y fuera del edificio.
Putin sale de la crisis aparentemente reforzado por su imagen de "hombre fuerte", decidido, como él mismo dijo, a impedir que Rusia sea "puesta de rodillas" por los terroristas, según algunos analistas.
En este sentido, es probable que los sondeos confirmen su popularidad.
Lo admitió incluso la guerrilla, según la cual la acción "por la paz", pero "equivocada", del comando radical reforzará la "línea del mal y la violencia" de Putin en Chechenia.
Pero la línea dura del jefe del Kremlin -según los analistas- lo obligará a mostrar mayor dureza en el Cáucaso, profundizando las operaciones militares y disminuyendo las esperanzas del diálogo.
También porque Masjadov, el único interlocutor hipotético de Putin, es mostrado como el "que envió a los terroristas", pese a que él haya tomado distancia y realizado un llamado a no matar.
Masjadov, además de enviar a los secuestradores, es aliado del terrorismo internacional, sugieren fuentes de la administración pro rusa en Chechenia, según las cuales detrás de Barayev estarían las manos de la red Al-Qaeda.
En tanto, el gobierno de la capital rusa dispuso una indemnización de 100.000 rublos (cerca de 3200 euros) para los familiares de las víctimas mortales. Entre ellas, ayer se confirmó la muerte de cuatro rehenes extranjeras, todas mujeres: una ciudadana holandesa, una austríaca, una bielorrusa y una niña kazhaka de 13 años.




