Por la falta de niñas, China empieza a revisar su política de hijo único
Preocupa el desequilibrio demográfico
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ANXI, China.– Para las familias campesinas de las imponentes montañas de la provincia de Fujian, el cultivo famoso es el té oolong y la mano de obra favorita son los hijos. Las frondosas plantas de té colman las laderas de la misma manera que los niños colman las calles de la aldea.
Hay aquí tanta concentración de chicos –nacen más o menos 134 por cada 100 niñas– que ese desequilibrio ha obligado al gobierno chino a dar una respuesta insólita. Para persuadir a más familias de tener hijas, decidió pagarles a las que ya las tienen.
El Partido Comunista es a menudo blanco de fuertes críticas por su política de hijo único. El gobierno sostiene que esa política redujo significativamente el crecimiento de la población, pero los críticos advierten que es uno de los principales motivos por los que muchas familias ahora recurren a ecografías y abortos selectivos a fin de asegurarse un varón.
Actualmente, China tiene uno de los peores índices del mundo de niñas "desaparecidas". Hasta hace unos años, el gobierno en gran medida ignoró o negó el problema. En marzo pasado, el presidente, Hu Jintao, declaró que la cuestión debe quedar resuelta a más tardar en 2010. Los funcionarios de gobierno han expresado que los abortos selectivos se convertirían en un delito penal. Esos abortos ya estaban prohibidos, pero los médicos a menudo aceptaban coimas de los padres que querían asegurar el nacimiento de un varón.
Los funcionarios chinos no se apartan del control de la natalidad. Pero el gobierno está analizando diversos cambios posibles. El año pasado, el Consejo de Estado designó un grupo de 250 demógrafos y otros especialistas para revisar cuestiones como el desequilibrio de los géneros, la caída de los índices de fertilidad, y cómo prepararse para la inminente perspectiva del envejecimiento de la población. También podría tratar de resolver cuándo –si fuese necesario– China debería adoptar una política de dos hijos por familia para prevenir la considerable disminución de nacimientos.
"En el futuro, creo que debemos considerar ese asunto", indicó Hao Linna, vocera de la Comisión Nacional de Planificación Familiar y Población.
Los funcionarios de gobierno coinciden en que deben revertir cuanto antes el desequilibrio de la natalidad. Los especialistas discuten en qué medida debería culparse del problema a la política demográfica china y señalan que el problema es anterior a la política de hijo único. Pero las estadísticas revelan que el desequilibrio se ha ampliado desde que comenzaron los controles de la población, hacia fines de los años 70.
A principios de enero, el gobierno chino anunció que nacían 119 varones por cada 100 niñas. En el resto del mundo, la relación es de aproximadamente 105 varones por cada 100 niñas. Los demógrafos pronostican que dentro de pocas décadas China podría tener unos 40 millones de varones solteros que no podrán encontrar pareja.
"Cuidar a las niñas"
La escuela secundaria de Anxi (Sudeste), donde el 60 por ciento de los alumnos de los años superiores son varones, participa del programa piloto "Cuidar a las niñas". Allí, las alumnas de familias pobres o las que provienen de familias con dos hijas no tienen que pagar matrícula.
Sin embargo, la mayoría de las familias chinas, especialmente en las zonas rurales, prefieren tener hijos varones. Li Shengming, una funcionaria de la Comisión de Planificación Familiar de Anxi, expresó que esa preferencia se remonta a varios siglos atrás y está en gran medida arraigada en intereses prácticos.
Las familias campesinas prefieren varones para las tareas rurales, en tanto que los padres, preocupados por el envejecimiento, saben que la tradición china establece que un hijo debe cuidar a sus padres. Una hija, en cambio, se casa e ingresa en la familia de su esposo. En el campo, donde no existe ninguna red de seguridad social, un hijo es considerado el equivalente a una pensión.
Como respuesta, el gobierno introdujo un programa piloto por el cual unos 300.000 campesinos reciben pensiones anuales de 180 dólares, una buena suma en la zona rural, si sólo tienen un hijo o si tienen hijas. Li dijo que esos incentivos del gobierno tenían el propósito de darles valor monetario a las niñas y, en ese proceso, reducir la tendencia a abortarlas.
Hace tiempo que la política demográfica de China dejó de ser una política de hijo único en términos estrictos. Por lo general, las familias urbanas, salvo excepciones, están limitadas a tener un solo hijo, mientras que a las familias rurales se les permite tener otro si el primero es una niña. Por otra parte, a ciertas familias que pertenecen a minorías a veces se les permite tener tres o más hijos para evitar que disminuya su número de miembros.
Con todo, será difícil cambiar las actitudes en China. Los funcionarios aprovecharon el reciente nacimiento del ciudadano número 1.300.000.000 como vehículo de propaganda para elogiar el empeño en desacelerar el aumento de la población.






