Posibles sorpresas electorales
Por Mario Diament
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MIAMI.- Con el índice de pobreza en alza en los Estados Unidos, por primera vez en ocho años y la Bolsa con una pérdida del 20% desde el comienzo del año, la perspectiva de una guerra con Irak se torna una apuesta cada vez más peligrosa para George W. Bush.
A un mes de las elecciones de medio término, Bush y sus asesores están apostando a que la ola de patriotismo que envolvió a la nación tras el devastador atentado terrorista del 11 de septiembre persista al tope de la escala de prioridades de los votantes al acudir a las urnas.
Pero algunos sondeos y un novedoso análisis de los cambios demográficos y políticos que se han operado en los Estados Unidos en los últimos años están dibujando un cuadro que podría deparar algunas sorpresas a la Casa Blanca y a las aspiraciones republicanas.
Mientras en noviembre una encuesta de la empresa Gallup arrojó que el 74% de los encuestados favorecía una invasión terrestre de Irak contra un 20% que se manifestaba en contra, la misma encuesta, tomada en agosto, mostró que el apoyo había descendido al 53% mientras que la oposición había crecido al 41%, casi el mismo margen que las encuestas realizadas antes del 11 de septiembre de 2001.
Más aún, el perfil de los integrantes de un grupo y otro se asemejaba significativamente al corte electoral existente a mediados de la década del 90, donde quienes se oponían a la guerra eran mayormente mujeres, minorías, ancianos, graduados universitarios y residentes de los Estados del noreste, el mediooeste y el extremo oeste, y quienes favorecían la guerra eran gente de los sectores rurales, blancos, hombres y republicanos sureños sin estudios universitarios.
La emergencia demócrata
Significativamente, esto es también lo que advirtieron John B. Judis y Ruy Texeira, autores de uno de los libros mas leídos en estos días en los círculos políticos: "La emergencia de la mayoría demócrata".
Judis es editor de la revista The New Republic y Texeira es miembro de la Century Foundation. Ambos son liberales confesos, en el sentido que los norteamericanos dan a esta palabra.
Judis y Texeira elaboraron su libro sobre el modelo de un clásico de las ciencias políticas, "La emergencia de la mayoría republicana", de Kevin Phillips, publicado en 1969. En este célebre estudio, Phillips disecó las elecciones de 1968 para predecir acertadamente los cambios políticos que se estaban produciendo en la nación y que determinaron la dirección del voto popular en la siguiente década.
Utilizando datos del último censo, análisis electorales y encuestas a boca de urna, Judis y Texeira concluyen que los profesionales de oficina, las mujeres y las minorías se han convertido en los principales componentes de la coalición demócrata. Todos estos grupos fueron originalmente fervorosos republicanos y han ido emigrando a través de los años hacia el sector demócrata. Las minorías lo hicieron en la década del 30; las mujeres en los años 80 y los profesionales en los 90.
Los Estados Unidos, dicen los autores, están cambiando demográfica y políticamente. Treinta años atrás, las minorías representaban el 10% del electorado; hoy esta proporción se ha duplicado. El 75% del voto combinado de negros, hispanos y asiáticos es demócrata.
Según Judis y Texeira, la última elección, donde Al Gore ganó el voto popular a pesar de haber perdido en el número de electores, demuestra que los demócratas están prevaleciendo en las áreas metropolitanas. En los 50 condados con el mayor crecimiento de población en los años 90, Gore cosechó el 54% de los votos, en la elección de 2000. En los suburbios de ciudades como Chicago, Filadelfia y San Francisco, los demócratas han incrementado considerablemente sus votos en la última década.
Rechazo a la intolerancia
Una de las principales razones que hacen que los votantes suburbanos estén emigrando hacia el campo demócrata es, según los autores, un rechazo de la intolerancia social que practica y preconiza la derecha religiosa.
Si esta tendencia se traduce en votos el próximo 5 de noviembre y Bush pierde el control de la Cámara de Representantes y algunas de las gobernaciones clave, el resultado puede tener un peso considerable sobre la decisión de ir a la guerra con Irak.
La frase "Es la economía, estúpido", que explicó la derrota del primer Bush, puede ahora venir a acechar al segundo.

