Quién es Peter Magyar, el hombre que puede desalojar a Orban luego de 16 años en el poder en Hungría
La figura del exfuncionario del gobierno nacionalista fue creciendo como la alternativa plausible para derrotar al premier
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BUDAPEST.– Pocos fuera de los estrechos círculos políticos de Hungría habían oído hablar de Peter Magyar, hasta que lanzó una crítica contundente contra el gobierno de Viktor Orban, acompañada de una grabación secreta de audio de su esposa, la entonces ministra de Justicia Judit Varga.
La grabación de 2023 —realizada sin el conocimiento de Varga— registró cómo ella describía una supuesta interferencia del gobierno en un caso de corrupción. Esto ayudó a alimentar un escándalo explosivo que propulsó a Magyar de ser un funcionario de nivel medio a convertirse en una fuerza política, preparándolo para presentar el desafío hasta ahora más serio al dominio de 16 años del primer ministro húngaro Viktor Orban.
Y mientras Magyar mantiene una ventaja dominante en las encuestas antes de las elecciones parlamentarias de este domingo, ha galvanizado a votantes desilusionados a lo largo del espectro político, convirtiendo su movimiento emergente Tisza en un vehículo para quienes buscan poner fin al mandato de Orban.
Una victoria de Tisza no solo rompería el dominio de 16 años de Fidesz en el poder, sino que también podría remodelar el papel de Hungría en Europa, aliviando los enfrentamientos de Budapest con Bruselas sobre el Estado de derecho, reduciendo su alineación con Moscú y restaurando al país como un socio más predecible dentro de la Unión Europea (UE) y la OTAN.
Sin embargo, incluso entre quienes apoyan su intento de derrocar un régimen que él llama “corrupto y autoritario”, Magyar sigue siendo una figura profundamente polarizadora, según afirman aliados, rivales, partidarios y críticos del líder opositor.
Aunque ha atraído apoyo a lo largo del espectro político prometiendo combatir la corrupción y restaurar las normas democráticas, su estilo abrasivo y su pasado dentro del sistema Fidesz —incluyendo algunas posiciones alineadas con Orban sobre migración y Ucrania— incomodan a sectores de la oposición.
Péter Márki-Zay, el candidato de la oposición en 2022, lo calificó de “arrogante”, “egocéntrico” y “malo”, antes de añadir que tales rasgos pueden ser exactamente lo que se necesita para resistir la presión de la maquinaria de Orban.
“No nos vamos a casar con él. Es solo que necesitamos a alguien que ponga a Orban detrás de nosotros”, dice Márki-Zay.

Peter Magyar nació en Budapest el 16 de marzo de 1981. De niño, tenía un póster de Viktor Orban —en ese momento una figura destacada en el movimiento pro-democracia del país— colgado sobre su cama.
Normal que así fuera. Magyar creció escuchando discusiones sobre política húngara en su casa. Su padre era abogado y su madre funcionaria senior del Tribunal Supremo. Su familia incluía a Ferenc Mádl, presidente de Hungría entre 2000 a 2005, y a su abuelo, Pál Eross, un comentarista televisivo que ofrecía consejos legales desde las pantallas de todo el país.
“Desde niño estuvo inmerso en el establishment intelectual postcomunista y demócrata-cristiano del país, un marco que moldeó su ambición por la vida pública”, afirma Miklós Sükösd, politólogo e investigador en la Universidad de Copenhague que ha escrito sobre el ascenso político de Magyar.
A medida que maduraba, Magyar se unió al partido gobernante Fidesz de Orban y se convirtió en un insider bien conectado, forjando lazos estrechos con figuras senior como Gergely Gulyás durante sus años de estudiante en Alemania. Gulyás es ahora el jefe de gabinete del primer ministro.
A su mujer Varga la conoció en 2005 en una fiesta organizada por Gulyás. Se casaron un año después. Pero, a medida que Varga ascendía en las filas de Fidesz —desde asistente de un parlamentario europeo hasta ministra de justicia en 2019— Magyar permanecía en la periferia, primero como padre de tres hijos que se quedaba en casa en Bruselas y luego en cargos de nivel medio en la representación de Hungría ante la UE y otras instituciones estatales. Aparentemente considerado demasiado ambicioso e independiente, nunca tuvo éxito cada vez que intentó obtener puesto de mayor nivel.
Ese desequilibrio parece haber generado frustración y la pareja se divorció en marzo de 2023, en lo que Magyar ha descrito como una ruptura parcialmente motivada por diferencias políticas. Varga lo acusó de abuso físico y verbal, incluyendo encerrarla en una habitación. Magyar desestimó sus acusaciones como “propaganda” orquestada por el entorno de Orban, mientras la justicia nunca emitió una resolución sobre el asunto.
Su fama llegó en 2024 después de saberse que el gobierno de Orban —que durante años había construido su imagen defendiendo a las familias cristianas y protegiendo a los niños— había indultado a un hombre condenado por ayudar a encubrir un escándalo de abuso sexual en un hogar de niños. Varga, que para entonces era la exesposa de Magyar, renunció, junto con la presidenta de Hungría, Katalin Novák.
Magyar respondió a la noticia con una contundente publicación en redes sociales acusando a los funcionarios de Fidesz de hacer chivos expiatorios a las dos mujeres, o como escribió: “Escondiéndose detrás de las faldas de las mujeres”.
La credibilidad de Magyar provenía de su perfil: un insider de Fidesz acusando públicamente al sistema de corrupción.
Con una capacidad oratoria fuera de lo común, pasó rápidamente de las redes sociales a los medios independientes, convirtiéndose en el primer desertor prominente del campo de Orban en atacar al régimen desde dentro y atrayendo a decenas de miles de votantes frustrados en medio de alta inflación y una crisis del costo de vida.
Después de una protesta en marzo que reunió a unas 50.000 personas, comenzó a formar un equipo de empresarios y figuras públicas para lanzar un movimiento.
Dezső Farkas, un empresario que fue de los primeros invitados a unirse, dijo que el grupo vio una oportunidad rara.
“Esa fue la primera reunión y decidimos: empecemos el partido,” recuerda. En semanas estaban preparando la candidatura para las elecciones al Parlamento Europeo de junio.
Al principio Magyar tuvo dificultades para reclutar aliados. “Peter no podía invitar a ninguno de sus amigos, porque todos eran de Fidesz”, recuerda Farkas.
Pero Magyar continuó alzando la voz, sacudiendo la sociedad húngara como un prominente insider que ahora exponía el funcionamiento de lo que describió como un sistema podrido. Según Magyar, Fidesz era un “producto político” que se había comercializado a los ciudadanos mientras los funcionarios expandían su poder y riqueza a expensas de los húngaros comunes.
“Durante 16 años, robaron, mintieron y dividieron. Vamos a poner fin a la ‘sociedad por acciones familiares’ donde todo está controlado por un puñado de privilegiados. La justicia debe ser independiente, y los corruptos deben responder por sus actos.”, dijo en marzo durante un mitin en Transdanubia.
El mensaje caló profundamente en la gente. Y Magyar redobló su campaña.
Para romper el estricto control que Fidesz mantiene sobre gran parte de los medios del país, comenzó a recorrer el país. En mayo de 2025 caminó 250 kilómetros desde Budapest hasta Oradea, en el noroeste de Rumania, para ganar el apoyo de las minorías húngaras étnicas en países vecinos, que en su mayoría votan por Fidesz.
Mientras tanto, usó Facebook para responder rápidamente a los eventos y llegar directamente a los votantes. El partido estableció redes de base conocidas como “Islas Tisza” para amplificar su mensaje incluso dentro de los bastiones de Fidesz. Aún pocos días antes de las elecciones del 12 de abril, Magyar seguía recorriendo hasta seis ciudades al día.
“No hay duda de que hay un apoyo social significativo detrás de Tisza,” asegura András Cser-Palkovics, alcalde de Székesfehérvár en el centro de Hungría y miembro de Fidesz, considerado una de las pocas voces independientes del partido.
“Creo que esta contienda será muy reñida”, reconoce.
No obstante, a pesar de más de dos años de campaña y un manifiesto electoral de 240 páginas, los detalles de lo que exactamente hará Magyar si llega al poder siguen siendo vagos. Gran parte de esto es intencional: ha llevado una campaña controlada en forma personal, mientras ha buscado evitar proporcionar munición para el estimado 80% de los medios húngaros que están controlados por leales a Fidesz.
Con la excepción de la migración, donde ha prometido adoptar una postura más dura que Orban al eliminar el programa de trabajadores invitados del país, Magyar se ha comprometido a eliminar muchas de las partes más problemáticas del programa de Orban: restaurar los controles y equilibrios democráticos, reparar las relaciones con la UE para desbloquear los fondos congelados de la UE y combatir la corrupción. También prometió acabar con la dependencia de la energía rusa para 2035 mientras busca mantener “relaciones pragmáticas” con Moscú.
Magyar ha intentado mejorar su fama de ríspido y autócrata sin lograrlo realmente. Pero sus partidarios argumentan que la disciplina es necesaria para mantener al partido enfocado en su objetivo único de sacar a Orban. Los observadores también elogian la retórica aguda de Magyar, su energía aparentemente ilimitada en la campaña y su habilidad asombrosa para anticipar los ataques de Orban.
“Siempre fue capaz de advertir a su base de votantes con anticipación”, asegura Péter Krekó, director de la consultora política independiente Political Capital.
Para sus muchos admiradores, los defectos que se le reprochan son irrelevantes. Magyar ha llegado a representar algo más grande que él mismo: la primera oportunidad plausible en años para sacar a Orban del poder.
“No estamos votando por Tisza, estamos votando contra Fidesz,” dijo Timea Szabó, miembro del parlamento húngaro del Partido Verde que renunció para despejar el camino a un candidato de Tisza. Y concluyó: “Ese es todo el punto. Los húngaros votarían por una cabra en este momento si estuviera compitiendo contra Orbán”.
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