
Refuerzan la seguridad en edificios judíos
El autor del tiroteo a la guardería de Los Angeles integra un grupo neonazi
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Washington.- Los centros comunitarios judíos de los Estados Unidos incrementaron ayer las operaciones de seguridad ante el temor de que se repitan ataques como el perpetrado el martes último por un neonazi en una guardería de Los Angeles.
Las medidas fueron adoptadas inmediatamente después de conocerse que el presunto autor de la agresión, a quien también se acusa de asesinar a un cartero asiático, era un miembro de un grupo llamado Naciones Arias, de inspiración neonazi.
Buford O´Neal Furrow, de 37 años, que se entregó anteayer al FBI en Las Vegas y confesó ser el agresor, ha sido acusado de atacar a tiros la guardería del centro comunitario judío y dejar heridos a tres niños y dos mujeres.
"No se ha dejado nada al azar. Se están tomando todas las medidas de precaución", señaló un vocero del Centro Judío de Nueva York, la ciudad de mayor población judía en el mundo.
Las medidas se han extendido a sinagogas y a los lugares de veraneo que tienen los centros comunitarios en diversas zonas del país.
Más amenazas
Mitchell Jaffie, funcionario de ese centro, confirmó que se habían recibido amenazas inmediatamente después del ataque de Los Angeles y señaló que se aumentaron las patrullas de la policía en torno a estos centros comunitarios, se cerraron sus puertas y se dejó una sola para el acceso público.
La Asociación de Centros Comunitarios Judíos envió anteayer a sus 265 sedes de Estados Unidos y Canadá una orden de aumentar las operaciones de seguridad y de hacerlo de la forma más discreta.
La idea, expresó un vocero, es tratar de evitar que se cree un ambiente de histeria en todo el país ante la posibilidad de nuevos ataques, expresó una fuente de la asociación.
"Nuestra mayor preocupación es que los padres se sientan seguros, pero no queremos darle al atacante de Los Angeles la satisfacción de crear un ambiente armado", expresó el vocero del centro de Nueva York.
Medidas similares se tomaron ayer por la mañana en el centro comunitario del vecino condado de Montgomery, en el Estado de Maryland, y en otros Estados como Virginia, Delaware y Pennsilvania.
En San Francisco, la presencia de agentes de seguridad y radiopatrullas más el refuerzo de las puertas son las primeras medidas tomadas por los jardines infantiles y las escuelas judías.
Delitos raciales
El ataque contra la guardería de Los Angeles se inscribe entre los llamados "delitos raciales" o de odio, cuyo número ha aumentado en forma progresiva en los últimos años.
En 1991, el FBI registró 4558 de estos incidentes. En 1995, la cifra había llegado a 9947, y en 1996, a 10.706. En ese año hubo 1401 ataques contra centros judíos, casi cuatro veces el número de incidentes de violencia contra todas las otras denominaciones religiosas combinadas.
El rabino Henry Danziger explicó que no es que haya más odio contra la comunidad judía en estos momentos, sino que "lo que ocurre es que hay nuevos medios para aplicarlos. Antes alguien quemaba una cruz o distribuía panfletos. Ahora toma un arma de fuego y comienza a disparar".
El presidente Bill Clinton aseguró ayer a los judíos norteamericanos que la ley los protegerá del neonazismo. "Espero -dijo Clinton- que este último incidente refuerce nuestra determinación de hacer de Estados Unidos un lugar más seguro, y cicatrice las heridas del odio que nos divide."
Piden la pena máxima
LOSANGELES (AP).- Buford Furrow fue extraditado ayer a California desde Las Vegas para concluir la etapa de instrucción, mientras la fiscalía se prepara para pedir la pena de muerte en su contra.
Frente a un juez, Furrow confesó que después del asalto a la guardería disparó contra Joseph Ileto, de 39 años, un cartero de origen asiático y de piel oscura, a quien encontró por casualidad durante la fuga. Este último delito puede costarle la condena a muerte, prevista para quien mata a un empleado federal.
"Malvado", gritó alguien del público en el aula del tribunal en la que el acusado se declaraba culpable. Sin perder la calma, Furrow se volvió, sonrió y replicó: "Sí".
Muchos aspectos de su crimen, sin embargo, aún permanecen oscuros. Se sabe que Furrow militaba en un grupo de fanáticos llamado Nación Aria, que se hizo fotografiar vestido con un uniforme nazi y que odiaba a los judíos, pero no se comprende por qué partió del Estado de Washington para asaltar una guardería en un suburbio de Los Angeles.
También se sabe que el 28 de octubre de 1998, Furrow, tras amenazar con un cuchillo a dos enfermeras del hospital psiquiátrico de Fairfax, realizó la siguiente declaración al asistente del alguacil del condado de King.
"Soy un separatista blanco. Ayer, pensé en matar a mi ex mujer y a algunos de sus amigos, y quizás entonces conduciría hasta Canadá y robaría un banco. Quería que la policía me disparara. Tengo una pistola semiautomática de 9 mm. A veces siento que podría perderme y matar gente. También siento que podría matarme a mí mismo."





