Retroceso silencioso: los ataques terroristas disminuyen en el mundo

El wahabismo, el "padre ideológico" de Estado Islámico
El wahabismo, el "padre ideológico" de Estado Islámico Fuente: Archivo
Tras el pico de 2014, con 17.000 atentados y 45.000 muertos, hubo tres años seguidos con descensos; la inteligencia en Europa y el declive de EI, las razones
Adam Taylor
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18 de agosto de 2018  

WASHINGTON.- El martes pasado, en plena hora pico de Londres, un hombre estrelló su auto contra las vallas de seguridad del Parlamento británico. La policía analizó el incidente, que dejó tres heridos, como un posible ataque terrorista. La reacción del presidente norteamericano, Donald Trump, fue inmediata y siguió su patrón habitual: arrancó con un tuit tempranero sobre "un nuevo atentado terrorista" en la capital británica, y procedió luego a comparar al sospechoso con un animal.

La sensación de déjà vu es entendible: hace poco más de un año, un atacante similar -que utilizó un vehículo y luego un cuchillo- asesinó a cinco personas y dejó heridas a más de 50 frente al edificio del Parlamento y el adyacente puente de Westminster. Trump también mencionó dos veces aquel ataque entre sus 46 tuits de 2017 que contenían la palabra "terror".

Sin embargo, y a pesar del alto perfil de esos atentados y de las reacciones que suscitaron, las estadísticas divulgadas este mes por la Universidad de Maryland revelan que 2017 marcó el tercer año consecutivo de descenso del número de atentados y de los muertos que produjeron en todo el mundo. Y hasta ahora, 2018 viene tranquilo.

El programa de Estudios sobre Terrorismo y Respuestas al Terrorismo de la universidad descubrió que el año pasado se produjeron 10.900 ataques terroristas en todo el mundo, con un total de 26.400 víctimas fatales, incluidos los agresores.

Esa cifra implica una caída respecto de 2016, que a su vez ya había marcado un descenso frente a los datos del año anterior. Hasta ahora, el número de atentados y de víctimas parece haber llegado a su pico en 2014, cuando se produjeron casi 17.000 ataques que dejaron más de 45.000 víctimas.

¿Cómo se explica esa tendencia descendente? En el caso de Europa occidental, donde en 2017 el número de atentados aumentó levemente -aunque con una reducción del 65% en cuanto al número total de víctimas-, tal vez responda a los mayores controles y la labor de contrainteligencia.

El martes pasado, la primera ministra británica, Theresa May, dijo que desde marzo de 2017 -fecha del atentado en Westminster- su país había logrado desbaratar 13 complots islamistas y cuatro de la ultraderecha.

A nivel mundial, sin embargo, la tendencia es aún más clara: aunque en años recientes hubo un auge de atentados en Europa, la mayoría de los ataques aún ocurre en África y en Medio Oriente, dos regiones en las que el número de atentados se redujo drásticamente durante 2017.

Según el mismo informe de la Universidad de Maryland, el año pasado los atentados disminuyeron un 38% en Medio Oriente y el norte de África, y el número de víctimas cayó un 44%.

Eso puede deberse en gran medida a la pérdida de territorio y las derrotas militares que sufrió el grupo jihadista Estado Islámico (EI) a lo largo del año pasado. Sin una base territorial estable, el número de atentados que pudo ejecutar la organización en países como Irak y Siria cayó bruscamente, al igual que el daño que pueden infligirle a la población civil.

De hecho, si 2014 fue tan notable por el auge del terrorismo global, fue debido mayormente al auge que también tuvieron grupos como EI y otros grupos extremistas vinculados con ellos, como el nigeriano Boko Haram.

En 2015, un informe del Instituto para la Economía y la Paz reveló que en un solo año se había producido un incremento del 80% en el número de muertes a causa del terrorismo, y que en 2014 esa cifra había sido nueve veces mayor que la de 2000. Pero una lectura más atenta de las estadísticas de 2014 revela una verdad con matices.

Concentración

Los datos de la Universidad de Maryland señalan que el 60% de las muertes por terrorismo en 2014 estaba concentrado solo tres países: Irak, Nigeria y Afganistán.

Y aunque el número total de víctimas del terrorismo a nivel mundial de aquel año fue claramente escalofriante (más de 45.000, según datos de la universidad), sigue siendo una cifra menor que, por ejemplo, el número de muertes por sobredosis de drogas ocurridas ese mismo año y tan solo en territorio norteamericano.

Estados Unidos se salvó de la peor parte de ese auge global del terrorismo: en 2014, en suelo norteamericano murieron 27 personas a causa del terrorismo, incluidos los atacantes. Pero de todas maneras el terrorismo siguió agitando la política norteamericana. Una encuesta del Pew Research Center de julio de 2016, por ejemplo, reveló que los votantes consideraban que el terrorismo debía ocupar más tiempo que ninguna otra cuestión en los debates presidenciales.

Según el Pew Research Center, para los votantes de Trump era un tema crucial. Nate Silver, experto en encuestas del sitio FiveThirtyEight, deslizó en marzo de 2016 que los tuits del republicano posteriores a los atentados -al menos sobre aquellos que involucraban a terroristas islámicos- lo habían ayudado durante la campaña a capitalizar los sentimientos antimusulmanes de gran parte del electorado.

Tras asumir la presidencia, Trump siguió con su práctica de hacer silencio sobre los atentados que tenían como blanco a los musulmanes.

Interrogantes

Todavía es pronto para saber si en 2018 continuará esa saludable y alentadora tendencia de los últimos tres años en cuanto a disminución de ataques.

Otro grupo de monitoreo del terrorismo, Jane's IHS Markit, advirtió que puede haber una escalada de atentados en Europa a medida que los combatientes europeos de EI regresen de Medio Oriente a sus hogares en Europa. El martes pasado, justamente, dos informes de instituciones distintas revelaron que el número de combatientes que siguen con el grupo jihadista en Irak y Siria es considerablemente mayor al que se estimaba.

Pero la gran pregunta, en realidad, es si hay manera de estar seguros de que el terrorismo está en declive, porque medir el terrorismo a nivel mundial es una tarea de enorme complejidad, y la falta de datos fehacientes sobre algunos países nos deja librados a medidas contra el terrorismo que son emocionales y poco científicas.

Pero incluso en el terreno de las respuestas emocionales, las aguas parecen haberse aquietado: durante 2018, Trump tuiteó la palabra "terror" apenas nueve veces.

Una tendencia global a la baja

Las estadísticas muestran un descenso de los ataques terroristas en el mundo, con una merma en la cantidad de muertos en atentados

45.000 muertos en 2014

Ese año marcó el pico del terrorismo a nivel internacional, con un total de 17.000 atentados que dejaron 45.000 muertos, en consonancia con la notable expansión y poder de fuego de los movimientos jihadistas de Estado Islámico (EI), con base en Siria e Irak, y Boko Haram, que opera en Nigeria.

26.400 muertos en 2017

El año pasado fue el tercero consecutivo con un descenso del número de atentados y de víctimas que se produjeron en todo el mundo; se registraron 10.900 ataques terroristas con 26.400 víctimas. Aunque últimamente hubo un auge de ataques en Europa, la mayoría se concentra en otras regiones del mundo.

38% la caída en África y Asia

Incluso las regiones más agitadas por el terrorismo islámico sintieron el alivio de una caída significativa de la cantidad de atentados y del número de víctimas en 2017. Los ataques disminuyeron un 38% en Medio Oriente y el norte de África, y las muertes bajaron un 44% con relación al año anterior.

60% en tres países

Solo tres países absorben la mayoría de las muertes en el conjunto de los ataques a nivel global: Irak, Nigeria y Afganistán. Entre los tres, según datos de 2014, sufren el 60% de las víctimas. La amenaza en Afganistán son los talibanes, que desde su expulsión en 2001 luchan por retomar el poder.

17 complots en Gran Bretaña

La primera ministra británica, Theresa May, dijo que desde marzo de 2017 -cuando se produjo el atentado en el puente de Westminster, que dejó cinco muertos y más de 50 heridos en las adyacencias del Parlamento- su gobierno desbarató 13 complots islamistas y cuatro conspiraciones de la ultraderecha.

Traducción de Jaime Arrambide

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