
Revelan cómo vivió Hitler sus últimas horas
Estaba muy débil y envejecido
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LONDRES.- Mientras las fuerzas aliadas estrechaban el cerco sobre Berlín en abril de 1945, Adolf Hitler "se derrumbó". Días antes de suicidarse, se había convertido en un hombre tembloroso y débil, que parecía unos 15 o 20 años mayor.
Así lo reveló Erna Flegel, una enfermera de la Cruz Roja alemana que acompañó al dictador alemán en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial y que rompió su silencio -hasta ahora sólo había hablado del tema con la CIA, en 1945- para relatar sus últimas horas y las de sus colaboradores en un búnker de Berlín.
Según esta anciana de 93 años, que hoy vive en un asilo en el norte de Alemania, Hitler se despidió de su equipo médico en las primeras horas del 29 de abril de 1945, un día antes de quitarse la vida de un disparo. "Salió de un cuarto lateral, nos estrechó la mano a todos, dijo unas cuantas palabras amistosas, y eso fue todo", recordó.
Para entonces -agregó- a Hitler, que tenía 56 años recién cumplidos, "le habían salido muchas canas y daba la impresión de ser un hombre por lo menos 15 o 20 años mayor. Temblaba, caminaba con dificultad; su lado derecho estaba mucho más debilitado como resultado del intento de asesinato [del que fue objeto en julio de 1944]".
La ex enfermera agregó que si bien Hitler "no necesitaba cuidados especiales" y ella se dedicaba "exclusivamente a los heridos", fue evidente que el Führer se sintió profundamente abatido cuando el ejército soviético llegó al centro de Berlín y comprendió que Alemania había perdido la guerra.
Flegel afirmó que pocos escucharon el disparo que acabó con la vida de Hitler y aclaró que no llegó a ver su cadáver, que según ella fue llevado al jardín de la cancillería e incinerado. De todos modos, dijo que se dio cuenta de que el dictador había fallecido al ver en el búnker más médicos de los que había normalmente.
Tras la muerte de Hitler, sus colaboradores debieron decidir si quedarse en el búnker o huir. Algunos intentaron escapar. Otros se suicidaron. Y Braun se contó entre las seis o siete personas que se quedaron allí hasta la llegada de los rusos, de la cual se cumplieron ayer 60 años.
Junto a Hitler murió envenenada Eva Braun, con quien el dictador se había casado apenas horas antes. Ese matrimonio, dijo Flegel, fue para ella la señal de que el Tercer Reich había llegado a su fin. La ex enfermera describió a Braun como "poco más que una fanática de Hitler", que tenía "una personalidad totalmente anodina" y que no se hubiera destacado entre un grupo de taquígrafas. Y agregó que la muerte de Blondi, el perro de Hitler, afectó más a los habitantes del búnker que la de Braun.
Por otra parte, Flegel describió a Magda Goebbels -esposa del jefe de propaganda de Hitler, Joseph Goebbels- como "una mujer brillante", que toleraba las conocidas y frecuentes infidelidades de su marido, y a la cual según ella intentó disuadir de matar a sus seis hijos cuando los rusos se acercaban.
"Yo quería que se llevara de la ciudad [Berlín] al menos a uno o dos de sus hijos", dijo, y agregó que Magda Goebbels se negó. "Yo pertenezco a mi esposo. Y mis hijos me pertenecen a mí", le habría respondido la mujer.
La enfermera observó que Hitler les tenía mucho cariño a los hijos de Goebbels: señaló que el dictador les dejaba utilizar su propia bañera y que tomaba con ellos chocolate caliente.





