Rusia intensificó los ataques a Chechenia y cerró las fronteras
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MOSCU.- El ejército ruso intensificó ayer las acciones militares en Chechenia y cerró las fronteras de la república rebelde a los varones de entre 10 y 60 años. Al mismo tiempo, el grupo humanitario francés Médicos Sin Fronteras (MSF) acusó a Rusia de crímenes de guerra y pidió a Estados Unidos que utilice su influencia para obligar a Moscú a poner fin al conflicto.
En una carta abierta al presidente norteamericano Bill Clinton, la organización que en 1999 recibió el Premio Nobel de la Paz señaló que el gobierno estadounidense se apuró en denunciar los crímenes serbios contra los albaneses en Kosovo, pero, en comparación, subrayó que la reacción contra la ofensiva rusa en Chechenia ha sido muy modesta hasta ahora.
"Como ocurrió en Kosovo, cientos de miles de civiles han sido obligados a abandonar sus hogares, o están aún atrapados en los sótanos de sus casas, o escondidos en los bosques y montañas, en medio de un crudo invierno. Miles han muerto o están heridos", destacó la misiva.
Los principales ataques aéreos de ayer tuvieron como objetivo el centro de Grozny _la capital chechena_, las afueras de Argún y Shalí, y los desfiladeros de Argún y Vedenó, donde se detectaron importantes concentraciones de guerrilleros.
Balance
Según el parte militar ruso, la aviación destruyó nueve puestos fortificados, un arsenal, cuatro piezas de artillería antiaérea montadas sobre camiones y un centro de comunicaciones de la guerrilla.
Sin embargo, en el cuartel general de las fuerzas rusas se reconoció ayer que la situación en Chechenia es "compleja y tensa", ya que los rebeldes separatistas no abandonan sus planes de atacar las ciudades de Argún, Shalí y Gudermes. El mismo cuartel informó que en las últimas 24 horas los cadáveres de 30 soldados rusos fueron repatriados desde la república independentista.
Distinta fue la opinión del ministro del Interior, Vladimir Rushailo, que, de visita en Chechenia, sostuvo que los medios exageraron las dificultades de los militares rusos.
"La situación es normal y no sucede nada especial", sostuvo el ministro cuando llegó a la aldea de Avturi, a pocos kilómetros de Shalí, donde los rusos debieron enfrentar un violento contraataque checheno el último fin de semana.
Rushailo es el primer responsable ruso de alto nivel que viaja a Chechenia desde la visita relámpago del presidente interino, Vladimir Putin, en la noche de Año Nuevo.
Mientras, la decisión del mando militar ruso de impedir la salida y entrada en Chechenia de la población masculina de entre 10 y 60 años fue criticada ayer por el presidente de la vecina Ingusetia, Ruslán Aushev, que calificó la medida de "violación de los derechos humanos".
"No se puede combatir el terrorismo luchando contra la población civil", denunció Aushev, en cuya república han hallado refugio más de un cuarto de millón de chechenos, en su inmensa mayoría mujeres, ancianos y niños.

