
Rusia no admitirá un ataque a Irak
En un tono desusadamente duro, Yeltsin reiteró que su país no permitirá acciones militares contra Bagdad; Clinton, por su parte, envió más tropas a la región y otra fuerza anfibia; Francia tomó distancia de la estrategia norteamericana.
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MOSCU.- El presidente Boris Yeltsin reiteró ayer su advertencia a Estados Unidos de que no agreda a Irak y aseguró que Rusia "no permitirá" un ataque militar contra ese país árabe.
En tanto, Estados Unidos anunció el envío de 2200 infantes de marina más a la zona del Golfo Pérsico y el despliegue de una fuerza anfibia integrada por cuatro buques y un portahelicópteros.
Por segundo día consecutivo, Yeltsin formuló declaraciones de tono desusadamente enérgico dirigidas al presidente norteamericano, Bill Clinton, y dijo que eventuales ataques aéreos contra Irak podrían generar un conflicto mucho más amplio.
"Hemos adoptado firmemente una actitud de decir no a la perspectiva del uso de la fuerza. Es imposible, significa una guerra mundial -insistió Yeltsin-. No debemos permitir un ataque norteamericano. Yo se lo dije a Clinton. No, no lo permitiremos".
Anteayer, sus asistentes se apresuraron a aclarar que no había perspectivas de que Rusia tomara represalias por un ataque de Estados Unidos a Irak, aunque ayer no hubo explicaciones inmediatas similares.
"Lo peor ya pasó"
Yeltsin no dijo cómo respondería Rusia ni explicó cómo un ataque a Irak podría provocar una mayor conflagración, aunque últimamente realizó una serie de esfuerzos diplomáticos, mediante contactos telefónicos con dirigentes de otras naciones, y ayer se declaró "optimista" y añadió que en su opinión "superamos lo peor de la crisis".
Asimismo, ha enviado un delegado especial a Irak para tratar de neutralizar la crisis, originada en la negativa iraquí a brindar acceso sin condiciones a los inspectores de armas de las Naciones Unidas a determinados sitios, particularmente los palacios presidenciales.
En tanto, Clinton dijo que desea una "auténtica solución diplomática" a la crisis con Irak, pero advirtió a Bagdad que impedirá a toda costa que posea o fabrique armas de destrucción masiva.
"La mejor vía para atajar a Saddam Hussein en sus pretensiones de fabricar armas nucleares, biológicas o químicas es simplemente conseguir que los inspectores internacionales de la UN regresen a su trabajo sin restricciones" en Irak, sostuvo el mandatario.
En las últimas 24 horas Clinton puso al día al Congreso sobre los acontecimientos, las gestiones y las opciones en la crisis con Irak, tras lo cual hubo señales de un respaldo bipartidario para una acción drástica contra Saddam Hussein.
Como parte de las gestiones de apoyo a un bombardeo, que los Estados Unidos pretenden llevar a cabo en solitario, el secretario de Defensa, William Cohen, viaja hoy a Munich, en una gira que lo llevará a seis países del Golfo Pérsico y a Moscú.
Más tropas para el Golfo
Cohen reiteró anteayer que una posible acción bélica contra Irak no pretende derrocar a Saddam ni devastar aquel país, y reconoció que "nunca se puede efectuar una eliminación completa de armas de destrucción masiva con un simple ataque aéreo".
Por su parte, el Departamento de Estado advirtió a los ciudadanos norteamericanos en el exterior que la crisis con Irak puede llevar a actos de violencia contra ellos.
Clinton, que aseguró que el asesinato de Saddam no figura en los planes de su gobierno, afirmó que está preparado para ordenar un bombardeo aéreo contra Irak aún si esta acción es objetada por la UN, y ha reiterado su posición de que existe una resolución de esa organización mundial que le otorga la suficiente autoridad para una acción militar.
"Nadie quiere un conflicto..., y no es inevitable -dijo Clinton-. Pero hay que proteger el próximo siglo contra las armas químicas o biológicas, y para ello hay que restablecer las inspecciones de la UN. Es tan simple como eso".
En la región del Golfo, la tensión continúa en aumento ante los evidentes aprestos bélicos norteamericanos.
Toma de distancia
Mientras tanto, Francia se distanció claramente de los Estados Unidos, dando por excluida su participación en un ataque occidental a objetivos iraquíes, aunque mantuvo su posición de firmeza frente a Irak, al considerar "insuficientes" sus últimas concesiones.
Irak ha dado un "paso adelante" hacia la solución de la crisis, pero "aún es insuficiente", declaró el ministro de Relaciones Exteriores francés, Hubert Vedrine.
El funcionario recordó a Bagdad que "no es humillante aceptar controles internacionales", pues "todos los grandes países se someten a ellos".
Aun admitiendo que las sospechas norteamericanas sobre armamento "son muy fundamentadas y nadie las pone en duda, ni siquiera los rusos", Vedrine señaló que la opción militar "no resolvería nada".
Agregó que "estamos en una carrera contra el reloj y, para nosotros, los esfuerzos diplomáticos no han concluido".
En París, los analistas destacan que Francia juega dos cartas al mismo tiempo: por una parte, aprovecha las amenazas militares de Estados Unidos para hacer valer sus propios argumentos ante Bagdad y, accesoriamente, preservar sus intereses en Irak, del que es el principal interlocutor económico, con el 17% del mercado, según el Centro Francés de Comercio Exterior.





