Coronavirus: Italia quiebra la barrera de los 1000 muertos y crecen los casos

Paramédicos italianos manipulan productos sanitarios para tratar a pacientes portadores del coronavirus en la región de Lombardía
Paramédicos italianos manipulan productos sanitarios para tratar a pacientes portadores del coronavirus en la región de Lombardía Fuente: AP
Elisabetta Piqué
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12 de marzo de 2020  • 14:35

ROMA.- El cierre casi total que debutó en Italia no detuvo los contagios: en un solo día se registraron 2651 casos más de coronavirus, un récord que elevó el total de casos a 15.113, con un aumento también de los muertos, que superaron el umbral psicológico de los 1000: para ser precisos, 1016, con 189 fallecidos más que en la víspera.

Tal como había advertido el primer ministro, Giuseppe Conte, que dispuso el cierre de todos los negocios salvo los esenciales como farmacias y tiendas de alimentos hasta el 25 de marzo, es imposible que los efectos de estas restricciones inéditas se den enseguida, sino que harán falta por lo menos dos semanas.

En su conferencia de prensa diaria, el jefe de la Protección Civil, Angelo Borrelli destacó que había un total de 1258 curados, 213 sólo en un día. Y que del total de 12.839 personas positivas, 6650 se encuentran internadas con síntomas, 1153 en terapia intensiva -de los cuales 605 en la región de Lombardía, foco del contagio- y 5036 en aislamiento domiciliario. "El 98% de los fallecidos son mayores de 65 años", apuntó Borrelli, que también destacó que la mayoría de muertos tenía cuadros clínicos complejos.

En la primera jornada de cierre de casi todo, una medida extrema sin precedente en la historia del país, reinaba bastante confusión. Muchos seguían preguntándose sobre su verdadero alcance. ¿Es lícito ir a dar una vuelta al parque para tomar aire? "¿Cómo puede ser que anoche me paró la policía cuando salí a dar una vuelta con mi perro para que hiciera pipí?", le preguntó a Borrelli una periodista.

El jefe de la protección civil aclaró que está permitido salir a tomar una bocanada de aire, pero recordó que la consigna es quedarse en casa, llamó a todos a hacer pequeños "sacrificios" y destacó que en ese caso la regla principal es mantener una distancia de seguridad de otras personas. Algo que debe hacerse "incluso en familia, también en casa", dijo, creando ulterior alarma en la población.

Según fuentes del Ministerio del Interior, 2162 personas fueron denunciadas desde la puesta en vigor del decreto por violación a las restricciones, en el marco de más de 100.000 controles realizados por policías en todo el territorio italiano. No obstante, en una recorrida la nacion pudo constatar que, al menos en esta capital, normalmente reacia al respeto de las reglas y, de hecho, caótica, la gran mayoría se atuvo a las disposiciones.

Roma parecía una ciudad fantasma, vacía de gente -sólo algunos que, con barbijos, salían a hacer compras-, y casi sin transportes, que siguen funcionando, pero con menos frecuencia. Sólo kioskos de diarios, farmacias y tiendas de alimentos permanecen abiertos y todo el resto herméticamente cerrado, tal como instruyó un decreto de urgencia anunciado por Conte para frenar una epidemia que está destruyendo a Italia.

Colapso

Como el resto de las bolsas de todo el mundo, espantadas por los efectos de la pandemia sobre la economía global, la Bolsa de Milán se hundió, registrando su peor baja de todos los tiempos (-16,9%). Italia, el enfermo de Europa porque no crece desde hace años y con una deuda pública gigantesca, espera que la Unión Europea (UE) sea comprensiva y la ayude a resurgir de la hecatombe, como indicó el presidente, Sergio Mattarella, en un comunicado.

Más allá del clima de guerra contra el coronavirus, enemigo que unió al país, no faltaron polémicas. El exministro del Interior Matteo Salvini, líder de la derechista Liga, acusó al gobierno de haber creado con el decreto que cerró casi todo a ciudadanos de clase A y de clase B, porque siguen abiertas fábricas e industrias.

"Es mejor cerrar todo por 15 días, sacrificándonos, para después reabrir más sanos y más fuertes", clamó Salvini, que recordó que las zonas rojas que el gobierno impuso en la provincia de Lodi y en el Véneto, donde hubo un cierre total, funcionaron.

En este clima no sorprendió que los sindicatos de trabajadores metalmecánicos, en una nota conjunta, también pidieran un "necesario cierre" de todas las empresas del rubro. "Los trabajadores están justamente asustados". Además hubo huelgas en fábricas de varias regiones del norte.

Salvini, líder de la oposición, fue más allá y advirtió que "hace falta una zona roja europea, o cuando Italia derrote el virus, seremos nosotros quien cerraremos las fronteras".

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