Se empieza a caer un mito: el líder iraquí ya no es intocable
EE.UU. recibe cada vez más pistas La recompensa de US$ 25 millones ofrecida por datos sobre Saddam ha provocado un revuelo en Irak Sin embargo, muchos advierten que es un experto en escondites y conspiraciones
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BAGDAD.- La caza y muerte de los hijos de Saddam Hussein, Uday y Qusay, la semana pasada en Mosul, han dañado un mito: el clan de Saddam ya no es intocable.
Además, fue una traición lo que acabó con sus vidas. Todo indica que el familiar que les había ofrecido refugio en su casa los denunció a los estadounidenses, embolsándose la recompensa de 15 millones de dólares por cada uno de ellos.
Tres días después, las tropas norteamericanas en Irak detuvieron en Tikrit, la ciudad natal de Saddam, a 13 personas, entre ellas, de cinco a diez hombres de la guardia personal del derrocado mandatario iraquí. Y ayer allanaron varias casas en la misma zona, donde aparentemente estuvo el propio líder hace apenas 24 horas. También este golpe fue posible gracias a una pista que recibieron las tropas.
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"Cada vez estrechamos más el cerco", afirma el general Ray Odierno, comandante de la Cuarta División de Infantería, estacionada en Tikrit. "Y creo que cada vez obtenemos más informaciones acerca de dónde puede estar escondido Saddam", añadió.
La cuestión de los 25 millones de dólares que Estados Unidos ofrece por su cabeza ha desatado un revuelo en todo el país. Al igual que sus hijos, Saddam se escondería en Mosul, asegura el vicegobernador de esta ciudad, Ibrahim Arafat.
"Se esconde en un área alrededor de Bagdad de 60 kilómetros de largo por 20 de ancho", dijo el ex jefe del servicio secreto militar iraquí, Wafik al Samarrai, al diario británico The Independent.
Otros, sin embargo, aseguran que se dejó ver mucho después del fin de la guerra en algunos barrios de Bagdad, como Kark y Adhamiya.
De hecho, la pista de Saddam se pierde en Adhamiya, una barriada sunnita con un gran porcentaje de población leal al antiguo régimen.
Desde la clandestinidad
El 9 de abril, el día en que cayó Bagdad, Saddam se hizo festejar en esta zona por las multitudes. Del memorable hecho queda una cinta de video amateur, que fue emitida más tarde por las televisiones árabes, aunque su veracidad no pudo ser verificada.
La CIA ha calificado de "probablemente auténticas" las cintas surgidas entretanto de la clandestinidad. En ellas, el derrocado dictador llama a la resistencia contra los ocupantes.
Con ello, probablemente Saddam se quiere atribuir la ola de violencia que les cuesta a los estadounidenses un promedio de un soldado muerto por día. Pero los últimos éxitos les dan esperanzas de que pronto recibirán la pista decisiva.
"Se puede decir que cada vez viene más gente a nosotros", dijo un oficial norteamericano en Bagdad. "Ahora están convencidos de que Saddam ya no supone un peligro", agregó.
Pero Saddam es "muy listo y muy inteligente", recuerda Firas Mayid en el puesto de jugos de Adhamiya donde trabaja. "No duerme dos noches seguidas en la misma casa", explicó. Además, continúa, es un "hueso duro de roer", con una vida acostumbrada al juego del escondite y de las conspiraciones.
Puede que el mito haya sufrido algún daño con la muerte de Uday y Qusay Hussein, pero muerto no está.
En Bagdad se cuenta la siguiente anécdota: cuando Uday estaba en el hospital tras un frustrado atentado, lo visitaron Saddam y Qusay. Los dos hijos apostaron por qué puerta, la derecha o la izquierda, saldría su padre de la habitación. Ninguno de los dos acertó. Saddam se marchó por una puerta secreta.

