
Se suspendió el diálogo con las FARC
Lo decidió Pastrana tras el asesinato de una mujer, anteayer, con un "collar explosivo"; la guerrilla negó su responsabilidad.
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BOGOTA.- Por primera vez en 18 meses que lleva el proceso de paz en Colombia, el presidente Andrés Pastrana adoptó ayer una enérgica medida de condena por el brutal asesinato de una mujer con un "collar bomba", y ordenó suspender la próxima ronda de conversaciones con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
"No hay palabras para repudiar esta acción de la que hasta las bestias se avergonzarían. Los violentos han colocado un collar de dinamita sobre la esperanza de todos los colombianos", dijo Pastrana, que se declaró "horrorizado" por el incidente.
El atentado, que provocó una profunda conmoción en Colombia, fue atribuido por las fuerzas militares y de policía a las FARC, que mantienen un lento proceso de paz con el gobierno, aunque los guerrilleros negaron su responsabilidad en el ataque.
Elvia Cortéz murió anteayer junto con un policía cerca de la ciudad de Chiquinquirá, en el departamento de Boyacá, cuando explotó un collar de dinamita que le habían colocado para exigirle el pago de una extorsión de unos 7500 dólares, según las autoridades.
"He dado claras instrucciones al alto comisionado para la paz para que se traslade a la zona de los diálogos con las FARC para que se suspenda la audiencia pública internacional que estaba prevista realizarse a fines del mes sobre los temas de medio ambiente y cultivos ilícitos", agregó Pastrana.
Es la primera vez que el gobierno colombiano suspende unilateralmente una ronda de conversaciones dentro del proceso de paz que inició con las FARC a fines de 1998, por medio del cual se busca poner fin a un prolongado conflicto interno que cobró la vida de 35.000 civiles en la última década.
El gobierno y las FARC habían convocado en abril a una audiencia internacional, a la que habían invitado a representantes de 21 países, incluidos los Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Francia, para hablar de narcotráfico.
"No entenderían, a la luz de los últimos hechos, que se los invitara a participar en el proceso de paz y que esa participación no incluyera un apoyo para que se acaben los efectos perversos del conflicto sobre la sociedad civil y para que se dé el respeto pleno al Derecho Internacional Humanitario", afirmó el mandatario.
Por su parte, el jefe guerrillero Iván Ríos negó ayer que las FARC hubieran asesinado a la mujer y atribuyó el hecho a "fuerzas que quieren dañar el proceso de paz", al tiempo que anunció que seguirá en la mesa de conversaciones con el gobierno.
"Como integrante de la dirección de las FARC, condeno ese asesinato y le confirmo que ése no es un método nuestro y que en esa zona no hay gente nuestra operando", dijo Ríos a la radio Capital, que lo entrevistó en la zona desmilitarizada de 42.000 kilómetros cuadrados del sur del país que está bajo el control de los rebeldes.
Ríos añadió que las FARC -que cuentan con unos 17.000 efectivos- "no tienen por costumbre ponerle una bomba a una persona que se niega a pagar dinero" y llamó a los medios de comunicación a "tener cuidado al confirmar las fuentes que deben informar sobre estos asuntos, porque son muy delicados".
"Un asesinato como ése lo puede cometer cualquiera en nombre de las FARC", insistió el dirigente guerrillero.
Apoyo social
El atentado provocó el rechazo de toda la sociedad civil y llamadas al gobierno de la Iglesia Católica y del procurador, Jaime Bernal, que instaron a las autoridades a suspender los diálogos de paz con las FARC, que tienen un largo historial de secuestros y extorsiones con los que financian su lucha de casi cuatro décadas.
"La actitud de las FARC debe cambiar. Los 40 millones de colombianos que quieren la paz exigimos ese cambio. Demando de ese movimiento un cambio de actitud y hechos claros que demuestren ante los colombianos y ante la comunidad internacional su voluntad de paz", señaló también Pastrana.
"Todos los colombianos estamos unidos contra los violentos. La comunidad internacional está solidarizada con Colombia frente a estos hechos dolorosos. ¡No van a doblegarnos!", exclamó, exaltado, el jefe de Estado.
Las agitadas negociaciones
- 7 de agosto de 1998: Andrés Pastrana asume la presidencia y comienza el proceso de paz.
- 7 de noviembre de 1998: el gobierno ordena la desmilitarización de unos 42.000 kilómetros cuadrados para comenzar el diálogo con las FARC.
- 26 de mayo de 1999: el ministro de Defensa, Rodrigo Lloreda, renuncia a su cargo por diferencias sobre el manejo de las negociaciones de paz.
- 20 de diciembre de 1999: las FARC declaran una tregua navideña hasta el 13 de enero.
- 20 de febrero de 2000: se reanudan las conversaciones de paz entre el gobierno y la guerrilla.
- 26 de abril de 2000: las FARC anuncian el cobro de impuestos a quienes tengan un patrimonio superior al millón de dólares.
- 27 de abril de 2000: renuncia el comisionado de paz del gobierno, Víctor Ricardo, que es reemplazado por Camilo Gómez.
- 16 de mayo de 2000: tras la muerte de una mujer -a quien se le había colocado un collar explosivo- Pastrana suspende el diálogo con las FARC.



