Severn, la Greta de hace 25 años que el mundo ignoró en la cumbre climática de Río
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"Estoy aquí para hablar en nombre de todas las generaciones futuras. Estoy aquí para hablar en defensa de los niños hambrientos del mundo, cuyos llantos son ignorados. Estoy aquí para hablar por los incontables animales que mueren en este planeta porque no les queda ningún lugar adonde ir". No, estas palabras no pertenecen a Greta Thunberg. Aunque la reminiscencia es asombrosa, fueron pronunciadas 11 años antes de que naciera la joven activista sueca, convertida hoy en un ícono mundial de la lucha contra el cambio climático.
En 1992, una niña de 12 años se paró frente a una multitud de líderes globales, empresarios y periodistas en Río de Janeiro y dio un alarmante discurso sobre los agujeros en la capa de ozono, los químicos presentes en el aire y el latente peligro de extinción de cientos de especies.

Severn Cullis-Suzuki, nacida en 1979 en Canadá, fue pionera en el activismo climático. "Aún soy solo una niña, y sé que todos somos parte de una gran familia formada por 6000 millones de personas. De hecho, una familia de 30 millones de especies, y todos compartimos el mismo aire, agua y tierra. Las fronteras y los gobiernos nunca cambiarán eso. Aunque estoy llena de rabia, no estoy ciega, y aunque tengo miedo, no me asusta decirle al mundo cómo me siento", dijo 27 años atrás en Río, en la Cumbre de la Tierra, la primera gran conferencia de la ONU sobre el medio ambiente.
Hoy, con 39 años, Cullis-Suzuki aún es una activista medioambiental. Además es ecóloga y escribe cuentos infantiles. En redes, se siguen mutuamente con Thunberg.
La lucha de Cullis-Suzuki contra el cambio climático se originó hace mucho tiempo. Es hija de la escritora Tara Elizabeth Cullis y de David Suzuki, un académico canadiense de origen japonés, científico y activista del medio ambiente. Suzuki obtuvo un doctorado en Zoología de la Universidad de Chicago en 1961 y fue profesor de Genética de la Universidad de British Columbia.
A los diez años, mientras asistía a la escuela en Vancouver, Cullis-Suzuki fundó la Organización Infantil del Medio Ambiente (ECO), junto a sus amigos Alexander Marmbio y David Melo, un grupo de chicos dedicados a enseñar a otros jóvenes temas sobre el medio ambiente.
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Un año después de su discurso en Río, titulado como "la chica que silenció al mundo por cinco minutos", fue reconocida en el Programa de la ONU para el Medio Ambiente con el premio de honor Global 500 para logros ecológicos. Desde entonces, luchó por la sustentabilidad a largo plazo y por la conciencia de la interconexión fundamental entre cultura y medio ambiente.
En 2000, ella y cinco amigos llevaron a cabo Powershift, una campaña de ciclismo en Canadá para crear conciencia sobre el cambio climático y la contaminación del aire.
En 2001, con sus compañeros de la Universidad de Yale, en donde estudió Ecología y Biología Evolutiva, desarrolló el Proyecto Skyfish, un grupo de reflexión juvenil que le valió un año después un "Reconocimiento de responsabilidad" en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de la ONU en Johannesburgo, Sudáfrica.

Cullis-Suzuki hizo giras de conferencias en Japón con el Club de los Perezosos (una ONG que se dedicar a generar conciencia sobre los peligros que enfrentan estos animales) y publicó varios libros. Es una de las autoras y editoras del libro Notas de los jóvenes activistas de Canadá.
En 2017, Cullis-Suzuki y sus amigos de ECO, ahora con sus propias familias, conmemoraron el 25° aniversario de su viaje a la Cumbre de la Tierra en Río, y el discurso que "silenció al mundo durante cinco minutos", al invitar a los jóvenes de hoy a participar en un nuevo video.
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"¿Por qué sigue siendo relevante este discurso? Las palabras son poderosas, pero que vengan de parte de un chico, alguien que tiene todo en juego, es la parte más poderosa", escribió Cullis-Suzuki en Facebook.
Hoy, Cullis-Suzuki tiene dos hijos, vive en el archipiélago canadiense Haida Gwaii (oeste), hogar de la nación Haida, la comunidad de su esposo. Allí estudia de los ancianos el dialecto Xaayda kil, que está en peligro de extinción.
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