
Sigue el caos aéreo en Brasil: cancelan cientos de vuelos
La neblina se sumó a la reciente ola de huelgas y afectó a miles de pasajeros
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SAN PABLO.- El caos aéreo de Brasil continúa: miles de pasajeros sufrieron atrasos durante los últimos tres días a causa de una neblina que paralizó casi todo el sistema de aviación civil.
Tan sólo entre el lunes a la noche y ayer a la mañana 160 vuelos fueron postergados durante plazos que van desde unas pocas horas hasta un día entero. La falta de visibilidad interrumpió el funcionamiento del aeropuerto internacional de Guarulhos, en San Pablo, entre las 22 del lunes y cerca de las 7 de ayer.
La paralización del mayor aeropuerto brasileño generó atrasos tanto en los vuelos internacionales de partida como en los de llegada. También otros aeropuertos fueron cubiertos por la neblina y permanecieron clausurados durante varias horas.
El brigadier José Carlos Pereira, presidente de la estatal Infraero, que controla los aeropuertos, aseguró que hoy, si no vuelve a haber neblina, la situación estará normalizada. "El sistema aéreo se fue para el espacio", dijo, sobre el impacto en serie de la neblina en algunos de los principales aeropuertos del país.
La semana pasada, el Comando de la Aeronáutica había dado por terminada la crisis al retirar el sistema de tráfico aéreo a 14 controladores que estaban dirigiendo las protestas sindicales y paralizando el funcionamiento del sistema. Los controladores alegaban que, ante la falta de personal y de capacitación, espaciar los despegues y aterrizajes era una forma de mantener la seguridad para volar.
La niebla no dio tregua y pocos días después las filas y los "campamentos" de pasajeros en las salas de embarque volvieron a ser una escena común.
Brasil sufre un colapso en su sistema de aviación civil desde septiembre del año pasado, cuando un Boeing de la compañía Gol chocó en el aire con un jet ejecutivo de la empresa Embraer. Más de 150 pasajeros del avión de Gol murieron, mientras que los dos pilotos norteamericanos y un pasajero que viajaban en el jet lograron aterrizar con una de las alas dañadas.
Una crisis de larga data
La tragedia disparó la crisis. Los controladores de vuelo brasileños, que comenzaron a ser señalados como responsables del accidente, iniciaron una serie de protestas contra las condiciones de trabajo. Dijeron que estaban mal entrenados, que trabajaban de más y que la tecnología solía fallar.
La queja de los controladores se transformó en una queja sindical, en trabajo a reglamento y en paro de actividades. Fue el comienzo de atrasos históricos, con pasajeros durmiendo en los corredores, invadiendo los mostradores y organizando manifestaciones espontáneas dentro de los aeropuertos como protesta contra los atrasos y la falta de explicaciones.
Pasaron así casi 10 meses de caos intermitentes, con días de calma alternados con días de reprogramaciones. Ayer, el diario Folha de S. Paulo afirmó que la Comisión de Investigación de la Aeronáutica, que realizó una auditoría para entender la causa del accidente de Gol, llegó a la conclusión de que los pilotos norteamericanos desactivaron sin querer el transponder, que permite la localización del avión en el radar.
Según esta versión preliminar, que la Aeronáutica "filtró" para quitarles presión a las acusaciones contra los controladores nacionales y así contribuir a mejorar el ambiente en el sector, los pilotos habrían confundido la radio con el transponder y digitado códigos de un aparato en el otro, dejándolos trabados sin percibirlo.





