Silencioso aniversario por Tiananmen
Millones de jóvenes chinos apenas saben sobre la matanza ordenada por el Partido Comunista
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HONG KONG.– El silencio oficial y la presencia en las calles de Pekín de cientos de soldados son los únicos indicios del aniversario. Sin embargo, 20 años después del episodio en que el ejército aplastó violentamente un movimiento estudiantil a favor de la democracia, millones de jóvenes chinos siguen sin conocer en detalle lo sucedido el 4 de junio de 1989 en la Plaza de Tiananmen de Pekín.
La sangrienta resolución de las protestas ordenada por la cúpula del Partido Comunista es escasamente mencionada en los libros de texto, y el tema sigue proscrito en la prensa y las páginas de Internet.
Pero más que la desinformación, ha sido la prosperidad de las últimas décadas la que ha dado lugar a una generación de jóvenes muy diferente de la que protagonizó los eventos de Tiananmen: una que se ha beneficiado del sistema de partido único y a la cual la democracia no la inspira.
Nadie sabe a ciencia cierta cuántos jóvenes murieron en la sangrienta jornada del 4 de junio, pero se cree que fueron varios centenares, incluso miles. Los líderes de la protesta que no murieron fueron perseguidos y encarcelados. Muchos escaparon a Hong Kong y se exiliaron en otros países, desde donde intentan mantener viva la memoria de lo sucedido.
Las autoridades chinas han sido rigurosas en la censura de cualquier contenido relacionado con Tiananmen y han perseguido a los que insisten en que haya una rectificación oficial sobre el uso desmedido de la fuerza durante el episodio.
Ayer, Amnistía Internacional afirmó que se redobló el acoso a las voces disidentes y denunció el bloqueo a sitios de Internet. Sólo algunas decenas de estudiantes en Hong Kong participaron de actos para recordar a los caídos hace 20 años.
Sin tener acceso a los vestigios históricos de lo sucedido, hoy la juventud en China está más interesada en conseguir empleos que en luchar para que haya elecciones.
Pragmática y materialista, la juventud no provee la base organizada de apoyo a las ideas democráticas que sería necesaria para que se volviera a producir un movimiento como el de Tiananmen.
Pero la democracia sigue siendo un anhelo de varios sectores de la sociedad. Cerca de 300 intelectuales y activistas de derechos humanos, que se han expuesto al acoso y la persecución oficiales, firmaron en diciembre pasado un manifiesto bautizado como Carta 08 en el que reclaman la introducción de reformas políticas.
La Iglesia Católica ha sido también una fuerza a favor de la democratización y en contra del dominio ilimitado del Partido Comunista. A pesar de los esfuerzos aislados de la sociedad, las autoridades chinas se siguen resistiendo a introducir elementos de participación popular en el gobierno. A dos décadas de la masacre, la línea dura que ordenó la intervención militar en Tiananmen se ha fortalecido. Y, para los intelectuales, la prosperidad, más que la represión, ha hecho que se disipe en China la utopía de la democracia.




