Sin barba y con cirugía, ¿la nueva cara de Ben Laden?
La CIA inundó Afganistán con imágenes del "antes y después"
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MILAN.- ¿Por qué no logramos atraparlo? La pregunta dominaba la tapa de la revista Time de la semana pasada, acompañada de una fotografía de Osama ben Laden. Una imagen algo fuera de foco, casi como para evocar a un fantasma.
Un fantasma que habría cambiado su aspecto. Sin barba y con unos retoques de cirugía plástica en el rostro, según sospecha la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Es por eso -creen las autoridades norteamericanas- que Ben Laden no se muestra más en público: quiere evitar descubrir su nueva cara. Y habla sólo a través de la electrónica. El último mensaje fue lanzado por el semanario Observer.
Además de las concebidas amenazas, de las exaltaciones de la "nación islámica, lista para el martirio", el texto, difundido hace dos semanas, es considerado por los expertos como un viaje por la mente del líder de Al-Qaeda, que advierte: "Si tratan de destruir nuestras ciudades y pueblos, nosotros destruiremos las de ustedes. Si intentan robar nuestras riquezas, nosotros destruiremos vuestra economía”.
Basados en esos nuevos mensajes, los servicios de inteligencia norteamericanos están convencidos de que Ben Laden está vivo. Y también de que ha decidido ocultar su rostro.
Por temor a ser traicionado por los espías Ben Laden tendría ahora un aspecto diferente del que se le conoce. Adiós a la barba, un retoque a la nariz, quizás una operación plástica para cambiarle los rasgos. Por eso, recientemente la CIA inundó Afganistán con volantes con la foto de Osama “antes y después del cambio”.
Obviamente se trata de un esfuerzo de imaginación, realizado con computadora, pero que podría suministrar alguna idea.
Hasta ahora, Ben Laden ha demostrado su gusto por la teatralidad. Entrevistas, monólogos, sermones histórico-religiosos. Los norteamericanos atacaban Afganistán y él los desafiaba desde un estudio televisivo improvisado entre las rocas. O, mejor aún, esto es lo que todos han creído ver. Una jugada propagandística interrumpida por el avance de las tropas aliadas.
Los voceros prometían: lo volverán a ver después del próximo gran ataque. Pero esto fue antes del verano (boreal). Los atentados ocurrieron y Osama permaneció escondido hasta el punto que se pensó que estaba muerto.
A los interrogantes sobre su aspecto se suman aquellos sobre dónde puede estar escondido. Los norteamericanos todavía buscan en la región entre Afganistán y Paquistán, controlan con cautela a los paquistaníes sospechados de realizar un doble juego y lanzan su mirada a otras zonas remotas. En principio en Yemen y Arabia Saudita. Pero con una nueva apariencia podría estar en cualquier parte.
Tras la huella de sus médicos
El tercer problema para los servicios norteamericanos, y en definitiva para el propio Ben Laden, es su salud.
Analizando una de las últimas cintas que se atribuyen a Ben Laden los especialistas norteamericanos realizaron el diagnóstico: sufre de problemas respiratorios. La enfermedad va a empeorar la historia clínica –que nadie ha visto– del líder de Al-Qaeda: problemas en los riñones, el hígado y las arterias y una herida en el brazo.
El seguimiento de la pista de sus médicos fue realizado por los cazadores de la CIA. En Paquistán se detuvo por varias semanas a Amir Aziz, un traumatólogo que lo habría operado hace dos años y que lo habría intervenido nuevamente en diciembre para curarle la herida sufrida en los bombardeos. Pero las investigaciones no dieron resultado positivo.
El 22 del actual la policía paquistaní detuvo a un médico iraquí que habría asistido a representantes de los talibanes en la clandestinidad. Quizá se trate del mismo médico, protagonista, en la primavera de 2000, de una azarosa misión para salvar los riñones de Ben Laden reactivando una máquina de diálisis adquirida por el ex presidente afgano Najbullah. Como con tantas otras historias de Osama, no hay ninguna prueba segura.
Finalmente, el último interrogante en la persecución a Ben Laden es su supuesto último mensaje. Se titula “Carta a Estados Unidos” y es la versión integral de un manifiesto político de Osama difundido hace algunas semanas, un documento que circula en varios sitios de Internet.
Tampoco en este caso se puede certificar la autenticidad. Ben Laden se extiende largamente sobre la cuestión palestina, sobre el apoyo de Washington a Israel y a los gobiernos árabes pro occidentales. Pinta a los norteamericanos como a depravados: “¿Quién puede olvidar los actos inmorales de Clinton?”
Afirma que disfrutan de las mujeres “como si fueran un producto”. Los condena porque autorizan “todo tipo de juego de azar”. Les reprocha haber separado “la religión de la política”. Y los invita a convertirse al islam y a abandonar la tierra árabe. “Si los norteamericanos no escuchan estos consejos serán vencidos en la cruzada que Bush ha iniciado.”






