
"Sólo veo televisión y lloro"
El dolor de una albanesa de Kosovo refugiada en la Argentina.
1 minuto de lectura'
Su mirada busca desesperada alguna cara conocida en medio de la confusión entre los miles de kosovares que buscan asilo en Macedonia. Las imágenes le devuelven una y otra vez el recuerdo de aquel día en que ella misma cruzó las fronteras de Kosovo escapando de la persecución serbia. La albanesa Xhemka Berisha siente que traiciona a su patria. No está sufriendo junto a los suyos por la independencia. Es que está tan lejos...
La impotencia la vuelve prisionera en el departamento en el que vive con su marido y sus dos hijas, en Buenos Aires, como refugiada de las Naciones Unidas. La incertidumbre sobre la suerte de sus familiares y amigos la consume poco a poco, al tiempo que la feroz ofensiva del gobierno yugoslavo reaviva su nacionalismo y enciende como nunca su odio hacia Belgrado.
Xhemka no se despega del televisor desde hace una semana. Nació en Pristina y allí vivió 36 años. Hace dos, la opresión serbia se ensañó con su marido Naim (41) hasta el punto de arrancarlos de su tierra. Lo recuerda bien: fue el 13 de febrero de 1997, el día en que una parte suya murió.
"Estoy desapareciendo de a poco. Lo único que hago es ver televisión, llorar y esperar que suene el teléfono para tener noticias -explicó-. Los primeros cuatro días del bombardeo no dormí ni comí. Hace 24 horas que no puedo comunicarme con Kosovo y aquí no tengo a nadie que entienda como yo lo que estoy pasando."
Los Berisha son la única familia albanesa de Kosovo que vive en la Argentina. El pecado de Naim fue hablar francés. En 1992 hizo de traductor y trabajó junto con el grupo de ayuda humanitaria de Francia Médicos del Mundo, que viajó a Pristina para asistir a los chicos albaneses que habían sido intoxicados en los colegios. Pero los serbios no estaban dispuestos a tolerarlo y comenzaron una intimidación que los llevó al exilio como drástica alternativa.
La huida
De un día para el otro Xhemka dejó todo: casa, amigos y familia. El violento desarraigo la tiró de bruces contra una realidad que la llena de bronca: no verá su patria hasta que el presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, no les devuelva su independencia.
No tuvo fuerzas ni para hacer valijas. Sólo trajo 2000 dólares y ropa. Dejó Pristina rumbo a Budapest, Hungría, con su marido y sus hijas Tringa y Mrika, de entonces 10 y 7 años. Allí tomó un avión a la Argentina.
La albanesa ve en el bombardeo de la OTAN un halo de esperanza para Kosovo y cree que es el precio que deben pagar para liberarse de la represión serbia: "Estoy a favor de la intervención. Necesitamos ayuda porque los serbios tienen un ejército fuerte y nosotros somos débiles. Ya murió mucha gente. Es un costo muy alto, pero no hay otro remedio".
La actitud de Belgrado hacia los kosovares, a la luz de Xhemka, es de un barbarismo que no tiene razón de ser en el umbral del 2000. Traza un paralelo con el genocidio nazi y cree que éste fue posible gracias a que Adolf Hitler pudo ocultar muchas atrocidades.
"Pero ahora todos saben lo que pasa. Los medios de comunicación informan sobre la opresión en Kosovo -argumentó-. Se sabía que la policía entraba en tu negocio y te sacaba todo lo que habías recaudado, o que te ponía una multa porque querían plata. Los serbios son locos nacionalistas que masacraron bebes y chicos."
El apoyo del presidente ruso, Boris Yeltsin, a Milosevic no asombró a los Berisha. "Son eslavos, siempre estuvieron con los serbios".
Xhemka se siente culpable. Está llena de tristeza y convencida de que se sentiría mejor en medio del fuego cruzado, pero con los suyos. No es consuelo suficiente informarles lo que pasa. Es que la confusión es soberana en la conflictiva provincia yugoslava, donde la prensa está digitada por los designios de Belgrado. "Cuando hablé con mi hermana, que huyó hacia Montenegro, le dije que llevé dos documentos, uno escondido, porque en la frontera te los sacaban para que no vuelvas a entrar. Ella no tenía ni la menor idea." Ahora las comunicaciones se cortaron y ya ni eso puede hacer.
El zapping entre los canales de noticias signa hoy la vida de Xhemka, que no pierde las esperanzas de volver a su patria para reconstruirla. "Si hoy sos albanés en Kosovo, tenés que morir. Esto no puede seguir así."
1
2Barcelona duplica la tasa que le cobra a los turistas y se convierte en una de las más altas de Europa
- 3
Trump apunta contra Irán en su discurso y Teherán responde con una dura advertencia antes de las negociaciones
4Venezuela: un hombre clave de Maduro renuncia como fiscal general y asume un nuevo cargo en el país
