Steve Bannon: "La crisis democrática es que dejaron de ganar los mismos de siempre"

El polémico exasesor de Donald Trump sostiene que el magnate va a convertir el Informe Mueller en un arma contra sus rivales
Daniel Verdú
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26 de marzo de 2019  

Roma.- A Steve Bannon (Norfolk, EE.UU., 1953), exasesor estratégico de Donald Trump y uno de los padres del nuevo populismo político, le preguntaron hace poco en la Biblioteca Angelica de Roma si era el diablo. "Dejo a la gente que decida por ella misma", respondió devolviendo el poder al pueblo, como manda su canon político. Muchos en la capital de Italia, donde se ha convertido en habitué de los salones conservadores, aseguran que perciben el olor a azufre cuando abandona la estancia. Sucede también en el Vaticano, donde ha alentado la corriente de oposición a Francisco liderada por algunos cardenales. Italia es la plataforma desde la que Bannon, asesor hoy del vicepresidente de Italia, Matteo Salvini, está diseñando el esquema político para las próximas elecciones europeas. Habló para esta entrevista en su departamento romano.

-¿Por qué le interesa Roma?

-Vine para las elecciones generales a seguir a Salvini y a la Liga, y me quedé impresionado. Había un entusiasmo tremendo de gente joven usando Facebook Live y realizando campañas muy sofisticadas. Los partidos tradicionales perdieron la tracción. Rompieron el viejo paradigma de izquierda-derecha y, tras las elecciones, vi a Salvini y le hice una propuesta. Le dije que, en lugar de aliarse con Berlusconi, podía dejar aparte las diferencias y trabajar con el M5S. Imagínese: es como si Trump y Bernie Sanders hubieran hecho un acuerdo así. Es revolucionario.

-¿Cuánto habla con Salvini?

No le voy a decir cada cuánto, pero hablo varias veces por semana con miembros de la Liga. Creo que Salvini y Viktor Orbán son los políticos más importantes hoy en Europa.

-Muchas de las ideas las copió de Trump.

Salvini es más populista?, pero todo tiene que ver con la soberanía, con manejar el propio destino. Es común a Orbán, Bolsonaro, Salvini o Trump. También Le Pen, aunque no haya logrado gobernar.

-¿Cobra por sus consejos?

-Nunca cobré un céntimo.

Entonces, ¿por qué lo hace?

Porque gané suficiente dinero en mi vida para poder centrarme en lo que quiero. Y eso es este movimiento populista. Por eso lancé los sitios web Breitbart Roma y Breitbart Londres. La idea era tener infraestructura para apoyar al Brexit, al M5S, la Liga? También lo ayudé a Bolsonaro.

-¿Trabajó con él desde el principio?

Sí. Salvini y él están muy cerca. Hablan de ley y orden en su país. Bolsonaro está algo más centrado en la economía. Son gente dinámica. Más que Trump, los dos defienden la idea de un Occidente judeocristiano. Y es algo que también es cercano a Vox [el grupo ultraderechista español]: familia tradicional, estructura de sociedad, guerra contra el marxismo cultural?

- ¿Cómo los ayuda? ¿Les presta tecnología, sondeos?

No soy un consultor político. Cuando Trump estaba en el 12% le dije: "Si vuelves a las ideas básicas nacionalpopulistas con las que empezaste y a las que renunciaste, seguro ganás". Fue lo mismo que le dije a Bolsonaro cuando estaba en el 15%. Tenía un mensaje tan poderoso que si seguía confiando en él, aunque los medios dijeran que era el diablo, ganaría.

-¿Solo eso?

-Bolsonaro ganó la campaña con 750.000 dólares. Salvini, con cuatro o cinco millones de euros y mucho Facebook Live. Esos tipos tienen la habilidad de convertir la política en un estilo de vida aspiracional.

La gente a la que usted asesora aspira a dar el golpe en unas elecciones europeas cruciales.

-Son las elecciones más importantes en la historia de la Unión Europea. Marcarán el camino en una dirección u otra. Cuanta más participación haya, mayor será la victoria del movimiento populista.

-¿Cuál cree que será el esquema tras las elecciones?

-El plan franco-alemán es crear los Estados Unidos de Europa. España sería Carolina del Sur; Italia, Carolina del Norte. Quieren convertir naciones en unidades administrativas despojándolas de su esencia. Macron quiere más integración comercial, de inmigración, un ejército? Su narrativa es "nosotros o el caos". Pero la alternativa es una Europa de naciones, donde cada país gestione sus problemas y le dé las soluciones adecuadas. Las decisiones las tomará la gente y no una panda de tecnócratas en Bruselas.

-Un esquema perfecto para la hegemonía de Estados Unidos.

-Por favor? Usted vive en La La Land. Estados Unidos quiere una Europa fuerte. No somos un poder imperial, sino revolucionario. No queremos protectorados, sino aliados.

¿En el caso de Rusia también?

-Rusia es una cleptocracia gestionada por la KGB y los oligarcas. Tienen un montón de armas, pero su economía tiene el tamaño del Estado de Nueva York. El enemigo está en otro lugar.

-¿Cree que Trump acabará su mandato?

-Si no tienen detalles sobre la obstrucción a la Justicia, Trump va a dar vuelta el Informe Mueller y lo va a usar para atacarlos. Se liberará de las cadenas, va a convertir ese informe en un arma.

-¿Cuál cree que será la fórmula más peligrosa contra él?

-Nadie va a estar cerca de ganarle. Si no encuentran nada en las investigaciones en los próximos seis meses, ganará por más de lo que lo hizo en 2016. Los va a volver locos.

-¿No cree que esta visión de la política empobrece y simplifica demasiado el sistema?

Todo lo contrario. Entre que me gobierne alguna de las primeras 100 personas que aparezcan en un mitin de Vox en España o uno de los 100 políticos de mayor nivel, me quedo con los primeros. Tendrá un país gestionado de forma más correcta, eficiente y por gente que entiende la naturaleza humana.

-Muchos de los postulados de esta nueva política tienen aires totalitarios.

¡Por favor! La gente dice "el final de la democracia". Lo es porque los partidos aburridos de centro ya no pueden ganar. La crisis democrática es que dejaron de ganar los de siempre. ¡En Estados Unidos votaron 130 millones de personas para las elecciones de medio mandato! Estamos divididos. Fantástico. Eso es la democracia.

-Su interés por Roma también abarca al Vaticano. Déjeme que le pregunte sobre la crisis...

-Le voy a ser brutalmente franco: la cumbre sobre la pederastia fue un fracaso. La Iglesia Católica tiene una crisis existencial. Pero los Estados Unidos representan el 70% de su cash flow. Aquí no entienden que la Iglesia estadounidense estará liquidada financieramente en diez años. Fue asqueroso ver que en la cumbre no se habló de tolerancia cero. ¿Transparencia? Esto es una crisis y debe tratarse como tal. Si no, perderemos la Iglesia.

-Usted es cercano al cardenal Raymond Burke, un opositor declarado al papa Francisco.

-Conozco a esa gente, y sé que están decepcionados con el Papa, que continúa diciendo que el mayor problema del mundo es el nacionalismo y el populismo, no los pedófilos homosexuales o el Partido Comunista. En política internacional no es infalible, y lo que está haciendo es horrible.

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