Tailandia: los líderes golpistas llamarían a elecciones en 2007
Será designado un nuevo premier interino
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BANGKOK.- Un día después de haber derrocado al gobierno civil de Tailandia, el general Sondhi Boonyaratkalin, que encabezó el golpe de Estado, prometió ayer que dentro de dos semanas designará un primer ministro interino, que será el encargado de llamar a elecciones generales en octubre del año próximo.
En la jornada de ayer, el Consejo militar que ahora está a cargo del país se ocupó de consolidar su influencia y, al mismo tiempo, establecer un calendario para reinstaurar la democracia.
El general Sondhi, primer musulmán al mando del ejército en Tailandia, país de mayoría budista, dijo contar con el beneplácito del muy venerado rey Bhumibol Adulyadej para dirigir el gobierno interino tras derrocar al primer ministro Thaksin Shinawatra.
Entre sus primeras medidas, los golpistas anunciaron la anulación de la Constitución y la disolución del Senado, el Parlamento, el gobierno y el Tribunal Constitucional. Además prohibieron las reuniones de más de cinco personas, cerraron las fronteras del país e impusieron controles a los medios de comunicación nacionales e internacionales.
A pesar de estas nuevas medidas restrictivas, el nuevo poder militar prometió también el retorno de la democracia en el corto plazo.
Por deseo de la población
"De aquí a dos semanas estará preparada una Constitución interina y durante ese tiempo se nombrará una nueva Asamblea Nacional, así como un nuevo primer ministro", afirmó el general Sondhi durante una conferencia de prensa a la que asistió en uniforme verde oliva, flanqueado por cuatro oficiales de alto rango.
"Dimitiré como primer ministro interino de aquí a dos semanas, ahora buscamos a la persona que se convertirá en el nuevo primer ministro", aseguró.
"Las próximas elecciones generales se desarrollarán, o así esperamos, en octubre del próximo año", anunció el general, y añadió que el rey no había instigado el golpe, sino que, según él, "el ejército actuó conforme con los deseos de la población".
Por su parte, el derrocado premier Shinawatra, que en el momento del golpe se encontraba en Nueva York para participar de la Asamblea General de la ONU, arribó ayer a Gran Bretaña en una visita de carácter privado, programada con antelación.
Ayer también se multiplicaron en todo el mundo las voces de condena al golpe militar, el primero en Tailandia después de 15 años ininterrumpidos de gobiernos civiles.
En ese sentido, la Casa Blanca reclamó "la restauración del gobierno civil en Tailandia lo antes posible", según manifestó su vocero, Tom Snow.
Sin embargo, los militares parecen contar con la simpatía de la población. Según un sondeo divulgado ayer, más del 80 por ciento de los tailandeses aprueba el golpe de Estado.
El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato, señaló por su parte que el golpe había tenido un impacto "limitado" sobre el sistema financiero regional y enfatizó que las economías asiáticas son "resistentes" a efectos externos.
La economía tailandesa comenzaba este año a recuperarse de los efectos que dejó el tsunami de fines de 2004, que afectó principalmente al sector turístico, uno de los más pujantes del país (ver aparte).
Sin embargo, una inflación creciente y la falta de inversión estaban impidiendo el despegue, que, según coinciden los analistas, quedó comprometido tras el golpe de ayer.
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