
Texas, en alerta por el huracán Rita
Alcanzó la categoría 5, la más peligrosa, y obligó a las autoridades de algunas ciudades a ordenar masivas evacuaciones
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HOUSTON.- Con masivas evacuaciones, que podrían alcanzar hasta a un millón de personas, el estado norteamericano de Texas por la inminente llegada, este fin de semana, del huracán Rita, que ayer ganó fuerza en su paso por el Golfo de México hasta alcanzar la categoría 5 de la escala Saffir Simpson, la más peligrosa, al subir la velocidad de sus vientos a 265 kilómetros por hora.
Según esa escala, que tiene un máximo de cinco y mide los destrozos que puede provocar un huracán por sus vientos y marejadas ciclónicas, Rita es actualmente un huracán "catastrófico", incluso más que Katrina, que también era categoría 5 pero bajó un nivel poco antes de castigar la ciudad de Nueva Orleáns, hace tres semanas.
El gobernador de Texas, Rick Perry, declaró al estado zona de desastre, mientras las autoridades de las ciudades de Galveston y Houston han ordenado evacuaciones obligatorias en algunas áreas que incluyen a miles de desplazados por Katrina. "Esperamos y pedimos para que el ciclón Rita no sea una tormenta devastadora. Pero debemos estar preparados para lo peor", declaró el presidente George W. Bush.
El gobierno estadounidense, fuertemente criticado por su lenta respuesta al embate de Katrina, cuyo saldo oficial de muertos sobrepasa los 1000, envió camiones con agua, alimentos y hielo a las ciudades texanas de Austin, Houston y San Antonio y movilizó más de 300 médicos y 130 rescatistas a la región. Otros 300.000 guardias nacionales están listos en todo el país (1000 de ellos en Texas) para intervenir en caso de crisis,
Galveston, una ciudad de 65.000 habitantes a 65 kilómetros al sudeste de Houston que podría ser golpeada por Rita el sábado, emitió ayer una orden de evacuación obligatoria. En 1900, el ciclón más violento de la historia estadounidense dejó allí más de 8000 muertos (ver aparte).
Con las imágenes de Katrina todavía frescas en la memoria, esta vez el éxodo masivo no se hizo esperar. Cientos de autos congestionaron el tránsito en dirección a Houston, ambulancias con sus sirenas encendidas evacuaban pacientes en condición grave, las familias empacaban sus pertenencias y docenas de ómnibus transportaban a toda prisa fuera de la ciudad a los residentes que no tenían transporte propio. Las calles ya estaban vacías ayer por la tarde y habían cerrado la mayoría de las estaciones de servicio, comercios y restaurantes. Algunos surfistas miraban desconsolados las aún serenas playas, bajo un cielo nítido que no adelantaba lo que se le puede venir encima a la ciudad.
"Luego de lo ocurrido en Nueva Orleáns ni se me ocurre quedarme aquí", dijo Ldyyan Jean Jocque, de 59 años, mientras esperaba ante el Centro Comunitario de Galveston el ómnibus que se la llevaría fuera de la ciudad. La mujer llevaba su biblia, música y ropas en bolsas de plástico y su perro en una jaula. Es que la experiencia de Katrina también permitió a las autoridades aprender una lección: los animales domésticos serán admitidos en los ómnibus destinados a evacuar (en Nueva Orleáns, muchas familias a las que se les prohibió subir con sus perros y gatos decidieron quedarse).
"Estoy por suicidarme"
En tanto, unos 7000 refugiados por Katrina en Houston debieron ser nuevamente evacuados, esta vez a Arkansas y Tennessee. Alicia Baxter, una mujer que llegó a Galveston la semana pasada desplazada del Superdome de Nueva Orleáns y luego del Astrodome de Houston, no podía creer su suerte. "Estoy por suicidarme", dijo.
Aunque todo parece indicar que Rita se dirige hacia la costa de Texas, los meteorólogos no descartan la posibilidad de que dé un giro a la derecha, en dirección al estado de Louisiana, donde los habitantes de algunas zonas como Nueva Orleáns también están siendo evacuados una vez más. El alcalde de la ciudad, Ray Nagin, debió suspender el regreso de los residentes y ordenó la evacuación obligatoria del lugar, inundado en un 80 por ciento. La situación es especialmente preocupante en esta ciudad debido a que los diques de contención de agua no están del todo restablecidos y no podrían hacer frente a los efectos de un nuevo ciclón, ni tan siquiera los de una tormenta de lluvia.
En Cuba, Rita obligó la evacuación de unas 230.000 personas. En Florida dejó más de 24.000 hogares sin electricidad e inundó partes de la única autopista que une los cayos del sur del Estado con el continente, pero no dejó grandes daños.
Rita es el noveno huracán del año en el Atlántico, cuya temporada ciclónica se extiende hasta el 30 de noviembre.
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