
Toledo intenta salvar su gobierno
Ayer renovó su gabinete por cuarta vez en casi tres años de mandato; la oposición intensifica los pedidos de renuncia
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LIMA.- En la que podría ser la última oportunidad para salvar su gobierno a casi tres años de haber asumido, el presidente de Perú, Alejandro Toledo, renovó ayer su gabinete para incluir a ministros independientes, en medio de crecientes críticas a su desprestigiada gestión y de pedidos para que dé un paso al costado y entregue el poder a su primer ministro, Carlos Ferrero.
En un desesperado intento por silenciar los crecientes pedidos de renuncia y en momentos en que su popularidad se encuentra en su nivel histórico más bajo (7%), Toledo tomó ayer juramento al que será el quinto gabinete de su mandato, en el que incluyó a siete ministros políticamente independientes.
Sin embargo, sus detractores señalaron que la medida será insuficiente para superar la grave crisis por la que atraviesa el gobierno. Incluso el escritor Mario Vargas Llosa, que respaldó personalmente la candidatura de Toledo en 2001, se sumó a las críticas. "El presidente no se da cuenta de la gravedad de la situación, de la exigencia de un cambio profundo", señaló tras el anuncio de los cambios.
Los bajos niveles de popularidad y la pérdida de credibilidad del gobierno habían llevado a políticos y dirigentes sindicales a pedir a Toledo que entregara el manejo del gobierno a un gabinete de tecnócratas independientes. Fue en respuesta a estos pedidos que Toledo hizo el anuncio, con la esperanza de recobrar la confianza necesaria para llegar al final de su mandato, en julio de 2006.
En el nuevo gabinete, sólo hay dos miembros del partido de Toledo, Perú Posible, además de Ferrero, tras la salida de los representantes del Frente Independiente Moralizador, que rompió su alianza con el gobierno la semana pasada.
En un aparente intento por mantener la confianza de los inversores extranjeros, Toledo convocó nuevamente a su primer ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczynski, un banquero conocido en Wall Street que debió dejar su cargo a un año de haber asumido, luego de que masivas protestas paralizaron la privatización de dos empresas eléctricas en la ciudad de Arequipa, en julio de 2002.
Además, Toledo designó a independientes para dirigir los ministerios de Justicia, Educación, Salud, Trabajo, Producción y Transportes. Otros siete ministros conservaron sus puestos y Jaime Quijandria pasó de Economía a Energía y Minas. Así, el gabinete de 16 miembros quedó compuesto por 12 independientes.
Sin embargo, la oposición consideró insuficientes estos cambios. Más aún, analistas políticos señalaron que la medida no hizo más que demostrar la debilidad y falta de dirección del gobierno. Lourdes Flores, líder del conservador partido Unidad Nacional, señaló que debieron haber más cambios e insistió en que Toledo debe "dar un paso al costado". Por su parte, el ex presidente Alan García dijo que no respaldará al nuevo gabinete que, por otro lado, "no durará mucho".
"¿Cómo podríamos apoyar algo que desde este momento comienza con un desgaste enorme y que no plantea un cambio radical? La paciencia tiene un límite. El país está harto de este gobierno", dijo García.
El primer ministro respondió a estas críticas y dijo que Toledo no se alejará de la conducción del gobierno "porque para eso lo han elegido".
Campaña de desprestigio
A pesar de que un sondeo difundido ayer por el diario El Comercio reveló que el 52% de los limeños cree que existe una campaña de desprestigio contra Toledo, la mayoría de los peruanos considera al presidente un hombre incapaz de cumplir sus promesas. El fin de semana pasado, un sondeo indicó que cuenta con el 7% de popularidad.
Las crisis han sido una constante en su gobierno. La más grave estalló el mes pasado, cuando se supo que el ex asesor legal de Toledo César Almeyda había conspirado con un general prófugo considerado el "cajero" del ex jefe de inteligencia Vladimiro Montesinos, para sobornar a jueces de instrucción. Semanas antes su vicepresidente renunció, luego de ser acusado de favorecer con un recorte impositivo al padre de su novia.
Aunque el presidente se distanció rápidamente de los escándalos, éstos fueron un golpe para el hombre que al asumir, en julio de 2001, parecía dispuesto a atacar la extendida corrupción que dejó el gobierno de Alberto Fujimori.
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