Tras una remontada histórica, Lula enfrenta la caída de los mercados y languidece el desafío de Flavio Bolsonaro
Fuerte reacción negativa de los inversores; el Partido Liberal tomó distancia de su candidato y reconoció los resultados de las elecciones
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RÍO DE JANEIRO.– A menos de 24 horas de la inédita remontada que dio la reelección al presidente de Brasil y candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inacio Lula da Silva, sobre el senador y candidato del Partido Liberal (PL), Flavio Bolsonaro, por 51,79% de los votos frente al 48,21%, el histórico líder de la izquierda nacional de 80 años empezó sin demoras el camino para su cuarto mandato.
Con un país fracturado en dos grupos antagónicos, un Congreso ampliamente opositor, una costosa serie de medidas prometidas en campaña y el perdedor del balotaje pidiendo la anulación de las elecciones tras una jornada marcada por la polémica, el presidente brasileño no puede darse el lujo de descansar.
Pierde fuerza la demanda de anular de Flavio
Para alivio de Lula, el pedido de Flavio Bolsonaro de anular la segunda vuelta perdió fuerza a pocas horas de anunciado. Según la prensa brasileña, entre los ministros del Tribunal Superior Electoral (TSE) y del Supremo Tribunal Federal (STF) predomina la idea de que no hay elementos para invalidar los comicios.
Al anunciar la victoria de Lula el domingo por la noche, el presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, aseguró que la extensión del horario de votación, dispuesta tras denuncias de problemas en el transporte público, no alteró el escrutinio. El tribunal también calificó de “falsa” la afirmación del senador de que sus fiscales habían sido retirados de la sala de seguridad, y aclaró que ese espacio no está abierto a visitas.
Los números tampoco acompañan el reclamo. Lula obtuvo 64,2 millones de votos frente a 59,8 millones de Flavio, una diferencia de unos 4,4 millones. Según un relevamiento del portal g1 basado en los registros de las urnas electrónicas, después de las 17 se emitieron 35.521 votos, apenas el 0,81% de esa ventaja. Además, la propia campaña de Flavio había pedido al TSE que se extendiera el horario de votación hasta las 19 en municipios de cinco estados: Minas Gerais, Rio Grande do Sul, Paraná, Santa Catarina y San Pablo.

Esta noche, el PL emitió un comunicado en el que reconoció la victoria de Lula. “Reconocemos el resultado presidencial, proclamado por el Tribunal Superior Electoral (TSE)”, señaló en un comunicado su presidente, Valdemar Costa Neto. El partio había presionado al hijo mayor de los Bolsonaro para que reconozca la derrota. Según O Globo, un sector importante de la dirigencia del PL consideró un error su discurso del domingo.
De acuerdo al medio brasileño, le habían aconsejado aceptar el resultado y limitarse a pedir que se investigara la ampliación del horario, pero Flavio decidió redoblar la apuesta. Aliados del presidente del partido, Valdemar Costa Neto, aseguraron al diario que esta vez no acompañará la impugnación, poco antes de emitir el comunicado. En 2022, Valdemar atendió el pedido de Jair Bolsonaro de cuestionar parte de los votos de la segunda vuelta, y eso le valió una investigación por intento de golpe de Estado y una multa de más de 3,6 millones de dólares para el PL.
Turbulencia en los mercados
Sin embargo, no todas son buenas noticias para el mandatario brasileño. El dólar abrió la mañana del lunes con una suba de 8,65%, a 5,42 reales, y poco antes de las 10 llegó a cotizar a 5,60 reales, un alza de 12,2%. Fue un salto intradiario mayor que el del 15 de enero de 1999, cuando Brasil abandonó el sistema de bandas cambiarias y el dólar subió 11,10% en una sola jornada.
En la Bolsa de San Pablo, la caída del Ibovespa, su principal índice, superó el 10% y activó lo que se conoce como circuit breaker, un mecanismo que suspende las operaciones durante 30 minutos para frenar las bajas bruscas. Cuando se reanudaron las operaciones, la caída se profundizó hasta 17%.
La explicación es que el mercado había apostado a Flavio Bolsonaro. Tras la primera vuelta, en la que el senador quedó primero, el Ibovespa había subido 7,70% hasta un récord, y el dólar había caído más de 4%, la mayor baja diaria desde 2018. Según la prensa brasileña, un sondeo de Citibank entre 73 gestores de fondos mostró que el 80% esperaba una caída de más de 5% en la Bolsa si ganaba Lula.
El gobierno salió rápido a contener la situación. El Tesoro Nacional recompró títulos públicos por 7100 millones de reales. El ministro de Hacienda, Dario Durigan, dijo a O Globo que ya había hablado por teléfono con Lula y que coordinaba la respuesta con el presidente del Banco Central, Gabriel Galípolo. “Necesitamos actuar con cierta racionalidad. No estoy hablando de controlar los precios, sino de que haya cierta racionalidad”, afirmó.
También admitió que el dólar se mantendrá en un nivel más alto. Según Durigan, el Banco Central evalúa una intervención en el mercado cambiario para que la compra de bonos no termine presionando todavía más sobre el tipo de cambio. El ministro dijo además que conversó con operadores del mercado y pidió que no haya “chantaje de un lado ni represalias del otro”.
De fondo está la preocupación fiscal. Los inversores esperaban de Flavio Bolsonaro un mayor compromiso con el equilibrio de las cuentas públicas. Ese es uno de los principales desafíos de Lula en materia económica, después de una serie de costosas promesas de campaña.
Según el portal financiero InfoMoney, las medidas económicas y sociales anunciadas durante la contienda podrían tener un costo fiscal de unos 14.000 millones de dólares. Entre ellas están el aumento del Bolsa Familia, una nueva ronda de renegociación de deudas para familias y el compromiso de que el salario mínimo siga subiendo por encima de la inflación, lo que también encarece las jubilaciones. Todo eso ocurre con una deuda pública que, según Reuters, superó el 82% del PBI, y con un presupuesto en el que más del 90% del gasto es obligatorio, lo que deja muy poco margen para recortar.
Para algunos economistas, sin embargo, el foco está puesto en el lugar equivocado. Paulo Roberto Feldmann, profesor de economía de la Universidad de San Pablo, señaló a LA NACION que el mayor peso sobre las cuentas no son las promesas de campaña, sino los intereses de la deuda. Este año rondarán los 210.000 millones de dólares, casi lo mismo que se destina a jubilaciones. Ese gasto no se computa en el resultado primario y, como el Estado no puede pagarlo, se refinancia y engrosa la deuda. Según señaló el experto, con una tasa básica que más que triplica la inflación, Brasil tiene una de las tasas reales más altas del mundo.
Para Feldman, el déficit primario de este año será de entre 0,4% y 0,5% del PBI, por lo que el superávit sería alcanzable sin tocar el salario mínimo ni las jubilaciones. El economista también cuestionó el argumento de Flavio Bolsonaro de que las tasas son altas por el riesgo país y lo atribuyó, en cambio, al peso del sector bancario. “Ninguno de los candidatos tiene una propuesta concreta para esto”, lamentó el especialista.
En la entrevista con O Globo, Durigan intentó llevar tranquilidad en ese frente. Prometió que la política fiscal apuntará al punto medio de la meta de resultado primario y que el gobierno seguirá revisando el gasto obligatorio. También dijo que no se prorrogarán algunas de las medidas cuasifiscales adoptadas durante el año. El objetivo, explicó, es estabilizar la deuda y crear condiciones para que el Banco Central, respetando su autonomía, pueda bajar las tasas de interés.
Para financiarse, el gobierno propone cobrar más impuestos a los sectores de altos ingresos y revisar beneficios fiscales. Pero para eso necesitará la aprobación del Congreso, ampliamente opositor.
Lula da señales de ir hacía al centro
Una de las primeras señales de moderación que sigue de cerca el mercado es quién conducirá la economía en el cuarto gobierno de Lula. Según O Globo, el nombre que más fuerza gana en el entorno presidencial para el Ministerio de Hacienda es el del gobernador de Piauí, Rafael Fonteles, quien incluso habría admitido esa posibilidad ante personas cercanas. Licenciado en Matemática, Fonteles fue secretario de Hacienda de su estado durante más de siete años, entre 2015 y 2022, bajo el gobierno de Wellington Dias. Es un perfil de gestión de las cuentas públicas, más técnico que el de un dirigente partidario tradicional.
Su peso político, además, creció en esta elección. Fonteles fue el gobernador más votado del país, con el 70% de los votos en Piauí, y uno de los principales coordinadores de la campaña de Lula en la segunda vuelta, un papel que el propio presidente le reconoció. Fue él quien convenció a Lula de apostar fuerte por la comunicación digital y quien le sugirió grabar videos en formato selfie. Si acepta el cargo, deberá dejar la gobernación en manos del vicegobernador electo, Washington Bandeira, también del PT.
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