Tras una tensa negociación, fue desocupada la estancia de Cardoso
Fueron detenidos unos 16 dirigentes de los Sin Tierra que lideraron la invasión
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SAN PABLO.- Los campesinos del Movimiento Sin Tierra que anteayer invadieron la estancia del presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, dejaron ayer la propiedad pacíficamente después de una negociación tensa ocurrida durante la madrugada.
Al salir, dieciséis dirigentes del movimiento fueron detenidos por la Policía Federal, aun cuando el acuerdo para desalojar la estancia había sido que ningún invasor sería detenido.
Los 500 a 600 campesinos del MST que el sábado llegaron en ómnibus e invadieron la propiedad del presidente, Córrego da Ponte, en Buritis, Minas Gerais, reivindicaban la expropiación de una estancia vecina, supuestamente abandonada. Exigían también créditos para los agricultores, obras de infraestructura en las tierras expropiadas y la construcción de escuelas en esas tierras. No se sabe aún cuáles de estas reivindicaciones serán cumplidas, pero el gobierno asegura que ya está auxiliando a los campesinos, incluso con la asignación de 55 millones de dólares para asistencia técnica.
Los campesinos no encontraron resistencia para ingresar en la estancia, a pesar de que, como ya había habido intentos de invasión en 1999 y 2000, era vigilada por la Policía Federal.
Ayer, los diarios de todo el país mostraron fotos de los campesinos del Movimiento Sin Tierra mirando la televisión en la sala de estar de Cardoso. Los campesinos llegaron a entrar en el dormitorio de Cardoso y su mujer, la antropóloga Ruth. Por orden de los dirigentes, nada fue sustraído o dañado.
La estancia de Cardoso, que está a nombre de sus hijos, tiene una extensión de 1100 hectáreas. Allí el presidente cría ganado, planta soja, maíz y café, y tiene aproximadamente 15 empleados. Las tierras están en el Estado de Minas Gerais, pero a apenas 200 kilómetros de Brasilia.
Durante sus dos gobiernos, Cardoso dice haber asentado 584.000 familias de campesinos, que hoy poseen tierra propia -el MST admite 267.331-. El año pasado los Sin Tierra produjeron 157 invasiones de tierras en diferentes Estados del país.
La desocupación de la propiedad del presidente fue vigilada por algunas centenas de soldados del ejército, que llegaron en 20 camiones. También, por fuerzas de la División de Operaciones Tácticas de la Policía Federal. Las entradas de la estancia habían sido bloqueadas por los Sin Tierra utilizando las máquinas rurales de la propiedad.
Tensión preelectoral
Las ocupaciones de tierras son el arma de manifestación y reivindicación del Movimiento Sin Tierra. Así, durante la década del 90 conquistaron la simpatía de la clase media por haber logrado imponer la agenda de la reforma agraria en forma pacífica. Llegaron a ser personajes de una de las telenovelas de mayor éxito de la TV Globo, "El rey del ganado".
El episodio de este fin de semana tuvo características anecdóticas, porque hoy el Movimiento Sin Tierra perdió espacio político y ya no cuenta con la adhesión incondicional del Partido de los Trabajadores. Al mismo tiempo, hechos de violencia en el interior, sumados a algunos manejos turbios de fondos oficiales, disminuyeron el aura del movimiento.
El cariz anecdótico de la invasión no le quitó dramatismo a la profunda tensión vivida hasta la madrugada de ayer, cuando se temía que fuera necesaria una desocupación por la fuerza. La muerte de algún campesino o militar dentro de la propiedad del presidente configuraría un caso trágico e inédito, de consecuencias inimaginables.
Pero el episodio generó también tensión política. En plena época preelectoral, Aloysio Nunes Ferreira, ministro de Justicia de Cardoso, responsabilizó al Partido de los Trabajadores por la invasión. "Es evidente que éste es un acto político-electoral. El MST trabaja junto con el PT. Es por estas cosas que el PT no va a ganar las elecciones", dijo, en una declaración que provocó repudio, no sólo del partido de Luiz Inácio Lula da Silva, sino de otras fuerzas.
Hasta el momento no hay ni una sola prueba que vincule la invasión al PT. Y, por su antigua conexión con el movimiento, es el PT el más perjudicado con el episodio. "Estamos en contra de la ocupación de propiedades rurales productivas y consideramos que la negociación política y pacífica es la única vía para la reforma agraria", dijo el PT en un comunicado.




