Tres ex presidentes de Uruguay ven ventajas en la visita de Bush
Ante la llegada del líder de EE.UU. el mes próximo, reclaman la firma de un TLC
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MONTEVIDEO.- Los tres ex presidentes de la democracia uruguaya coincidieron, en los últimos días, en destacar las ventajas para el país que surgen con la polémica visita del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, el mes próximo.
Todos ellos advirtieron, además, que las diferencias internas de la coalición de izquierda que está en el gobierno conspiran contra los resultados que puede arrojar una mejor relación con la potencia norteamericana.
Según lo confirmado por la Casa Blanca, Bush estará en Montevideo entre el 9 y 11 de marzo, en el marco de una gira que abarcará Brasil, Colombia, Guatemala y México; la Argentina no está incluida en ella.
El acercamiento con Estados Unidos buscado por el presidente uruguayo, el socialista Tabaré Vázquez, genera fuerte resistencia en varios sectores de la coalición oficialista Frente Amplio. El propio canciller, Reinaldo Gargano, demostró que no estaba involucrado en los contactos previos a esta visita y dejó en claro que su postura es de cuestionamiento abierto a Bush.
Más fuerte fue la posición de la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, quien declaró que, para ella, "Bush es la representación de lo más execrable, asesino y belicista que hay en el mundo".
En declaraciones a LA NACION, Julio María Sanguinetti, del Partido Colorado, que fue presidente durante dos períodos (1985-90 y 1995-2000), dijo que espera que "la visita tenga el resultado que merece".
Por su parte, Luis Alberto Lacalle, del Partido Nacional, que gobernó Uruguay entre 1990 y 1995, aconsejó que se mirara el ejemplo de Chile sobre cómo manejar las relaciones comerciales y mantener la independencia sobre los asuntos de política internacional.
En tanto, el ex presidente Jorge Batlle, dijo al diario El País que Uruguay debe a Bush el agradecimiento por los préstamos extraordinarios que ese país dio a su gobierno en 2002 para poder salir de la crisis bancaria sin caer en un problema institucional como la Argentina.
"La visita de un presidente de la primera potencia mundial es algo importante para cualquier país, y en el caso de Bush y Uruguay la circunstancia tiene una doble relevancia", opinó Sanguinetti.
"Por un lado, es el presidente que contribuyó decisivamente a salvar al país de su crisis financiera en julio de 2002 y eso, los de espíritu abierto se lo agradecemos, aunque no compartamos su guerra con Irak", agregó.
Señaló también: "Por el otro, [Bush] llega a un país con un gobierno socialista de los llamados moderados. En él cohabitan las tendencias más diversas [como las que son] proclives hasta a firmar un tratado de libre comercio con los Estados Unidos, piense lo que piense el Mercosur, [y] otras, como la del canciller [Gargano, que son] totalmente reactivas a esa posibilidad".
También planteó la puja interna con esta complicación adicional: "Da la casualidad de que en el primer campo revistan nada menos que el presidente [Vázquez] y el ministro de Economía [Danilo Astori], pero el resto del partido de gobierno parece transitar más bien por el otro lado".
Incertidumbre por el TLC
El ex mandatario dijo: "Lo que podría ofrecerle Estados Unidos [a Uruguay, es lo que] ya ofreció cuando Vázquez estuvo en Washington, y es nada menos que un TLC [tratado de libre comercio, que] el presidente uruguayo primero saludó con esperanza [cuando dijo su famosa frase de que "el tren pasa una sola vez"] pero que luego relegó, retrocediendo ante las oposiciones internas".
Sanguinetti afirmó que el gobierno oriental "tendrá que administrar las tormentas pasionales que ya desata su mandatario y que se aprecian en el propio canciller", sobre el que ironizó: "Dijo que no sabía nada de la visita, cuando ya estaba colgada [en la página web de la presidencia como información relevante]".
"Confiemos en que la madurez predomine y la visita tenga el resultado que merece", concluyó.
El ex presidente Lacalle dijo que "en muchos sectores del gobierno" hay una "visión primitiva y de corto alcance", que a su juicio permitió que Venezuela ingresara al Mercosur como socio político e impidiera que Vázquez avanzara en un TLC con Washington, lo que fue postergado para dar lugar a un tratado marco sobre inversiones y comercio.
"Es un señalado paso hacia una mejora de relaciones que a nuestro juicio va a chocar contra una contradicción interna insalvable que tiene la coalición de gobierno, que no se va a poner de acuerdo porque está compuesta de dos visiones antagónicas", agregó quien fue presidente cuando se creó el Mercosur.
Lacalle dijo que esas posturas del gobierno se expresan en "una [visión] pragmática que es como debe producirse la política exterior, ser amigos de todo el mundo, tener negocios con todo el mundo, en defensa de los intereses nacionales [y en] otra muy conservadora, esclerotizada primitiva, que entiende que con Estados Unidos [no hay que hacer] nada, confundiendo la nación norteamericana con la política exterior [de ese país]".
Lacalle dijo que "Chile, esa nación que ha mostrado el camino en tantas cosas, estaba firmando un TLC con Washington cuando votó contra la guerra de Irak".
"Si la presencia representa beneficios al país, bienvenida, aprovechémosla, [porque] no es una obra de caridad", agregó el ex presidente.
En tanto, Jorge Batlle destacó que Vázquez ha firmado el Tratado de Protección Recíproca de Inversiones que se gestó en su presidencia mediante una comisión bilateral que incluía las relaciones comerciales. Dijo que espera que "Vázquez le diga a Bush que quiere un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos".

