Trump defiende el acuerdo preliminar con Irán en una cumbre del G7 donde hubo consenso en aumentar la presión a Rusia
El mandatario estadounidense insistió en que la prioridad es que Irán no pueda dotarse de armas nucleares; sorprendió criticando a Israel por la ofensiva en el Líbano
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EVIAN-LES-BAINS, Francia.– El principio de acuerdo de Estados Unidos con Irán y la guerra en Ucrania centraron las discusiones este martes en la cumbre de las potencias económicas del G7 en Francia, donde Donald Trump sorprendió tomando distancia de Israel en su ofensiva en el Líbano.
En declaraciones durante la cumbre del G7 en Evian, en el este de Francia, Trump defendió el memorando de entendimiento de 14 puntos con Irán, que según las dos partes debería ser firmado este viernes en Suiza.
“Lo único que realmente me importa es que Irán nunca tenga un arma nuclear, y eso queda claro y rotundo”, dijo Trump en el foro que integran Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Canadá y Japón, y advirtió que “se desatará el infierno” si Irán intenta dotarse de armas nucleares.

La firma del memorando contará según lo previsto con la presencia del jefe negociador iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, y el vicepresidente estadounidense, JD Vance. Según dijo Vance, Trump también podría asistir.
El canciller iraní, Abbas Aragchi, afirmó que ese mismo día podría comenzar una nueva ronda de conversaciones para avanzar hacia un acuerdo final. “Probablemente el viernes, en un lugar aún por determinar, comenzará una nueva ronda de negociaciones entre Irán y Estados Unidos”, señaló.
El acuerdo provisional abre un plazo de 60 días para conversaciones técnicas. Entre los temas centrales figuran el futuro del uranio altamente enriquecido de Irán, las inspecciones internacionales, el levantamiento de sanciones y las garantías de que Teherán no reanudará su programa nuclear con fines militares.
El texto también debería permitir la reapertura completa del estrecho de Ormuz, la vital ruta energética clausurada al tránsito marítimo desde el comienzo de la guerra.
Además de subrayar su interés absolutamente prioritario en que Irán no pueda hacerse de armas nucleares, el presidente estadounidense también aclaró en el G7 que su país no invertirá en la reconstrucción de Irán.
Trump intentó marcar una diferencia tajante con el acuerdo nuclear alcanzado en 2015 por el expresidente Barack Obama, del que el propio republicano retiró a Estados Unidos durante su primer mandato. “Este acuerdo es un muro frente a las armas nucleares. El acuerdo de él era un camino hacia las armas nucleares. Con mi acuerdo, no podrán tener armas nucleares; los haremos volar por los aires”, afirmó.
Tanto Estados Unidos como Israel presionan para que Teherán se deshaga de sus reservas de uranio altamente enriquecido. Irán, en cambio, defiende su derecho a enriquecer uranio y sostiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos.
Al mismo tiempo, Trump lanzó este martes una afrenta inesperada hacia su aliado, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sacudiendo el tablero con una frase que expuso como pocas veces la creciente tensión entre Washington y Jerusalén, que nunca se había manifestado de manera tan abierta y terminante.
Trump sugirió “dejar que Siria se ocupe de Hezbollah” en el Líbano, porque Israel “lleva demasiado tiempo luchando contra Hezbollah” y “ha muerto demasiada gente”. Luego aseguró en otra sorpresiva expresión que “sin mí, no existiría Israel”, porque ningún otro líder estuvo dispuesto a “hacer lo que yo hice”, en una alusión a su decisión de involucrarse en la guerra contra Irán.
Trump pretende que tome la posta del frente del Líbano el presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, un exyihadista que llegó al poder tras el derrocamiento del dictador Bashar al-Assad a fines de 2024. Al-Sharaa busca sacar a su país del viejo eje iraní que durante años sostuvo al régimen de Assad y a Hezbollah, y ahora se sitúa más cerca de Washington.
Más presión a Rusia
La cumbre del G7 se ocupó con igual énfasis de la guerra en Ucrania y contó con la presencia del presidente Volodimir Zelensky. Tras semanas en las que el conflicto en Medio Oriente había eclipsado el frente europeo, los líderes del foro coincidieron en la necesidad de retomar el foco sobre la invasión rusa.
La reunión de 75 minutos sobre Ucrania fue descrita por fuentes diplomáticas como “muy productiva” y permitió consolidar una postura común: aumentar la presión sobre Moscú, especialmente a través de nuevas sanciones dirigidas a los sectores energético y financiero, pilares de la economía del Kremlin.
El tema iraní incluso se vinculó directamente con el ucraniano, destrabando un punto clave que incluye a los dos. Trump aseguró que podría restablecer “pronto” las sanciones al petróleo ruso, que había suspendido para contrarrestar la fuerte suba de los precios provocada por su guerra contra Irán. Pero las nuevas conversaciones con Irán y la posibilidad de un acuerdo cambiaron los tantos.
“Pronto podremos hacer eso, porque el petróleo ya está fluyendo” por el estrecho de Ormuz, aseguró Trump, en referencia a aumentar las sanciones contra Rusia.
A su vez, los líderes acordaron reforzar el apoyo militar a Ucrania, con énfasis en sistemas de defensa aérea para contrarrestar los ataques con misiles y drones.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que “la marea está cambiando para Ucrania” y subrayó que “la situación en 2026 es muy diferente a la de 2025”.
Aunque no se anunciaron nuevos paquetes de ayuda de gran escala, el clima general fue interpretado por Kiev como favorable para sostener el respaldo internacional. En simultaneo a las discusiones multilaterales, la cumbre dio lugar a encuentros bilaterales, entre ellos de Trump y Zelensky.
Trump y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, mantuvieron por su parte una reunión de “aclaración” para recomponer una relación tensionada por desacuerdos recientes en política exterior y, en particular, por el conflicto en Medio Oriente y las críticas de Trump al papa León XIV.
Según fuentes diplomáticas, el encuentro fue “provechoso” y permitió avanzar hacia un entendimiento basado en la necesidad de preservar la unidad occidental en un contexto internacional marcado por múltiples crisis.
La crispada relación con Meloni se inscribe en un cuadro más amplio de tensiones entre Trump y varios de sus aliados europeos, entre ellos el anfitrión del G7, Emmanuel Macron, el primer ministro británico, Keir Starmer, y el canciller alemán, Friedrich Merz, debido a su guerra en Irán.
Agencias AP, AFP, ANSA y Reuters
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