Trump lanza una nueva ofensiva contra Irán y Teherán promete un “severo castigo”
La operación alcanzó posiciones de la Guardia Revolucionaria cerca del estrecho de Ormuz, mientras crece el riesgo de una nueva escalada tras semanas de relativa pausa
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TEHERÁN.– Estados Unidos lanzó este martes una nueva serie de ataques contra objetivos de la Guardia Revolucionaria de Irán, en una escalada que volvió a situar en el centro del conflicto al estratégico estrecho de Ormuz.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó el inicio de la operación, mientras que la televisión estatal iraní informó que uno de los blancos alcanzados fue un aeropuerto en el sur del país.
Today at 12 p.m. ET, U.S. forces began striking Islamic Revolutionary Guard Corps (IRGC) targets in Iran. The strikes follow recent attempted attacks by the IRGC against commercial shipping in the Strait of Hormuz and against American service members deployed to the region.
— U.S. Central Command (@CENTCOM) September 1, 2026
Poco después, el presidente Donald Trump confirmó la ofensiva a través de Truth Social y aseguró que las fuerzas estadounidenses estaban atacando “objetivos iraníes cerca del estrecho de Ormuz”. Calificó la operación de “grande y poderosa” y afirmó que se trataba de una represalia por el intento de Irán de colocar minas en esa vía marítima y por el lanzamiento de ocho misiles contra una base militar estadounidense en Jordania, que, según dijo, fueron interceptados en su totalidad.

La respuesta iraní no tardó en llegar. Los Guardianes de la Revolución advirtieron que Estados Unidos “se arrepentirá” de los nuevos ataques, pese a que Trump había advertido previamente a Teherán contra cualquier represalia.
“Un severo castigo espera a los agresores; Estados Unidos se arrepentirá de sus nuevos ataques”, escribió en X el portavoz del cuerpo de élite, Hosein Mohebi, después de que se reportaran explosiones en varias zonas cercanas y al este del estrecho de Ormuz.
Según informó el mando militar estadounidense, la ofensiva comenzó a las 12 del mediodía de Washington (16 GMT). El Centcom sostuvo que la operación fue lanzada en respuesta a “recientes intentos de agresión” de la Guardia Revolucionaria contra el tráfico marítimo comercial en el estrecho y contra personal estadounidense.
La televisión estatal iraní informó además de explosiones en Bandar Abbas, una importante ciudad portuaria del sur del país, aunque no precisó su origen ni dio detalles sobre posibles daños. También reportó heridos en una boda en el sur del país.
Casi en simultáneo, la agencia semioficial Fars reportó numerosas detonaciones durante la noche en Konarak y Chabahar, en la provincia sudoriental de Sistan y Baluchestan. Hasta el momento, no se conocieron las ubicaciones exactas de esos episodios ni se confirmó si estuvieron directamente vinculados con la ofensiva estadounidense.
Los ataques de este martes se producen apenas dos días después de otra acción militar norteamericana en el estrecho de Ormuz. El domingo, Estados Unidos bombardeó lanzacohetes iraníes en la isla de Larak y afirmó que la operación buscaba impedir que fuerzas de la Guardia Revolucionaria colocaran nuevas minas en esa estratégica vía marítima.
En un comunicado difundido al día siguiente, el Centcom calificó aquel ataque como una “acción limitada y precisa” contra unidades iraníes dedicadas a la colocación de minas, a las que consideró una amenaza inminente. Según Washington, el objetivo era proteger a los marineros civiles, al tráfico comercial y al libre flujo del comercio internacional.
La respuesta de Teherán llegó poco después. Irán lanzó misiles y drones contra objetivos vinculados con Estados Unidos en Medio Oriente, entre ellos instalaciones norteamericanas en Jordania, donde los proyectiles fueron interceptados. También dirigió ataques contra Emiratos Árabes Unidos, cuyas autoridades informaron que derribaron un dron iraní sobre sus aguas.
La nueva ronda de ataques rompe una pausa de aproximadamente un mes en una guerra intermitente que ya lleva seis meses. El conflicto mantiene a ambos países en un punto muerto: Irán conserva cerrado el estratégico estrecho de Ormuz, mientras Estados Unidos insiste en un bloqueo de los puertos iraníes. La reanudación de las hostilidades aumenta el riesgo para una región donde Teherán ya atacó bases militares estadounidenses e infraestructura de países del Golfo Pérsico.

Trump había anticipado el lunes que podían ser necesarios nuevos ataques. También afirmó que los bombardeos estadounidenses e israelíes dejaron a Irán como “una nación fallida”, con buena parte de su liderazgo político asesinado, una economía golpeada por el aumento de la inflación y unas fuerzas armadas debilitadas.
La escalada militar aparece, además, en medio de la estrategia de presión económica impulsada por la Casa Blanca. El mes pasado, Trump pareció virar hacia el uso de sanciones y su gobierno prometió un “Día D económico” contra Irán, un país que lleva casi cinco décadas bajo fuertes restricciones. Su gobierno sostiene que la presión económica terminará por llevar a Teherán a un punto de quiebre.
Ese cálculo convive con límites internos para Washington. Los arsenales estadounidenses se están agotando y la guerra es impopular entre los norteamericanos, un factor que podría perjudicar a los republicanos en las elecciones de mitad de mandato de noviembre. En ese contexto, el Pentágono intentó presentar las últimas operaciones como acciones acotadas y vinculadas con amenazas iraníes en Ormuz.
Agencias AP, Xinhua y Reuters
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