
Túnez: cae el régimen de Ben Alí
Apremiado por las peores protestas sociales en décadas, el presidente huyó ayer del país
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TUNEZ.- La ola de violentas protestas y disturbios callejeros sin precedente que sacude a Túnez desde hace un mes forzó ayer la renuncia y huida del país del presidente Zine El Abidine Ben Alí, que gobernó la nación norafricana con mano de hierro durante 23 años.
Al cierre de esta edición, se desconocía el paradero final del ex presidente, de 74 años, pero se especulaba con que aterrizaría en algún país del Golfo, junto con varios miembros de su familia, tras realizar anoche una parada técnica en Cerdeña para cargar combustible.
En reemplazo de Ben Alí, el primer ministro Mohammed Ghannouchi, de 69 años, asumió de forma interina la presidencia del país, aquejado por una corrupción desbocada (muy vinculada a la familia de la esposa del ex mandatario) y un creciente desempleo (que ronda el 13%).
En un discurso televisado, Ghannouchi, que goza de una relativa buena reputación como tecnócrata y no se ha visto involucrado en los casos de corrupción del régimen, instó a todos "los hijos y todas las hijas de Túnez, de todas las corrientes políticas e intelectuales, a que se unan para superar este período difícil y regresar a la estabilidad" y se comprometió a "respetar la Constitución y poner en marcha todas las reformas sociales y políticas necesarias".
Los acontecimientos en Túnez fueron seguidos muy de cerca por la comunidad internacional, que llamó al diálogo y a la calma en el país.
Varios gobiernos europeos, además, evacuaron a sus respectivos ciudadanos que se hallaban de viaje en Túnez (popular por sus ruinas antiguas y playas sobre el Mediterráneo). El presidente estadounidense, Barack Obama, por otra parte, exhortó al gobierno tunecino "a respetar los derechos humanos y a celebrar elecciones libres e imparciales a corto plazo que reflejen la verdadera voluntad y las aspiraciones del pueblo".
Por otro lado, en respuesta a los rumores sobre un pedido de exilio de Ben Alí a Francia, una fuente cercana al gobierno de Nicolas Sarkozy aseguró que París "no quiere" la presencia en su territorio del ex presidente tunecino, por temor al descontento que ello podría generar en la comunidad tunecina en la ex potencia colonial. "No deseamos su llegada, lo dice el ministerio de Relaciones Exteriores", indicó la fuente.
Un mes de marchas
Los mayores disturbios de la historia de Túnez comenzaron el 17 de diciembre pasado, cuando un universitario graduado de 26 años, que estaba desempleado, se quemó a lo bonzo en la turística ciudad de Sidi Bou Said, luego de que la policía le confiscara el carrito con el que vendía frutas y verduras en la calle, con el argumento de que carecía de permiso. El joven murió poco después, debido a las quemaduras.
Su acción, unida al descontento popular por la subida de los precios de artículos de primera necesidad, el fuerte aumento del desempleo, la corrupción y la ausencia de libertad de expresión, desencadenó una ola de protestas y enfrentamientos con las fuerzas del orden, que han dejado más de 70 muertos y cientos de heridos.
Apremiado por las manifestaciones, el saliente mandatario intentó aplacar el descontento popular por todos los medios y, con tal fin, anteayer anunció la reducción del precio de alimentos básicos y su intención de dejar el poder cuando terminara su mandato, en 2014.
Ayer, además, horas antes de huir del país, Ben Alí disolvió el gobierno; prometió convocar a elecciones anticipadas; declaró el estado de emergencia con toque de queda en todo Túnez, y advirtió a los manifestantes que había dado a la policía la orden de disparar, en una confrontación cada vez más violenta que ha sacudido el mundo árabe, donde los gobiernos autoritarios son la norma.
Pero todo ello fue en vano. Con carteles que rezaban "No a Ben Alí" y "Ben Alí asesino", en referencia a las muertes ocurridas en el último mes, miles de manifestantes volvieron a salir ayer a las calles para reclamar su renuncia. Muchos de ellos también portaban pancartas con la leyenda "No a los Trabelsi, que han saqueado el país", en referencia a la familia política del mandatario, que controla prácticamente todas las grandes empresas del país.
Ben Alí llegó al poder en un golpe de Estado no violento en 1987, cuando derrocó al gobierno de Habib Bourguiba, quien tras liderar la independencia de Francia, en 1956, intentó acercar al país musulmán a Occidente.
El ahora ex presidente derrocó a Bourguiba por "incompetencia", al decir que se había vuelto demasiado viejo y enfermo para gobernar, y prometió que su gobierno "abriría los horizontes de una vida política verdaderamente democrática y evolucionada''. Sin embargo, tras un breve período de reformas iniciales, la evolución política de Túnez se detuvo.
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