Turismo de armas. Los campos de tiro, una industria que gana popularidad en EE.UU.

En ciudades como Honolulu y Las Vegas proliferan los espacios que ofrecen la experiencia de disparar con subfusiles, pero la muerte de un instructor expuso el lado trágico de esta atracción
M. Rindels
J. Billeaud
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30 de agosto de 2014  

LAS VEGAS.- La muerte de un instructor de armas de fuego en Arizona a manos de una nena de 9 años, que disparaba una Uzi totalmente automática, puso en evidencia el costado trágico de una industria floreciente en Estados Unidos: el turismo de armas.

Como las leyes impiden la adquisición de armas de alto poder a la mayoría de la gente, especialmente fuera de Estados Unidos, los campos de tiro cerrados para disparar esas armas se convirtieron en una atracción muy popular.

Los turistas de Japón inundan los campos de tiro de Waikiki, en Honolulu (Hawaii), y en Las Vegas surgieron alrededor de una decena de establecimientos que ofrecen despedidas de soltero con tiroteos y casamientos con armas. Allí, literalmente, los recién casados pueden disparar subfusiles y posar con las Uzi y cinturones de municiones.

"La gente simplemente quiere tener experiencias que no puede tener en otra parte", dijo Genghis Cohen, propietario de Machine Guns Vegas. "No hay una sola película de acción de los últimos 30 años en la que no aparezca una ametralladora", añadió.

La muerte accidental de un instructor de tiro por un disparo en Arizona desató un acalorado debate sobre los jóvenes y las armas, y muchos se preguntan qué clase de padres permitirían que su hijo maneje un subfusil.

El lunes pasado, el instructor Charles Vacca, de 39 años, estaba sentado junto a una nena en el campo de tiro Last Stop, en White Hills, Arizona, 120 kilómetros al sur de Las Vegas, cuando ella disparó la Uzi. Al recular, se movió hacia arriba y le dio a Vacca en la cabeza. Los fiscales dicen que no presentarán cargos, mientras que la identidad de la menor no fue divulgada.

Los polígonos de tiro como Last Stop existen en Las Vegas desde la década de 1980, aunque en los últimos años se convirtieron en un negocio verdaderamente floreciente. Hay un campo de tiro al aire libre que se hace llamar Bullets and Burguer Adventure ("Aventura de balas y hamburguesas") y que promociona su "atmósfera de Tormenta del Desierto", por el nombre de la operación militar en la guerra del Golfo de 1991.

El entusiasmo tiende a aumentar cuando hay temor de que aumenten las restricciones a las armas, dijo Dan Sessions, gerente general de Discount Firearms and Ammo, donde funciona Vegas Machine Gun Experience. También está el hecho de que adquirir un arma de fuego automática tiene un costo prohibitivo: una M5 puede costar 25.000 dólares, mientras que la oportunidad de disparar a blancos zombis con una AR15 y otras tres armas cuesta menos de 200.

"Es una oportunidad que la gente tal vez no tenga otra vez en toda su vida", dijo Sessions.

Los turistas de Australia, Europa y Asia, donde ciertas armas están totalmente vedadas a los civiles, anhelan poder darse el gusto de probar la quintaesencia del derecho norteamericano a portar armas.

"La gente tiene fascinación por las armas", dijo Cohen, que estima que el 90% de sus clientes son turistas. "Para ellos, las armas son una parte fundamental de la cultura norteamericana, y lo que quieren es justamente experimentar la cultura norteamericana."

Estas empresas les imprimen un toque desenfadado a esas experiencias de tiro, organizando bodas en sus instalaciones y vendiendo remeras llenas de agujeros de bala como suvenires.

Sam Scarmardo, que opera el polígono al aire libre donde el instructor perdió la vida, dijo que los padres habían firmado un permiso en el que señalaban que comprendían las reglas y que además estaban junto a su hija, filmándola, cuando ocurrió el accidente.

"Lamento que hayamos dejado disparar a esa nena, y lamento que Charlie haya muerto en el incidente", dijo Scarmardo, que agregó que no sabe qué salió mal. Además, contó que Vacca era veterano de las guerras de Irak y Afganistán.

Jace Zack, ayudante de la oficina del fiscal de distrito del condado de Mahave, dijo que, desde el punto de vista de la justicia penal, el instructor de tiro probablemente haya sido la persona más negligente de las involucradas en el hecho, por haber permitido que la nena sostuviera el arma sin estar suficientemente capacitada para hacerlo.

De todos modos, el accidente genera interrogantes sobre si se debe permitir que chicos tan pequeños manejen armas tan poderosas.

Dave Workman, editor de thegunmag.com y vocero del Comité Ciudadano por el Derecho a Tener y Portar Armas, destacó que puede ser seguro que los chicos disparen armas automáticas si un adulto debidamente entrenado los ayuda a sostenerlas.

"Si era la primera vez que la menor manejaba un arma totalmente automática, la debe de haber tomado por sorpresa que el arma siguiera disparando a repetición -dijo Workman-. Hasta he visto a muchos adultos sorprenderse."

Traducción de Jaime Arrambide

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