
Ultima advertencia de Clinton a Yugoslavia
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WASHINGTON (AFP).- En medio de crecientes rumores de ataque, el presidente Bill Clinton lanzó ayer su última advertencia al mandatario yugoslavo, Slobodan Milosevic, y le pidió que acepte las condiciones para lograr la paz en la conflictiva provincia de Kosovo y evitar así los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
"La creciente agresión serbia tiene que ser interrumpida", señaló Clinton al referirse a los ataques del ejército yugoslavo contra los separatistas albano-kosovares.
Pero Milosevic, que anoche se reunió durante cuatro horas con el enviado especial de Clinton, Richard Holbrooke, rechazó que se le impongan "soluciones por la fuerza".
Yugoslavia rechazó las amenazas de la OTAN
En una primera reunión, el enviado de EE.UU. no logró convencer a Belgrado de aceptar el plan de paz; siguen los preparativos.
BELGRADO.- Pese a las duras amenazas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el presidente de Yugoslavia, Slobodan Milosevic, dio ayer todos los indicios de estar preparado para rechazar la "última advertencia" de Occidente para encontrar una solución a la crisis de Kosovo.
Tras mantener una primera reunión de cuatro horas con el enviado especial norteamericano, Richard Holbrooke, Milosevic advirtió a Occidente contra cualquier intento de "imponer una solución por la fuerza" a un pueblo que lleva a cabo "una política pacífica".
Lejos de ceder ante los avisos de que le espera a él y a su pueblo un bombardeo aéreo inminente si no acepta el acuerdo de paz ya firmado en París por los separatistas de origen albanés de Kosovo, Milosevic replicó con un reproche a Occidente.
"Por lo que se refiere a sus amenazas con una intervención militar de la OTAN, sus pueblos deberían avergonzarse de ellas," dijo Milosevic en una carta a los copresidentes de la Conferencia de Paz para Kosovo, los ministros de Exteriores francés, Hubert Vedrine, y británico, Robin Cook.
"Se disponen a emplear la fuerza contra un pueblo pequeño porque está protegiendo su territorio del separatismo (albanés), a sus ciudadanos del terrorismo y su dignidad histórica de canallas que no conocen la historia o la dignidad", agregó.
Luego de la reunión con Milosevic, Holbrooke, que llegó con el mensaje de que la OTAN está "al borde de lanzar un ataque", se dirigió a la embajada norteamericana para realizar consultas. Al cierre de esta edición no se sabía aún si las conversaciones continuarían más tarde.
A Belgrado también llegaron los mediadores de Europa, Wolfgang Petritsch, y de Rusia, Boris Mayorski.
Por su parte, los Estados Unidos dieron ayer un nuevo ultimátum a Milosevic, en vísperas de un ataque aéreo que se perfila cada vez más próximo.
"La agresión del presidente Milosevic no puede quedar impune", afirmó el presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, desde la Casa Blanca.
Intervención de la ONU
En tanto, el ministro de Relaciones Exteriores yugoslavo, Zivadin Jovanovic, pidió de nuevo que se convoque una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) para que exhorte a la OTAN a poner fin a sus amenazas de uso de la fuerza por la cuestión de Kosovo.
El Consejo de Seguridad se ha limitado hasta ahora a exhortar a las partes a negociar un arreglo pacífico. Pero tanto China como Rusia han dejado claro que se oponen a cualquier uso de la fuerza.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, también expresó ayer su "preocupación" por la escalada de violencia y pidió a Yugoslavia que cese su actual ofensiva, para así aliviar la situación humanitaria en la conflictiva provincia en el sur de Serbia.
Sin embargo, Annan dijo que en caso de ataque, la decisión corresponde a la OTAN.
Holbrooke, igual que en octubre último, fue enviado a última hora a Yugoslavia para tratar de convencer a Milosevic de que acepte el plan de paz que establece el envío de una fuerza multinacional a la provincia de Kosovo.
En París, la última semana, los representantes del gobierno yugoslavo se negaron a tratar el despliegue de una fuerza de paz y presentaron objeciones sustanciales al acuerdo político de autonomía que aceptaron los albaneses.
Mientras que los albaneses kosovares firmaron el acuerdo de paz propuesto por los países occidentales, Milosevic ha rechazado la posibilidad de que la OTAN despliegue una fuerza de paz de 28.000 hombres en Kosovo, y con ello producido que los aliados vuelvan a amenazar con ataques aéreos.
En Bruselas, el general Klaus Naumann, jefe del estado mayor de la OTAN, dijo que los aliados tienen un plan amplio y detallado para mantener una campaña prolongada de bombardeos aéreos contra las fuerzas serbias.
Naumann informó también que la OTAN podría llevar a cabo la operación aérea en unas horas, pero no hizo más comentarios basado en la importancia de mantener el factor sorpresa. Agregó que los bombardeos se llevarán a cabo todo el tiempo que sean necesarios, hasta que Milosevic acepte el acuerdo de paz firmado ya por los albaneses kosovares.
Visita de Primakov
La tensión entre los aliados y Milosevic aumenta en momentos en que el primer ministro ruso, Yevgueni Primakov, se preparaba para iniciar una visita a Washington.
Estamos "categóricamente contra la utilización de la fuerza en Yugoslavia y esperamos que no haya bombardeos", insistió Primakov.
Moscú, que considera a la OTAN como una organización hostil dependiente de Washington, es, por otra parte, el principal defensor de Belgrado en el seno del Grupo de Contacto sobre la ex Yugoslavia, que agrupa, además de Rusia, a los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia.
Un bombardeo, explicó Primakov, "tendría un enorme efecto de desestabilización, no sólo en Yugoslavia y en Kosovo, sino en toda Europa".
"Las posibilidades de una solución política están lejos de ser agotadas, hay que poner a las partes a la mesa y empujarlas a seguir la vía de los compromisos mutuos", afirmó el jefe de gobierno ruso.
Mientras en Kosovo aumenta hora tras hora el número de personas desplazadas de sus hogares (ya sobrepasan los 460.000) y se intensifican los combates tras la salida de los observadores internacionales, la OTAN asegura que esta vez va en serio y que si Holbrooke fracasa habrá intervención.
Dichos y hechos
Ante el aumento de la tensión en Yugoslavia , el ministro de Defensa argentino, Jorge Domínguez, suspendió una visita a la sede de la OTAN, en Bruselas, y a la ciudad de Sarajevo. Domínguez tenía previsto partir ayer rumbo a Europa, pero ante la inminencia de una intervención de fuerzas de la OTAN, decidió postergar la visita.
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Asimismo, el ministro francés de Relaciones Exteriores , Hubert Vedrine, decidió suspender por idénticas razones su viaje a América latina. Vedrine tenía previsto visitar la Argentina, Uruguay y Brasil.
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Las fuerzas de seguridad serbias cumplieron ayer y anteayer ejecuciones sumarias de civiles en Srbica, informó la agencia Kosovarpress.
Los serbios fusilaron anteayer a siete hombres tras un rastreo casa por casa y ayer llevaron a cabo operaciones análogas.
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Un atentado con explosivos y un ataque con armas automáticas contra dos cafés albaneses provocaron dos muertos y cuatro heridos anoche en Pristina, capital de Kosovo, anunció el Centro de Información serbio.
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El ex presidente norteamericano Jimmy Carter dijo ayer que se opone a cualquier ataque aéreo de la OTAN contra objetivos militares serbios en Kosovo, porque no afectarían al presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic.
"No dañará a Milosevic y no le causará la muerte. Muchas personas en Kosovo podrían morir, dependiendo de la intensidad del bombardeo y de los ataques con misiles. Espero que podamos evitar eso", agregó el ex mandatario.
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