
Último parte médico de Fidel: "Se está recuperando"
Es "impresionante" el avance de Chávez, dijo
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LA HABANA (AFP).- La tutela que ejerció Fidel Castro sobre el manejo de la enfermedad del presidente venezolano, Hugo Chávez, en Cuba reflejó la enorme influencia que tiene sobre su discípulo, en cuya trayectoria política ha sido clave desde que se conocieron, hace 17 años.
Como cierre de la estadía de casi un mes en Cuba, Fidel Castro publicó ayer un artículo en el que defendió a su hijo político -28 años menor- y vaticinó la victoria en la "batalla decisiva" contra el cáncer para seguir enfrentando al "imperio" y a la "oligarquía venezolana".
"Sin vacilación afirmo que los resultados son impresionantes y no vacilé en afirmar que el paciente ha librado una batalla decisiva que lo conducirá, y con él a Venezuela, a una gran victoria", escribió el líder cubano, de 84 años, retirado del gobierno desde 2006 por una crisis de salud.
Castro no sólo convenció a Chávez de someterse a un chequeo riguroso y tratamiento radical, sino que le dio la noticia del cáncer, vigiló su atención y lo visitó a diario. "Admito que para mí no fue fácil la tarea de informar al amigo de la nueva situación. Pude apreciar la dignidad con que recibió la noticia", dijo.
Los golpes de efecto en el manejo de su crisis de salud fueron al mejor estilo de Fidel: silencio inicial, fotos, videos, mensajes, ropa deportiva y la sorpresiva salida de La Habana como broche de oro. "Es otra jugada maestra conspirativa, que tiene el sello indiscutible de Fidel Castro", dijo el analista cubano Arturo López-Levy, de la Universidad de Denver.
En su texto, Fidel calificó de "indestructible amistad" la que lo une a Chávez desde que éste visitó Cuba en 1994, entonces un militar excarcelado tras el fallido golpe contra el ex presidente Carlos Andrés Pérez.
Tras invitarlo para provocar al presidente Rafael Caldera, que había recibido a su archienemigo Jorge Mas Canosa, Castro recibió a Chávez con honores de jefe de Estado. Cinco años después, estaba en primera fila cuando Chávez asumió el poder en febrero de 1999. Desde entonces, el venezolano se convirtió en tabla de salvación para Cuba y en discípulo de Fidel, que por teléfono convenció a Chávez de no "inmolarse" durante el fallido golpe de Estado de 2002.
La estadía en Cuba le permitió a Chávez analizar con su mentor el delicado tema del relevo, ya que "el mayor peligro para la continuidad bolivariana y la relación con Cuba es una división en la cúpula chavista ante la ausencia del líder", dijo López-Levy.





