Un desafío para Xi y un mazazo para millones de trabajadores

Keith Bradsher
Ailin Tang
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15 de diciembre de 2018  

DONGGUAN, China.- Los consumidores y los empresarios chinos están perdiendo la confianza: las ventas de autos se desplomaron, el mercado inmobiliario tambalea y algunas fábricas están adelantando dos meses las largas vacaciones del Año Nuevo chino.

La economía se ha desacelerado abruptamente en los últimos meses, tal vez el mayor desafío que ha enfrentado el líder Xi Jinping en sus seis años de gobierno. A nivel interno, Xi deberá tomar decisiones difíciles que pueden realimentar el crecimiento, pero que también profundizarían los problemas a largo plazo del país, como su pesada deuda pública. En el plano internacional, Xi se vio forzado a hacer concesiones ante Estados Unidos, en medio de una intensificación de la guerra comercial en la que se embarcó Trump.

El precio que pagará Xi dependerá de la rapidez con la que trabajadores como Yu Hong pierdan su empleo. Mientras espera el tren para volver a casa del trabajo en la provincia de Hubei, Yu, de 46 años, dice que acaban de darle casi tres meses de licencia sin sueldo. La fábrica de lámparas donde trabaja en Dongguan ha reducido drásticamente los sueldos y ha recortado la jornada laboral. "Ahora cambió todo", dice Yu. "Lo único que nos importa a los trabajadores migrantes como yo es ganar mejor".

Debido a las poco confiables estadísticas oficiales en China, cuantificar la magnitud de la desaceleración es muy difícil, pero hay señales de que los problemas del país se están profundizando. El viernes, funcionarios informaron del sorprendentemente débil crecimiento de las ventas minoristas y de la producción industrial, que se hizo sentir en los mercados globales. Se trata de la peor desaceleración desde la crisis financiera global de 2008, cuando Pekín inyectó billones de dólares en la economía para evitar el estancamiento.

En los papeles, como siempre, la economía china anda fenómeno. Los datos oficiales muestran un crecimiento del 6,5% en el tercer trimestre, en comparación con 2017. Pero bajo la superficie se cuece una brusca desaceleración. El mes pasado, la inversión extranjera se derrumbó, y en el último trimestre las ventas de autos cayeron en porcentajes récord. La superficie construida, indicador más fiel del estado de salud del mercado inmobiliario, también se desplomó, y el ánimo entre los gerentes de compras no puede ser peor.

"No tenemos mucho que hacer, así que decidimos volvernos a casa y descansar", dice Li Shulian, una trabajadora de 46 años de la industria del plástico, mientras espera el tren junto a su esposo, su hija adolescente y un montón de valijas. Entre octubre y noviembre, la fábrica les dio casi dos semanas de licencia sin goce de sueldo. Las horas extras también se esfumaron, así que los ingresos mensuales de Li se vieron reducidos a 435 dólares, la mitad de lo que ganaba.

A principios de este mes, a los tres les dijeron que solo trabajarían -y cobrarían- día por medio. La familia renunció y compró pasajes para el viaje de casi 12 horas hasta su pueblo natal. "No volvía a casa tan temprano para las vacaciones desde que dejé mi pueblo, en 2005", dice Li.

Las empresas dicen que están recortando horas y que la demanda se desaceleró, pero tienen margen de maniobra para el recorte porque muchas venían trabajando al máximo de su capacidad. "Lo más fácil es recortar las horas extras", dice Jochem Heizmann, director de Volkswagen China, que directa e indirectamente emplea a más de 100.000 trabajadores.

En Guangzhou y Dongguan, grandes capitales manufactureras del sur, la desaceleración es palpable.

"Este año la gente simplemente se está volviendo a sus pueblos mucho antes", dice Judy Zhu, que tiene un pequeño local de venta de equipaje barato frente a la estación de tren de Dongguan. Para Judy, la temporada alta es en enero, cuando arrancan las vacaciones del Año Nuevo, pero este año las ventas subieron antes.

Un albañil de 50 años llamado Li Xiaohong está parado frente a la cartelera de una bolsa de trabajo en las afueras de Guangzhou, donde hay avisos de búsqueda de personal por bajos salarios, pero la mayoría tiene límite de edad: ninguno acepta trabajadores de 50 años. Li dice que en el último mes solo tuvo dos semanas de trabajo: los desarrolladores inmobiliarios andan cortos de efectivo.

Según encuestas del gobierno y del sector privado, los empleadores son cada vez más cautos a la hora de contratar. Y como es de esperarse en tal situación, la rotación laboral está desapareciendo. "Nadie se anima a renunciar sin saber si va a encontrar otro trabajo", dice Lei Kaifeng, reclutadora laboral en Guangzhou.

La gran pregunta es qué pasará en 2019 en las zonas costeras que dependen fuertemente de las exportaciones a Estados Unidos. Como acopiaron inventario, muchas cadenas de suministros de Estados Unidos están sobreabastecidas y los importadores de ese país necesitarán menos insumos en los próximos meses.

"Sigo en pánico. Temo un invierno crudo para los negocios el año que viene", dice Cyril Liu, ingeniero de 23 años que fue enviado a casa con nueve días de licencia sin sueldo porque su empleador, un fabricante de circuitos integrados, tiene pocos pedidos. "Muchos amigos que trabajan en pymes están preocupados por su continuidad laboral en 2019".

Traducción de Jaime Arrambide

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