
Un disparo en la nuca, bajo la cruz gamada
Así fueron asesinadas hace 53 años, en Roma, 335 víctimas de las tropas nazis
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ROMA, 22 (AFP).- Michele de Veroli y Duilio Cibei, ayudante del padre comerciante uno, carpintero el otro, tenían 15 años el 24 de marzo de 1944 cuando murieron de disparos en la nuca efectuados por SS.
Junto a ellos, otras 333 personas fueron ejecutadas por los alemanes que ocupaban Roma, de las tres de la tarde a las ocho de la noche, en lo que entonces se llamaban las "grutas" y después pasó a llamarse Fosas Ardeatinas, unas cuevas no demasiado alejadas del centro de la ciudad y que pasaron a la historia debido a esa masacre.
El día antes, un comando de la Resistencia, impaciente porque el desembarco de los aliados en el sur de Roma -en Anzio- no podía traducirse en una verdadera liberación de la capital, organizó un atentado más, esta vez contra una colmuna de soldados alemanes que bajaban por la Via Rasella.
Los Grupos de Acción Patriótica organizaron el ataque, no sin antes someterlo a la opinión del comité militar integrado, entre otros, por el fallecido presidente Sandro Pertini.
El plan del atentado preveía colocar doce kilos de explosivos en un carro de basura. El carro fue estacionado en la vereda de Via Rasella, lugar por donde habitualmente pasaba la columna de soldados.
A las 15.30 del 23 de marzo, una columna de SS, el batallón Bolzano, entró en la Via Rasella cantando. Niños y jóvenes se asomaban al paso de estos batallones, porque sus cánticos tenían una rara belleza.
El "partisano" Rosario Bentivegna, vestido de barrendero y ayudado por otros dos miembros de la Resistencia, abrió la tapa del carrito y encendió la mecha del explosivo -tritolcon la pipa que hasta un instante antes había mantenido entre los dientes.
La bomba mató casi instantáneamente a 26 soldados e hirió a otros 60. En las horas siguientes murieron otros siete:33 víctimas fatales en total.
La orden de represalia -algunos dicen que vino directamente de Hitler pero no hay pruebas- no se hizo esperar. El teniente coronel Herbert Kappler, jefe de los SS en Roma, mandó matar a 10 italianos por cada alemán muerto. Kappler fue procesado en 1948 por esta matanza y condenado a cadena perpetua. En 1977 huyó a Alemania, donde murió al año siguiente.
La lista de los condenados se integró con presos políticos y comunes, con extranjeros, con jóvenes que nada tenían que ver y, finalmente, con 75 judíos que iban a ser deportados.
Al parecer, trabajaron en su confección los dos colaboradores directos de Kappler, los capitanes Erich Priebke y Karl Schutz.
A las tres de la tarde, los camiones cargados con los condenados salieron de la cárcel romana de Regina Coeli y de las prisiones de la Gestapo, y se dirigieron a la entrada de las grutas, cerca a la Via Appia. Los rehenes estaban atados en grupos de cinco.
La masacre
Fueron empujados al interior de la caverna, donde el capitán Erich Priebke les pidió los nombres para tacharlos de la lista. Según testimonios, Priebke empuñó su pistola para matar a dos de ellos.
Cada condenado debió arrodillarse para recibir un disparo en la nuca. Un suboficial de sanidad se acercó luego para constatar si realmente estaban muertos.
Amon, uno de los soldados que debía disparar pero que se desmayó al ver los cadáveres, hizo un relato dramático durante el juicio contra Kappler. "Las galerías se tragaban a las personas comprendidas en la lista. Fueron conducidas en grupos de cinco, mientras las demás víctimas esperaban fuera y oían los gritos y los disparos. Adentro, apenas iluminados por las antorchas, se veían los cadáveres amontonados".
Al concluír la masacre en la que murieron 335 personas, cinco más que la órden, los oficiales dinamitaron la entrada, para que nadie pudiera tener acceso a las grutas.
Los alemanes trataron de mantener en secreto la represalia, pero los rumores sobre la masacre comenzaron a difundirse durante la noche en la ciudad. Este intento alemán siempre hizo pensar que las muertes no tuvieron un propósito "ejemplificador", sino que fue la consecuencia inevitable de una orden directa de Hitler, que los oficiales no estaban en condiciones de desobedecer, excepto desertando.
Desde entonces, las grutas Ardeatinas pasaron a llamarse Fosas y cada año el gobierno, el municipio de Roma y los que aún quedan de la Resistencia riden su homenaje el 24 de marzo.
La Fosas Ardeatinas se transformaron en un inmenso y conmovedor mausoleo.
Angustia de la comunidad judía en la Argentina
Indignación: a pocos días del aniversario del atentado a la AMIA, la condena a Priebke por haber ejecutado a 335 personas -75 judías- es un motivo más de dolor.
A cuatro días del masivo acto por el aniversario del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), aún no esclarecido, el fallo del tribunal italiano fue un motivo más de indignación para la comunidad judía en nuestro país.
Entre las 335 víctimas de las Fosas Ardeatinas, 75 eran judíos.
Representantes de diversas instituciones de la comunidad expresaron a La Nación su aberración por la condena.
Apenas unas horas después de conocerse la decisión del Tribunal de Roma, Daniel Goldman, de la comunidad Beth-El se horrorizó por la noticia que le transmitió La Nación : "¡Qué espanto!, ¡No puedo creerlo! Es lamentable que el responsable de un asesinato en masa tenga que quedar libre en seis meses cuando tanta gente tuvo que morir. Es absolutamente injusto", expresó turbado.
Sensación de frustración
El abogado de la AMIA Rogelio Cichowolsky, se mostró más cauteloso a pesar de su indignación. "La decisión del Tribunal me parece lamentable, pero desconozco los fundamentos del fallo (...) Siempre supimos que debíamos someternos a la decisión de los tribunales italianos. No podemos ni aceptar ni rechazar", explicó como premisa principal, sin embargo, añadió que "crímenes de guerra no pueden ser sometidos a procedimientos tan permisivos" y remató: "La sensación que tengo es de frustración".
El mismo sentimiento expresó el director ejecutivo de la Dirección de Asociaciones Israelitas de Argentina (DAIA), Alfredo Nurenberg, quien manifestó que "lo que esperábamos de la justicia italiana era una sentencia símbolo, un mensaje por un crimen que constituyó una afrenta a la humanidad. Sólo una cadena perpetua podía tener un gran significado en ese sentido".
Por su parte, el periodista Hernán Schiler, de Memoria Activa, y familiar directo de víctimas del Holocausto, se sintió profundamente afectado por la noticia. "El fallo me parece aberrante porque los crímenes de lesa humanidad no prescriben y en este caso se han contemplado condiciones del derecho que no se han aplicado en otros casos similares", sostuvo indignado.
Escaso eco
La condena tuvo escaso eco, en cambio, entre los italianos que viven en la Argentina, quienes se mostraron entre indiferentes y complacidos con la decisión del tribunal de su país.
El gerente del Círculo Italiano, Jorge Bernasconi, no quiso referirse directamente al fallo porque "no puedo opinar sobre algo que pasó en aquella época. No tengo los elementos para poder juzgar", explicó a La Nación e, inmediatamente, agregó: "Por supuesto condeno los crímenes aberrantes, pero hoy se sigue atentando contra la humanidad, en España, Africa, Israel, Palestina (...) En la Argentina también se dan situaciones aberrantes, hay gente que se está muriendo de hambre", concluyó.
Por su parte, el secretario de la Asociación Italiana, Miguel Munno, fue escueto al comentar el fallo. "Me parece bien. Perfecto", dijo.
Personaje
: Un SS sin defectos de carácter
ROMA, 22 (AFP).- Erich Priebke, el anciano ex oficial nazi condenado hoy por el tribunal militar de Roma a 15 años de prisión, pena inmediatamente conmutada a 5 años, por su participación en la masacre de 335 personas en las Fosas Ardeatinas, había nacido en Henningsdorf, el 29 de julio de 1913.
Huérfano desde pequeño -su padre murió cuando tenía siete años y su madre poco después- Priebke fue criado por un tío que lo animó a estudiar hotelería e idiomas.
En 1933, luego de dedicarse a estas actividades en Italia y Gran Bretaña, decidió volver a Alemania y se incribió en el partido nazi. Tres años más tarde, se enroló en la policía. Al año siguiente lo hizo en las SS, selectiva policía militar del regimen nazi que trabajaba en estrecha colaboración con la Gestapo.
Al poco tiempo casó con Alicia Stoll, con la que todavía está unido y a la que, después de casi cincuenta años de matrimonio, dice extrañar desde que llegó a Italia, en noviembre de 1995, extraditado de Argentina.Con ella tuvo dos hijos, Jorge e Ingo.
Su carrera en las instituciones nazis se afirmó a partir de 1940, momento en el que fue admitido en la escuela de dirigentes de la policía de las SS, en Berlín.
En 1943 llegó a Roma con el grado de teniente, pero pocos meses después fue ascendido a capitán porque, según el documento que pide su ascenso, era "un colaborador experto, sin defectos de carácter y conocedor de dos idiomas".
En Roma se desempeñó como adjunto del coronel Herbert Kappler, jefe de las SS de Roma, ocupada en ese entonces por los alemanes después de que el rey de Italia quitó su apoyo a Benito Mussolini.
Un hábil intermediario
El líder fascista había sido arrestado y escondido en un hotel de los Apeninos centrales. La liberación del Duce se debió en buena medida a las averiguaciones de Priebke, que tenía buenos amigos en Roma y hablaba italiano. El ex oficial nazi recibió por ello la Cruz de Hierro, una distinción de alto nivel.
Los Aliados desembarcaron en 1944 en el sur de Roma, pero no podían avanzar sobre la capital. Para debilitar al enemigo, la Resistencia partisana organizó un atentado el 23 de marzo en Via Rasella, en el centro de Roma, que costó la vida a 33 soldados alemanes.
Contraofensiva nazi
La represalia nazi no se hizo esperar. Un día después del atentado, fueron asesinadas 335 personas en las Fosas Ardeatians romanas con un tiro en la nuca.
El capitán Priebke, que según él cumplía órdenes, dice haber estado solamente, en la entrada de las Fosas con la lista en la mano tachando los nombres de las víctimas a medida que ingresaban en las cuevas. Pero según la fiscalía militar de Roma que lo procesó, "no fue un simple ejecutor".
"Durante toda la noche del 23 de marzo estuvimos trabajando en estas listas y tuvimos que recurrir a la justicia italiana para completarlas", dijo Priebke al periodista argentino Jorge Camarasa, que lo cita en el libro "Odesssa al sur", sobre los nazis en la Argentina.
Pocos meses después de la masacre, Priebke fue trasladado a Brescia (norte de Italia) donde, según la Resistencia, hacía detenciones que terminaban en la ejecución.
Escape fortuito
Al concluir la guerra, Priebke fue detenido por los ingleses. Pasó por los campos de prisioneros de Afragola, cerca de Nápoles, y en Rimini, sobre la costa adriática. De aquí escapó el 31 de diciembre de 1946 mientras sus captores se emborrachaban festejando el fin de año.
Otras versiones indican que en la localidad italiana de Vipiteno, firmó una declaración para los británicos en la que reconoce haber matado a dos de los condenados en las Fosas Ardeatinas.
En Vipiteno residía su familia y allí vivió Priebke casi 20 meses. Gracias a sus conexiones con un sacerdote alemán, consiguió un pasaporte de la Cruz Roja y salir hacia Argentina. Al parecer la condición fue que se bautizara antes de embarcarse en Génova y así lo hizo, abandonando su religión protestante.
Partió en el buque de carga San Giorgio que llegó a Buenos Aires a fines de 1948. Después de algunos meses allí, logró trasladarse a Bariloche, donde se había concentrado una buena cantidad de ex oficiales nazis.
A dos años de llegar, puso una fiambrería. Luego construyó una hostería que transformó en clínica y se convirtió en un respetado personaje del lugar como presidente la Asociación Cultural germano-argentina y participó en las actividades de la escuela alemana Primo Capraro.
En los viajes que dice haber realizado en estos años a Estados Unidos, Alemania e Italia, utilizó un pasaporte alemán normal.
Grandes procesos a criminales de guerra
Nazis: las condenas de Priebke y de Hass tienen como antecedente una serie de procesos contra ex oficiales del régimen nacionalsocialista; algunos de los culpables vivieron en la Argentina.
ROMA, 22 (AFP).- Las condenas de los ex oficiales nazis Erich Priebke y Karl Hass, dictadas hoy por el tribunal militar de Roma, se inscriben dentro de la serie de grandes procesos a criminales de guerra desde el que fue realizado en contra de Adolf Eichmann, en 1961.
Las condenas de Priebke y Hass, a quince y diez años y ocho meses respectivamente, fueron automáticamente disminuidas en diez años por el tribunal.
Los siguientes son los principales juicios que tuvieron lugar contra ex oficiales nazis:
- Diciembre de 1961: Adolf Eichmann, 60 años, responsable nazi de "la solución final del problema judío" y del transporte de millones de judíos hacia los principales campos de la muerte.
Secuestrado en mayo de 1960 en Argentina por los servicios secretos israelíes, fue declarado culpable "del exterminio de seis millones de judíos" por un tribunal de Jerusalén luego de ocho meses de proceso. Condenado a muerte, fue ahorcado el 31 de mayo de 1962.
- Agosto de 1965: Veinte responsables del campo de exterminio de Auschwitz fueron juzgados en Francfort (Alemania). Cinco de ellos, entre los que se encontraba el comandante del campo entre 1940 y 1943, Rudolf Hoess, fueron condenados a prisión perpetua.
- Diciembre de 1970: El austríaco Franz Stangl, comandante de los campos de concentración de Treblinka y de Sobibor (Polonia), fue condenado en Dusseldorf (Alemania) a prisión perpetua y murió en su celda al año siguiente.
- Julio de 1975: El ex jefe de la Gestapo en Varsovia, Ludwig Han, fue condenado por un tribunal a prisión perpetua en la ciudad de Hamburgo (Alemania).
- Febrero de 1980: Kurt Lischka, ex jefe de la Gestapo en París, desde 1942 hasta 1943, principal responsable de la razia de Velódromo de Invierno, en julio de 1942, y después responsable de la policía en Bohemia al fin de la guerra, fue condenado a diez años de prisión en Colonia (Alemania).
- Junio 1981: Al final de un largo proceso, la responsable SS del campo de concentración de Maidanek (Polonia), también llamado "la fábrica de la muerte", Hermine Ryan Braunsteiner, alias "la yegua", fue condenada a prisión perpetua en Dusseldorf.
"La carnicera"
Otra mujer que formaba parte del campo de Maidanek, Hildegarde Laechert, conocida como "Brigitte la carnicera", fue condenada a doce años de cárcel en el mismo juicio.
- Julio de 1987: Klaus Barbie, de 73 años, jefe durante la ocupación de la Gestapo de Lyon (Francia) fue condenado a prisión perpetua por crímenes contra la humanidad -entre ellos numerosas razzias de judíos, especialmente la de los niños de Izieu en Lyon- al término de un largo proceso judicial.
Expulsado en 1983 de Bolivia, donde se había refugiado, "El carnicero de Lyon", como era apodado Barbie, murió en la cárcel el 25 de setiembre de 1991.
- Mayo de 1992: El ex asistente nazi Josef Schwammberger, de 80 años, detenido en 1988 en Argentina, fue condenado a prisión perpetua en la ciudad de Stuttgart (Alemania) por la muerte de siete judíos y por complicidad de homicidio en 32 oportunidades.
- Julio de 1993: John Demjanjuk fue sobreseído por "beneficio de duda" por la Corte Suprema de Israel de la acusación de haber sido un antiguo verdugo del campo de exterminio de Treblinka.
Extraditado de los Estados Unidos a Israel en 1986, había sido condenado por los tribunales inferiores a la horca en 1988, luego de que se lo identificara como "Iván el Terrible" verdugo ucraniano del campo de concentración polaco.
"Arrastrado por el torbellino histórico"
ROMA, 22 (AFP).- El ex mayor de las SS Karl Hass, de 84 años, que salió en libertad después de que el tribunal militar de Roma le conmutara la pena a 10 años de cárcel a la que acababa de condenarlo hoy, se define a sí mismo como un hombre ordinario arrastrado por el torbellino de la historia.
El anciano ex oficial nazi, que renoció haber asesinado personalmente a dos de las 335 víctimas disparándoles con una pistola en la nuca en la entrada de las Fosas Ardeatinas, nunca fue perseguido por la Justicia hasta el día en que una corte militar lo citó por "homicidio premeditado, con crueldad y reiterado", el 14 de abril último.
Hass, que había acusado a Priebke de haber participado en la matanza de 14 personas en la Storta, a pocos kilómetros al norte de Roma, en junio de 1944, se presentó en junio de 1996 como testigo voluntario. La víspera de su declaración ante el tribunal militar, el ex oficial nazi cambió de idea y trató misteriosamente de huir saltando de un balcón del hotel donde estaba alojado en Roma, fracturándose la pelvis.
En entrevistas a la prensa, Hass prometió revelar el papel jugado por Priebke no sólo en la masacre de las Fosas Ardeatinas, sino también en otras atrocidades cometidas por los nazis mientras escapaban de Roma por la llegada de los aliados en 1944.
Interrogado por la Justicia en su cama de hospital, sin embargo, minimizó el papel de Priebke durante las Fosas Ardeatinas, no habló de la matanza de la Storta y reconoció haber ejecutado a dos de las víctimas. Esa confesión le costó la acusación y la detención domiciliaria en una clínica de Roma.
Nacido en Kiel (norte de Alemania) en octubre de 1912, miembro del partido nazi desde 1933, funcionario de la oficina central de seguridad del Reich, a los 21 años de edad fue enviado a Roma para trabajar bajo las órdenes de Herbert Kappler, responsable de la Gestapo en la capital italiana. Después de la guerra, trabajó también como espía para los Estados Unidos y Alemania.
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