Un empresario que fue la carta de garantía
Alencar, una de las sorpresas de Lula
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BRASILIA (De nuestro corresponsal).- José Alencar Gomes da Silva es el "Lula" de la industria.
Que ambos compartan el más brasileño de los apellidos es la menos curiosa de las coincidencias. Como Lula, Alencar nació y creció en un pueblo del interior, en Minas Gerais, comenzó a trabajar aún adolescente -a los 15 años-, tuvo diez hermanos y estudió apenas hasta 5° grado.
Y ambos, partiendo desde muy abajo, llegaron muy lejos, encarnando dos de los raros casos de ascenso personal en el contexto de la atávica desigualdad brasileña.
Cuando tenía 18 años, Alencar logró abrir su tiendita pueblerina, llamada La Quemadera, que se transformó en el mayor conglomerado textil de América latina, con una facturación de 350 millones de dólares y 16.000 empleados. Debajo del cartel que anunciaba su mercería, el vicepresidente usaba una frase con un gancho publicitario matador: "Tejidos baratísimos de José Alencar Gomes da Silva".
El senador más votado
Hoy, Coteminas, la principal empresa de Alencar, que tiene una planta en la Argentina, consume el 12,5% de todo el algodón producido en Brasil. Las marcas Santista, Artex, García y Calfat le pertenecen.
Tradicionalista, conservador, de costumbres espartanas y sin vicios conocidos -sólo fuma habanos o cigarrillos si le convidan-, Alencar llegó a ser el senador más votado de la historia, con su Partido Liberal (PL).
El PL era una fuerza de una derecha conservadora, nacionalista, que no tenía mucha trascendencia en el escenario político hasta que Alencar se convirtió en el insólito compañero de fórmula del Partido de los Trabajadores.
El propio Alencar llegó a la política y al PL hace relativamente poco tiempo, en 1994, financiando su propia campaña al gobierno de Minas Gerais. Perdió, pero volvió a insistir con otra campaña millonaria postulándose como senador. Gastó de su propio bolsillo seis millones de dólares y fue elegido con 3 millones de votos.
Carta de garantía
En 2002, Alencar fue tentado a sumarse a la fórmula ganadora. "Lo mejor que me pasó en la campaña fue este mineiro aquí", dijo sobre él Lula, poco después de asumir.
Alencar, sin pretensiones de protagonismo, fue para Lula sólo alegría. No molestaba y encima servía como carta de garantía frente a entidades industriales y rurales.
Alencar está casado con Mariza (la mujer de Lula se llama Marisa, otra coincidencia) hace 45 años. Ella no usa joyas, a raíz de una promesa que hizo para que su marido se curara de una enfermedad grave, de la que se curó. La familia tiene una vida austera y Alencar ni siquiera festeja su cumpleaños.
Tienen tres hijos y uno de ellos, Josué, es el que continúa dirigiendo los negocios de la familia, ahora que su padre ocupa la oficina principal del anexo 2 del Palacio del Planalto.

