Un espía tenía datos sobre la Argentina
El militar peruano detenido por enviar información a Chile tenía documentos del plan de radarización
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SANTIAGO, Chile.- El espía peruano Víctor Ariza Mendoza, detenido por enviar información militar de su país a Chile, también guardaba datos sensibles sobre la Argentina, según consta en el expediente enviado por las autoridades peruanas a Santiago como parte de la investigación que exigen se haga en Chile.
De acuerdo con el informe de 380 páginas, el primero de los cinco tomos de la investigación peruana, la amplia documentación secuestrada a Mendoza incluye un dossier sobre el proceso de radarización del espacio aéreo de la Argentina.
La información, certificada en el expediente por el fiscal peruano Jorge Chávez, fue confirmada a LA NACION por fuentes cercanas a la cancillería chilena. El documento agrega también datos sobre la situación aeromilitar de Bolivia y descripciones del proyecto Halcón de la Fuerza Aérea Peruana (FAP) y del Plan Estratégico Nacional para 2021 de ese país.
El plan de radarización del espacio aéreo, que busca un mayor control sobre intrusiones en cielo argentino, fue lanzado en 1995 por el entonces presidente Carlos Menem y fue suspendido seis años más tarde.
En 2004, Néstor Kirchner volvió a presentarlo bajo el título de Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial, con un plazo de ejecución de cinco años. Pese a los buenos deseos, sigue siendo una asignatura pendiente: la radarización cubre hoy poco más del 11% del territorio nacional, mientras que la empresa estatal Invap acelera su implementación. A comienzos de este mes fue entregada al ejército una partida de 16 radares Rastreador.
La nueva acusación, que incluye tangencialmente a la Argentina en el conflicto chileno-peruano, surge cuando faltan pocos días para la reunión que tendrán las presidentas Michelle Bachelet y Cristina Kirchner con el papa Benedicto XVI, el próximo sábado en el Vaticano, a 25 años de la firma del Tratado de Paz y Amistad entre ambos países.
Sin embargo, las desconfianzas volvieron a asomar y se recordó el oscuro episodio de 2003, cuando cuatro militares chilenos fueron sorprendidos mientras fotografiaban documentos reservados en el consulado argentino en Punta Arenas, en el extremo sur chileno. La prensa peruana recordó el hecho de que la ministra de Defensa de la época era la propia Bachelet.
También se mencionó el caso del ex espía argentino Iván Velásquez, hoy preso en Uruguay por el "hackeo" a correos privados de miembros de Defensa chilena.
En Santiago las autoridades no escondieron su enojo por las nuevas imputaciones. "Dado que la relación chileno-argentina está tan bien, quieren crearnos daño. No creo en la información peruana. ¿Qué información trascendente puede tener un suboficial?", dijo a LA NACION el diputado Jorge Tarud.
"Uno ve una actitud reiterada de parte del presidente [Alan] García y de su canciller [José Antonio García Belaunde] de seguir colocando a Chile como un país que está en una carrera armamentista o que se relaciona con Perú de mala manera", señaló el presidente de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara alta, el senador Jorge Pizarro.
El gobierno declinó referirse al expediente. "Chile mantendrá su postura serena y prudente en este caso. No nos transformaremos en comentaristas de las declaraciones que salen cotidianamente, muchas veces imprudentes, respecto de nuestro país", dijo la vocera Carolina Tohá.
Ariza Mendoza, ex suboficial de la FAP, procesado por la justicia peruana por los delitos de revelación de secretos nacionales, espionaje y lavado de activos, trabajó en Santiago durante 2002 como auxiliar del agregado aéreo en la embajada de Perú.
El informe certifica cuatro viajes de Mendoza a Chile, todos vía Argentina, entre 2003 y 2008, además de dos reuniones con sus "contactos" chilenos: una en Arica y otra en Montevideo.


